5.7.09

Vino fallado

No creo que sea desmedido afirmar que la mayoría de mis afectos son individuos severamente dañados, con grietas recorriendo sus mentes como ríos en un mapa. De hecho, creo que puedo contar mis amigos semi-intactos con una mano. O casi con un dedo.

Los que me conocen saben que no pretendo insultarlos con esto. Más bien, entienden que los estoy halagando. No hay muchas cosas de las que pueda sentirme orgulloso en esta vida, pero la colección de malformados, destruidos, dementes y soñadores que llamo mis afectos es la más importante de todas.

En particular quiero hablar de aquellos que han sido envenenados por los libros. Mi novia tiene un maravilloso cristal a través del cual ve el mundo que, no me cabe duda, está ahí debido a Madame Bovary. Es terriblemente Bovariana, y esa es una de las muchas fallas que adoro en ella. Sus virtudes son lo que me atrajo hacia ella como Odiseo hacia las sirenas; sus fallas, menos evidentes y más encantadoras, lo que hizo que en mi corazón formara un hogar a su lado.

Mis amigas también tienen las cicatrices de sus lecturas. Una de ellas, mi amiga más antigua, posee una suerte de melancolía que tiene las huellas de Auster plasmadas por todos lados. Otra, la más reciente, nada a menudo en un gris que sólo puedo describir como Benedettiano. Sospecho que otra ha caído víctima de los textos de su profesión, que afortunadamente es pariente cercana de la poesía.

Por mi parte, hay un conjunto de libros que no dudo me han dejado malrtecho y lleno de una toxicidad un tanto alucinógena. La Tierra Baldía, Los Cantos de Maldoror, Pánico y Locura en Las Vegas, Paraíso Perdido, Ubik... Al cerrar estos libros pude sentir algo romperse dentro de mí, la grieta que da al abismo de la locura crecer un poco más. Es la sensanción más sublime, como saciar una sed que no sabía que tenía. Supongo que hay algo casi religioso en eso. A veces pienso que deboser más responsable en mis lecturas, pero la verdad es que busco estos libros destructores con avidez.

Aún recuerdo un examen en el IPA, en el que escribí sobre La Tierra Baldía. En el oral una profesora que no conocía me pregunto si había disfrutado el libro de forma intelectual o emocional. Me sorprendió, lo cual me hizo ser sincero en un contexto en el que la honestidad brutal no está bien vista. "Lo disfruté de la misma manera que uno disfruta una droga, sabiendo que lo está matando" fue mi respuesta.

Ella sonrió, comprendiendo. Los adictos tendemos a formar una suerte de cofradía.

2.7.09

La Mítica y la Política


De alguna manera la elección interna me ha dejado en un estado que une la desesperación más terrible con la paz más absoluta. La victoria de Lacalle debe tomarse como un veredicto sobre gran parte del pueblo uruguayo, una confirmación de los peores estereotipos e imaginarios de la nación; es un sentimiento complejo que une la frustración con la idea de que tengo razón. Como si las peores sospechas sobre un posible traidor se confirmaran: el puñal duele, pero se conoce el rostro del enemigo.

Que no haya dudas al respecto: él es el Enemigo, claro como el sol de la mañana, sólido como un mazaso en la dentadura. La Bestia vive, exhala azufre y huele a alquitrán caliente. La arboladura del barco negro está a la vista, su estandarte flameante en el viento, iluminado por las brasas flotantes. Hay paz en todo esto: la paz de los troyanos ante el ejército aqueo, sus armaduras de bronce brillando en la costa. Exhalamos el suspiro de la guerra abierta, diáfana y sincera, campo de Ares donde los hombres de valor conquistan la gloria. La hora de los engaños y las mascaradas ha terminado. Que Loki duerma, entonces; que el hijo de Zeus y Hera reine.

El Enemigo es terrible. El Uruguay actual tiene pocas criaturas políticas con la habilidad y moral maquiavélica de Lacalle. Cual monstruo de leyenda se alza ahora frente a nosotros. Sólo unos pocos pueden considerarse sus pares en términos de jugadores políticos: de hecho el único que llega a la altura de Lacalle es Sanguinetti. Larrañaga es un niño de pecho al lado de Lacalle; un pusilánime que adquirió su capital no por mérito propio sino por un vacío de poder en el partido que ahora, de forma bellísimamente darwiniana, se ha corregido. El Guapo nunca fue más que una bolsa inflada, vacía de geniuna habilidad, vulnerable a cualquier ataque. Una mera anomalía circunstancial. Bordaberry apenas sabe ocultar sus tendencias cuasifascistas, y su imagen intimidante en las gráficas de campaña sólo revela su torpeza. Tiene la maldad, pero no la habilidad. Existe un tercer monstruo en gestación, pero aún no ha madurado y no ha aprendido a contrarrestar su carisma negativo. ¿De quién estoy hablando? Adivine buen adivinador. Sólo diré que en ésta elección las circunstancias lo han puesto en un punto pivotal, y es ahora cuando veremos si su metamorfosis estará completa o si será siempre crisálida.

En mi mente no puedo evitar relacionar a Lacalle con Nixon. Los escritos de Hunter Thompson resuenan con verdad incluso con décadas y continentes de distancia. Cuando Thompson describe a Nixon como "una falla del periodismo objetivo", las asociaciones son claras. Es curioso: leer o escuchar a Lacalle es una experiencia mutilada, fundamentalmente diferente de la que resulta cuando de hecho uno lo ve. Ante su rostro, su expresión, su sonrisa torcida, un rechazo primordial surge de lo profundo del ser humano, de esa zona animal que a veces, por la noche, nos dice con muda insistencia "algo está mal". Es esa parte del alma que antaño creaba los monstruos legendarios como alegorías, que revelaba la verdad en forma de fábulas y mitos. Es la parte del subconciente que nos habla en sueños y pesadillas, y que tan adiestrados estamos para ignorar.

Lacalle apela también a esta zona difusa y poderosa de nuestra existencia. Warren Ellis lo resume perfectamente en Transmetropolitan: "La parte del cerebro repitliano que vota por el me cago en vos, por el sólo yo, por las chupadas de pija y la avaricia y el egoísmo- la Bestia". Estamos ante la Bestia: la manifestación de los impulsos más bajos hecha carne. Son los mismos rincones oscuros e inefables del alma que, ante el terror de nuestros impulsos animales, egocéntricos, sádicos y terribles crearon como exorcismo los monstruos míticos: la Hidra, el Minotauro, el Tengu, el Vampiro, el Demonio, el Leviatán. Las grandes criaturas de leyenda nos hablan no sólo del miedo a lo desconocido (el espíritu errante y vengativo que despierta el terror de la muerte y el más allá; la criatura que acecha en las sombras secuestrando niños de sus cunas resuena con las amenazas de la incógnita terrible frente a la total vulnerabilidad) sino también el miedo a nosotros mismos, a nuestra parte nocturna, animal y depredadora. El Hombre Lobo (o cualquier criatura que combine animal y hombre, como el Minotauro) es la derrota de lo humano ante lo animal, el Vampiro es la victoria del Ego infantil que utiliza y desangra al prójimo, el Leviatán que rige en los océanos más profundos es el monstruo dentro de nuestro inconciente que amenaza con devorar nuestra alma... ser humano significa convivir con monstruos, y cada mito del monstruo que cae ante el héroe es un canto a la victoria frente a nuestro reflejo en el espejo azabache.

Pero la victoria es temporal; siempre hay más monstruos acechando en la noche, justo ahí, bajo el poste de luz que no funciona, debajo de la cama, siempre detrás de nosotros, leyendo sobre nuestros hombros.

La pregunta esencial es si el pueblo se alzará por encima de estos instintos primordiales hacia tierras superiores, o sucumbirá a su Bestia interior. No es otra cosa que el espíritu colectivo, el Zeitgeist de la nación el que está siendo interpelado. El Monstruo está a la vista pero ¿viven los héroes de antaño en nosotros aún?

Guerra abierta, entonces. Recordemos todos que no hay neutrales en el campo de Ares; ese lugar de polvo y sangre que también está en nosotros.

30.6.09

Nerdgasm '09!

Antes que nada, pido disculpas a mis lectores habituales por este post gloriosamente nerdy. Prometo que volveré a hablar de política, filosofía y esas cosas pronto.

Hace un tiempo pasé una semana en cama con líquidos misteriosos saliendo de orificios sin cesar. La única ventaja del asunto fue que me puse al día con varios juegos de video más o menos viejos. Así que aquí va mi breve impresión sobre cada uno de ellos.

Bioshock: Me gustaba más cuando se llamaba System Shock 2 y tenía inventario.

Neverwinter Nights 2: Bugfiesta:
Nunca me había comido tantos bugs en un juego. Personajes que desaparecen, main quest rota... tuve que empezar de nuevo a mitad del juego... lo cual prueba que es muy bueno, de lo contrario lo hubiera mandado a cagar de una.

Oblivion: No estaba mal hasta que un bug destruyó mi personaje y lo mandé a cagar.

Fallout 3: Excelente, aunque extraño tener una party para que le disparen a los inocentes y nos masacren a todos...

Prototype: Excelente. El único sandbox que he terminado en mi vida. La historia no tiene el más punto sentido, con agujeros por los que podría pasar un camión, pero es uno de esos raros casos en los que me cago en la historia. En el juego puedo comer gente, convertirme en ellos, secuestrar helicópteros, destruir bases militares por joder... maravilloso para perder tiempo.

Dead Space: Bueno. No me asusta, pero es entretenido y muy lindo de mirar.

Ah, y por las dudas:

AÚN CAMPEÓN EN LA CATEGORÍA "BEST GAME EVAR" : PERSONA 4

2.6.09

Publicidad Honesta

Encuentro evidente que el propósito último de toda publicidad comercial es aumentar las ventas de su cliente. Punto. Cualquier tipo de creatividad, ingenio o instinto artístico es anulado por esta meta terrible: manipular a la gente para que compre mierda que no necesita. Es un área terrible, una tierra baldía gobernada por crueles retrasados mentales que babean y juntan los dedos con anticipación orgásmica ante la perspectiva de un aumento en la porción de mercado de sus reptilianos clientes. Es triste ver tantas personas talentosas sacrificar su energía y creatividad a los pies del Ídolo Dorado. Sí, Anonetoy te estoy hablando a vos. Escapa mientras tengas un alma.

No es secreto que la publicidad miente. Buscan vender un estilo de vida para luego asociarlo a su producto. Pocas campañas se centran en el producto en sí, y las que lo hacen por lo general ocultan la verdad.

Ya que estoy en el tema...

Estimado Shampoo Sedal: "Liss" no es una palabra. No es una palabra en Español, no es una palabra en Inglés, y estoy bastante seguro de que no es una palabra en Urundi tampoco. SACARLE LA ÚLTIMA VOCAL A UNA PALABRA EN ESPAÑOL NO LA CONVIERTE EN UNA PALABRA EN INGLÉS. Respeten la inteligencia de las mujeres y no traten de darle aires exóticos a sus nombres pedorros.

Con eso fuera del camino, voy a revelar la única rama de productos que tiende a ser absolutamente, 100% sincera en su publicidad. Se trata de un tipo de producto que no necesita asociarse a una maravillosa forma de vida; el producto en sí basta. No tiene que mentir: el producto es tan excelente que la verdad es suficiente.

La pornografía.

Tomaré como ejemplo los títulos de algunos videos del género que en mi investigación para este artículo (soy muy riguroso en mi investigaciones) he encontrado en Internet, y los compararé con el contenido del video en cuestión. Si los querré, mis lectores, que hasta soy capaz de ir contra mis principios y mirar pornografía por ustedes.

Ejemplo 1: Rachel Roxxx as a slutty nurse: Rachel Roxxx -seguramente el orgullo de sus padres, el señor y la señora Roxxx- entra a una sala de hospital vestida como la titular enfermera. Su atuendo deja clara su opinión con respecto al sexo como herramienta profesional, y de inmediato pasa a curar al paciente con métodos poco ortodoxos que parecen funcionar. Me pregunto por qué estos avances médicos no son populares en nuestras tierras.
Título: 100% Correcto.

Ejemplo 2: Blonde and Axe Men: Una princesa rubia se enfrenta a su ejecución inminente, presumiblemente debido a una revolución en la tierra medieval en la que se desarrolla el relato. Demostrando un instinto de negociación acertado, convence a su ejecutor y los guardias de que no terminen con su joven vida. Una crítica dura y penetrante sobre el corrupto sistema de justicia del Reino.
Título: 100% Correcto.

Ejemplo 3: Veronica in Orgasm Clinic: Este terrible drama se centra en Verónica, una joven de modales impecables que sufre una horrible enfermedad: es incapaz de llegar al orgasmo. Un solícito doctor de inmediato comienza el tratamiento, utilizando la última tecnología médica -estoy seguro de que ví algunos de esos aparatos en la Conferencia Latinoamericana de Medicina el año pasado en Medellín- para ayudar a la desesperada joven a terminar de una vez por todas con su terrible aflicción. Las máquinas hacen su trabajo, y la joven abandona la clínica con una sonrisa radiante. Un cuento de esperanza que alegra los corazones.
Título: 100% Correcto.

Ejemplo 4: Sophie Fucks 8 Guys: Sophie se coje a ocho tipos.
Título: 100% Correcto.

Así que, publicistas de todo el mundo, aprendan de la industria pornográfica: si su producto es lo que la gente quiere, no hay por qué mentir.

18.5.09

Entre Dawkings y Jesús

Esta tarde hice muchas cosas. Por ejemplo, tomé un café delicioso con una amiga muy querida; hablamos de Benedetti -un tributo sería pertinente mas no me siento equipado para realizarlo ahora-, del Arte, de la poesía, de Spore y del propósito de usar medias de lycra rojas bajo un pantalón.

También ví el documental de Richard Dawkings Root of all Evil?. Dawkings es un biólogo especializado en la evolución, y un ateo manifiesto cuyo provechoso mensaje es a veces socavado por su arrogancia casi sobrenatural: es una sensación extraña querer tener una charla amistosa con alguien y golpearlo al mismo tiempo.

En todo caso, Dawkings me puso a pensar -de nuevo- sobre religión, y en particular sobre su relación con la ciencia. Él afirma que sus diferencias fundamentales las hacen irreconciliables, y que la religión es, en sus palabras, "como un virus". Malas noticias para mí.

Reconciliar mi forma básicamente Marxista de decodificar el mundo a mi alrededor y mis sentimientos espirituales -uso el término para evitar confusiones con lo que es la Religión Organizada, a pesar de sus molestas connotaciones New Age- ha sido una obsesión desde hace años. Fui ateo, dejé de serlo, volví a serlo, dejé de serlo... es complicado. Reconciliar el análisis racional con la Fé es como tratar de unir dos partes opuestas de mi cerebro.

No es fácil ser ateo en un colegio católico. De hecho, es una posición muy solitaria. Se siente como si todos escucharan una melodía, y uno estuviera en el silencio; como si todo el mundo percibiera colores más allá de lo que uno puede ver. A pesar de lo que pueda haber aparentado en su momento, no tuvo nada de rebelión o de moda. Hubiera sido tan fácil, ¡tan fácil! decir sí, creo, lo siento, Jesús está conmigo...

Hubiera sido, también, una mentira.

El problema es que no puedo cerrar filas con Dawkings tampoco. No puedo en buena fé decir, no, no creo, es obviamente una mentira. Puedo decirlo sobre el dogma religioso, pero no sobre el sentimiento religioso. Estoy en un lugar muy incómodo, y sobre todo muy solitario. Pero es el único lugar en el que puedo estar si soy sincero.

Ya hablé sobre mi formación marxista, y aunque no adhiera a esa filosofía es innegable que mi mente está programada para decodificar la realidad utilizando un sistema marxista de razonamiento. La religión, por lo tanto, es como un cortocircuito para mí. Más allá de que entiendo que los análisis supuestamente marxistas que predican un determinismo de la infraestructura sobre la superestructura no entienden nada sobre Marx, la dialéctica o el análisis de la sociedad orgánica, siempre mutable, siempre en términos de proceso, la postura de Marx sobre lo religioso no arroja ninguna luz sobre mi problema. Bueno, sin contar con que tengo tendencias idealistas -concretamente, Hegelianas- muy profundas.

A veces siento que estoy en una cueva sin mapa y sin linterna, y me siento muy solo y muy perdido. Pero por otro lado, si otro ya dibujó un mapa, ¿cuál es el sentido de explorar la cueva?

14.5.09

He Was A Crook

El post pasado mencioné el texto He Was A Crook, de Hunter S. Thompson. Me parece una pena que sea tan poco conocido en el Uruguay, así que voy a copiar el ensayo en su totalidad aquí. Esta fue la elegía que Thompson le escribió a Nixon:



HE WAS A CROOK


MEMO FROM THE NATIONAL AFFAIRS DESK DATE: MAY 1, 1994 FROM: DR. HUNTER S. THOMPSON SUBJECT: THE DEATH OF RICHARD NIXON: NOTES ON THE PASSING OF AN AMERICAN MONSTER.... HE WAS A LIAR AND A QUITTER, AND HE SHOULD HAVE BEEN BURIED AT SEA.... BUT HE WAS, AFTER ALL, THE PRESIDENT.
"And he cried mightily with a strong voice, saying, Babylon the great is fallen, is fallen, and is become the habitation of devils, and the hold of every foul spirit and a cage of every unclean and hateful bird."

---Revelation 18:2

Richard Nixon is gone now, and I am poorer for it. He was the real thing -- a political monster straight out of Grendel and a very dangerous enemy. He could shake your hand and stab you in the back at the same time. He lied to his friends and betrayed the trust of his family. Not even Gerald Ford, the unhappy ex-president who pardoned Nixon and kept him out of prison, was immune to the evil fallout. Ford, who believes strongly in Heaven and Hell, has told more than one of his celebrity golf partners that "I know I will go to hell, because I pardoned Richard Nixon."

I have had my own bloody relationship with Nixon for many years, but I am not worried about it landing me in hell with him. I have already been there with that bastard, and I am a better person for it. Nixon had the unique ability to make his enemies seem honorable, and we developed a keen sense of fraternity. Some of my best friends have hated Nixon all their lives. My mother hates Nixon, my son hates Nixon, I hate Nixon, and this hatred has brought us together.

Nixon laughed when I told him this. "Don't worry," he said, "I, too, am a family man, and we feel the same way about you."

It was Richard Nixon who got me into politics, and now that he's gone, I feel lonely. He was a giant in his way. As long as Nixon was politically alive -- and he was, all the way to the end -- we could always be sure of finding the enemy on the Low Road. There was no need to look anywhere else for the evil bastard. He had the fighting instincts of a badger trapped by hounds. The badger will roll over on its back and emit a smell of death, which confuses the dogs and lures them in for the traditional ripping and tearing action. But it is usually the badger who does the ripping and tearing. It is a beast that fights best on its back: rolling under the throat of the enemy and seizing it by the head with all four claws.

That was Nixon's style -- and if you forgot, he would kill you as a lesson to the others. Badgers don't fight fair, bubba. That's why God made dachshunds.

Nixon was a navy man, and he should have been buried at sea. Many of his friends were seagoing people: Bebe Rebozo, Robert Vesco, William F. Buckley Jr., and some of them wanted a full naval burial.

These come in at least two styles, however, and Nixon's immediate family strongly opposed both of them. In the traditionalist style, the dead president's body would be wrapped and sewn loosely in canvas sailcloth and dumped off the stern of a frigate at least 100 miles off the coast and at least 1,000 miles south of San Diego, so the corpse could never wash up on American soil in any recognizable form.

The family opted for cremation until they were advised of the potentially onerous implications of a strictly private, unwitnessed burning of the body of the man who was, after all, the President of the United States. Awkward questions might be raised, dark allusions to Hitler and Rasputin. People would be filing lawsuits to get their hands on the dental charts. Long court battles would be inevitable -- some with liberal cranks bitching about corpus delicti and habeas corpus and others with giant insurance companies trying not to pay off on his death benefits. Either way, an orgy of greed and duplicity was sure to follow any public hint that Nixon might have somehow faked his own death or been cryogenically transferred to fascist Chinese interests on the Central Asian Mainland.

It would also play into the hands of those millions of self-stigmatized patriots like me who believe these things already.

If the right people had been in charge of Nixon's funeral, his casket would have been launched into one of those open-sewage canals that empty into the ocean just south of Los Angeles. He was a swine of a man and a jabbering dupe of a president. Nixon was so crooked that he needed servants to help him screw his pants on every morning. Even his funeral was illegal. He was queer in the deepest way. His body should have been burned in a trash bin.

These are harsh words for a man only recently canonized by President Clinton and my old friend George McGovern -- but I have written worse things about Nixon, many times, and the record will show that I kicked him repeatedly long before he went down. I beat him like a mad dog with mange every time I got a chance, and I am proud of it. He was scum.

Let there be no mistake in the history books about that. Richard Nixon was an evil man -- evil in a way that only those who believe in the physical reality of the Devil can understand it. He was utterly without ethics or morals or any bedrock sense of decency. Nobody trusted him -- except maybe the Stalinist Chinese, and honest historians will remember him mainly as a rat who kept scrambling to get back on the ship.

It is fitting that Richard Nixon's final gesture to the American people was a clearly illegal series of 21 105-mm howitzer blasts that shattered the peace of a residential neighborhood and permanently disturbed many children. Neighbors also complained about another unsanctioned burial in the yard at the old Nixon place, which was brazenly illegal. "It makes the whole neighborhood like a graveyard," said one. "And it fucks up my children's sense of values."

Many were incensed about the howitzers -- but they knew there was nothing they could do about it -- not with the current president sitting about 50 yards away and laughing at the roar of the cannons. It was Nixon's last war, and he won.

The funeral was a dreary affair, finely staged for TV and shrewdly dominated by ambitious politicians and revisionist historians. The Rev. Billy Graham, still agile and eloquent at the age of 136, was billed as the main speaker, but he was quickly upstaged by two 1996 GOP presidential candidates: Sen. Bob Dole of Kansas and Gov. Pete Wilson of California, who formally hosted the event and saw his poll numbers crippled when he got blown off the stage by Dole, who somehow seized the No. 3 slot on the roster and uttered such a shameless, self-serving eulogy that even he burst into tears at the end of it.

Dole's stock went up like a rocket and cast him as the early GOP front-runner for '96. Wilson, speaking next, sounded like an Engelbert Humperdinck impersonator and probably won't even be re-elected as governor of California in November.

The historians were strongly represented by the No. 2 speaker, Henry Kissinger, Nixon's secretary of state and himself a zealous revisionist with many axes to grind. He set the tone for the day with a maudlin and spectacularly self-serving portrait of Nixon as even more saintly than his mother and as a president of many godlike accomplishments -- most of them put together in secret by Kissinger, who came to California as part of a huge publicity tour for his new book on diplomacy, genius, Stalin, H. P. Lovecraft and other great minds of our time, including himself and Richard Nixon.

Kissinger was only one of the many historians who suddenly came to see Nixon as more than the sum of his many squalid parts. He seemed to be saying that History will not have to absolve Nixon, because he has already done it himself in a massive act of will and crazed arrogance that already ranks him supreme, along with other Nietzschean supermen like Hitler, Jesus, Bismarck and the Emperor Hirohito. These revisionists have catapulted Nixon to the status of an American Caesar, claiming that when the definitive history of the 20th century is written, no other president will come close to Nixon in stature. "He will dwarf FDR and Truman," according to one scholar from Duke University.

It was all gibberish, of course. Nixon was no more a Saint than he was a Great President. He was more like Sammy Glick than Winston Churchill. He was a cheap crook and a merciless war criminal who bombed more people to death in Laos and Cambodia than the U.S. Army lost in all of World War II, and he denied it to the day of his death. When students at Kent State University, in Ohio, protested the bombing, he connived to have them attacked and slain by troops from the National Guard.

Some people will say that words like scum and rotten are wrong for Objective Journalism -- which is true, but they miss the point. It was the built-in blind spots of the Objective rules and dogma that allowed Nixon to slither into the White House in the first place. He looked so good on paper that you could almost vote for him sight unseen. He seemed so all-American, so much like Horatio Alger, that he was able to slip through the cracks of Objective Journalism. You had to get Subjective to see Nixon clearly, and the shock of recognition was often painful.

Nixon's meteoric rise from the unemployment line to the vice presidency in six quick years would never have happened if TV had come along 10 years earlier. He got away with his sleazy "my dog Checkers" speech in 1952 because most voters heard it on the radio or read about it in the headlines of their local, Republican newspapers. When Nixon finally had to face the TV cameras for real in the 1960 presidential campaign debates, he got whipped like a red-headed mule. Even die-hard Republican voters were shocked by his cruel and incompetent persona. Interestingly, most people who heard those debates on the radio thought Nixon had won. But the mushrooming TV audience saw him as a truthless used-car salesman, and they voted accordingly. It was the first time in 14 years that Nixon lost an election.

When he arrived in the White House as VP at the age of 40, he was a smart young man on the rise -- a hubris-crazed monster from the bowels of the American dream with a heart full of hate and an overweening lust to be President. He had won every office he'd run for and stomped like a Nazi on all of his enemies and even some of his friends.

Nixon had no friends except George Will and J. Edgar Hoover (and they both deserted him). It was Hoover's shameless death in 1972 that led directly to Nixon's downfall. He felt helpless and alone with Hoover gone. He no longer had access to either the Director or the Director's ghastly bank of Personal Files on almost everybody in Washington.

Hoover was Nixon's right flank, and when he croaked, Nixon knew how Lee felt when Stonewall Jackson got killed at Chancellorsville. It permanently exposed Lee's flank and led to the disaster at Gettysburg.

For Nixon, the loss of Hoover led inevitably to the disaster of Watergate. It meant hiring a New Director -- who turned out to be an unfortunate toady named L. Patrick Gray, who squealed like a pig in hot oil the first time Nixon leaned on him. Gray panicked and fingered White House Counsel John Dean, who refused to take the rap and rolled over, instead, on Nixon, who was trapped like a rat by Dean's relentless, vengeful testimony and went all to pieces right in front of our eyes on TV.

That is Watergate, in a nut, for people with seriously diminished attention spans. The real story is a lot longer and reads like a textbook on human treachery. They were all scum, but only Nixon walked free and lived to clear his name. Or at least that's what Bill Clinton says -- and he is, after all, the President of the United States.

Nixon liked to remind people of that. He believed it, and that was why he went down. He was not only a crook but a fool. Two years after he quit, he told a TV journalist that "if the president does it, it can't be illegal."

Shit. Not even Spiro Agnew was that dumb. He was a flat-out, knee-crawling thug with the morals of a weasel on speed. But he was Nixon's vice president for five years, and he only resigned when he was caught red-handed taking cash bribes across his desk in the White House.

Unlike Nixon, Agnew didn't argue. He quit his job and fled in the night to Baltimore, where he appeared the next morning in U.S. District Court, which allowed him to stay out of prison for bribery and extortion in exchange for a guilty (no contest) plea on income-tax evasion. After that he became a major celebrity and played golf and tried to get a Coors distributorship. He never spoke to Nixon again and was an unwelcome guest at the funeral. They called him Rude, but he went anyway. It was one of those Biological Imperatives, like salmon swimming up waterfalls to spawn before they die. He knew he was scum, but it didn't bother him.

Agnew was the Joey Buttafuoco of the Nixon administration, and Hoover was its Caligula. They were brutal, brain-damaged degenerates worse than any hit man out of The Godfather, yet they were the men Richard Nixon trusted most. Together they defined his Presidency.

It would be easy to forget and forgive Henry Kissinger of his crimes, just as he forgave Nixon. Yes, we could do that -- but it would be wrong. Kissinger is a slippery little devil, a world-class hustler with a thick German accent and a very keen eye for weak spots at the top of the power structure. Nixon was one of those, and Super K exploited him mercilessly, all the way to the end.

Kissinger made the Gang of Four complete: Agnew, Hoover, Kissinger and Nixon. A group photo of these perverts would say all we need to know about the Age of Nixon.

Nixon's spirit will be with us for the rest of our lives -- whether you're me or Bill Clinton or you or Kurt Cobain or Bishop Tutu or Keith Richards or Amy Fisher or Boris Yeltsin's daughter or your fiancee's 16-year-old beer-drunk brother with his braided goatee and his whole life like a thundercloud out in front of him. This is not a generational thing. You don't even have to know who Richard Nixon was to be a victim of his ugly, Nazi spirit.

He has poisoned our water forever. Nixon will be remembered as a classic case of a smart man shitting in his own nest. But he also shit in our nests, and that was the crime that history will burn on his memory like a brand. By disgracing and degrading the Presidency of the United States, by fleeing the White House like a diseased cur, Richard Nixon broke the heart of the American Dream.

No necesitas un plan maestro...

Me gustaría hablar hoy sobre un tema de alguna manera trillado: el Mal.

El título de este ensayo hace referencia a la maravillosa ilustración del genial Tim Kreider llamada "You don't need a master plan to be evil", que adjunto. En su libro "Why Do They Kill Me?" Kreider (¡alma fantástica e intelecto cruel!) acotó que "en el fondo (...) toda la política obedece a los impulsos básicos de matar y coger. No importa cómo lo racionalicemos". A pesar de que me choca un poco el tinte de Psicología Evolutiva del asunto, creo que hay algo de verdad en esa afirmación. La idea de que hay algo primitivo y oscuro que aflora más o menos en la gente me parece evidente.

Algunas personas que he conocido recientemente han confirmado esta premisa. No hablo de individuos que tengan una especie de maldad villanesca, con bigotes retorcidos sobre una mueca sádica. Hablo de esa maldad mezquina y cotidiana que ejercen dentro de su radio de acción, por limitado que sea. Hablo de la persona que se hace la dormida cuando ve que una anciana se sube al ómnibus; hablo del sindicalista que prefiere gritar sus loas a los cuatro vientos, utilizando la organización como una fuente de imaginada gloria personal; hablo del alumno que rompe las fotocopias de sus compañeros, oculto en el anonimato. No puedo evitar pensar, siguiendo a Kreider, que hay algo de alguna manera primordial en la actitud, una suerte de afirmación de dominio territorial, como el mono que golpea a los demás para asegurar su derecho a fornicar con las hembras de la manada y ser el primero en cada comida.

Hay cosas que, vistas de esta manera, pasan a tener más sentido. Ya mencioné que detrás de la homofobia está el irracional miedo (manifestado como asquito) que proviene de la represión. Detrás de la resistencia al derecho de abortar está el irracional miedo patriarcal de perder los privilegios masculinos y castigar a la mujer por disfrutar del sexo. Detrás del odio al "otro" -ya sea el travesti, el plancha, el ateo, el negro- está el miedo de que esa persona amenace nuestros estilos de vida, unido con la necesidad de la tribu, que se define por oposición a las demás.

No es que la política uruguaya no explote el lado irracional de los votantes. ¿No han notado como los reportes sobre "inseguridad" han aumentado horriblemente -sobre todo en Canal 4- en este año electoral? Más allá de las diferencias con su implementación -válidas y numerosas- el odio al IRPF y el Plan de Emergencia no es otra cosa que una manifestación del egoísmo más irracional, unido al odio hacia "el otro", que recibe nuestro dinero. Ah, miedo y egoísmo, viejos aliados de la Derecha, a la carga una vez más.

No sé si existe "El Mal" en sí, aunque ciertamente mirando a Lacalle recuerdo lo que dijo Hunter S. Thompson sobre Nixon en He Was A Crook: "Nixon era malvado, malévolo en una forma que sólo los que creemos en la existencia física, real del Diablo podemos concebir". Por cierto, Thompson se mató durante la Administración Bush, lo cual es más que elocuente.

Quizás piensen que utilizar la palabra "Mal" para designar estas mezquindades es un poco excesivo. A veces yo también lo pienso. Y si bien no creo en un mundo en blanco y negro, y soy famoso por no emitir juicios de valor sobre la gente* no puedo evitar volver a Kreider: "No necesitas un Plan Maestro para ser malvado".

Quizás estoy volviéndome viejo y supersticioso.

La ilustración en cuestión:


*Políticos y bestselleristas no cuentan como gente.

9.5.09

Verano

Estaba escribiendo un cuento y me fui por una tangente que me gustaría compartir. Es sobre un tipo de mujer que he bautizado "La Hija del Verano":

"Las Hijas del Verano son un modelo temporal que la vida parece diseminar indiscriminadamente entre fines de diciembre y comienzos de marzo. Lentes negros generalmente gigantescos; las tiras del bikini asomando bajo el top aguamarina o verde y abrazándose en la nuca indiferentes de las circunstancias, como si la playa estuviera siempre a un par de metros de distancia; el pelo desordenado por el viento, el sol y la arena; un pareo estampado estallando de colores o unos shorts usualmente blancos o negros; un bolso o, más común, una mochila que parecen significar una vida de viaje y aventura, plenamente libre; el maquillaje más evidente abandonado por un tiempo. La misma imagen de vitalidad y la juventud.

Algunas de mis amigas se vuelven Hijas del Verano cada año, en una metamorfosis que nunca deja de sorprenderme.

Normalmente las Hijas del Verano están fuera de mi radio de interés, y tiendo a no notarlas, en parte por la cantidad masiva que parece generar el sol, y en parte porque no me gusta el verano. Detesto el calor, no me entusiasma la idea de ir a una playa atestada y achicharrarme mientras los Hijos del Verano -un tipo del que prefiero no hablar- flexionan sus músculos bronceados, la insistencia popular de que debo de alguna manera volverme un ser sonriente y fiestero durante tres meses no hace más que volverme tremendamente huraño, la música veraniega es vomitiva y todo el mundo vive en un estado de felicidad alucinada que me hace sospechar que la industria del turismo realiza secretamente lobotomías masivas.

Cuando amigos más normales realizan su apasionada defensa de la estación, que puede resumirse en “¡Tetas! ¡Culos!” suelo acotar que, si de tetas y culos se trata, prefiero las tetas y culos de primavera. De alguna manera son, para mí, tetas y culos más naturales y de mejor gusto. Las tetas y culos del verano no tienen la sorpresa de aparecer luego de meses de seductor ocultamiento, ni el menor asomo de clase o sutileza. Son tetas y culos previsibles, kitsch. Además, tiendo a favorecer las mujeres más bien pálidas.

Mejor no mencionar que el impulso de tomar algunas cosas, ponerlas en un bolso e irme lejos de todo durante el resto de mi vida se vuelve insidiosamente seductor durante el verano."


¿Ustedes conocen a estas Hijas del Verano o son una especie que inventé en mi cabeza? Y si las conocen, ¿qué les parecen?

2.5.09

En defensa de Scar

Creo que todos estamos de acuerdo en el repudio contra esa pieza de propaganda llamada "el Rey León". Sus tendencias autoritarias han envenenado las mentes de nuestros niños durante demasiado tiempo. Es hora de revelar la verdad.

En la película se presenta el conflicto entre una sociedad opresiva y exclusora, representada por una dinastía monárquica claramente imperialista ("Todo lo que toca el Sol, Simba, es nuestro reino") y decadente en la que la familia real abusa de su poder, utilizando a sus súbditos como meros juguetes (Simba salta de animal en animal como si fueran objetos). En esta familia corrupta, hay solamente un miembro progresista, que obviamente es presentado como el enemigo: Scar.

Scar es obviamente discriminado por su orientación sexual. Es el único personaje masculino que no resulta una representación de la "supermasculinidad" aria: no es musculoso, se preocupa por su apariencia personal (se lo ve arreglándose las uñas), se mueve de un manera tradicionalmente asociada con "lo femenino" (sólo hay que verlo bailar), tiene un tono de voz que se asocia con la parodia homofóbica del homosexual (en inglés, habla con acento británico), utiliza su asstucia en lugar de su fuerza bruta... En esta horrenda propaganda, es presentado como el homosexual tradicional, una imagen repulsiva que transmite la idea a los niños de que no se puede confiar en el diferente.

En esta narrativa terrible, el otro antagonista es la Hiena. No se necesita un título universitario para ver que las hienas tienen características racistas, y resultan una combinación del "negro vago y violento" y "el mexicano estúpido". Pero esta deformación busca ocultar el hecho básico de que la Hiena es el oprimido en la película. Demonizados por la propaganda leonística, deben vivir en el exilio, en tierras oscuras y yermas, en el supuesto de que el Otro no puede integrarse y aportar a la sociedad.

Scar es el defensor de los oprimidos. Ve el sufrimiento de las Hienas y dirige sus impulsos revolucionarios anárquicos ("¡Sin Rey! ¡Sin Rey!" se los oye cantar) hacia el fin más productivo de establecer una sociedad igualitaria. Es notable que el argumento de Scar no es una promesa de poder o de dominio: es, sencillamente "No pasarán más hambre". Es conmovedor, y su canto de "Estén preparados" debería resonar en el proletariado de todas las tierras.

Incluso en un trabajo de propaganda imperialista las semillas de la realidad están presentes. Ignoremos las imágenes de las hienas destruyendo el reino: son claramente fabricaciones de una narrativa pro-león. Recordemos a Scar: el héroe de los oprimidos.

23.4.09

Remember the Salad Days, Will

Este va a ser un post breve para marcar que el día de hoy, en 1564, nació en Stratford-upon-Avon un bebé llorón, que se cagaba encima y que no dejaba dormir a sus padres. Se llamaba William Shakespeare.

Ríos de tinta han corrido sobre su obra, y temo que no he de engrosar ese torrente en este momento. Podría recoger algún viejo ensayo de mis épocas de estudiante, pero fueron destruidos en la catástrofe que asoló mi disco duro hace un tiempo. Como los tomos de Alejandría, estos análisis permanecen ahora envueltos en leyenda.

Sólo me gustaría apuntar que, como escritor, mi mayor deseo es escribir, algún día, un personaje con la profundidad e ingenio que el Bardo supo depositar en sus criaturas.

Sólo uno.

21.4.09

Terrores Nocturnos

Hace ya un buen tiempo que vengo pensando en escribir sobre el tema de hoy, pero siempre lo pospuse por algún motivo u otro. Supongo que es un mecanismo de defensa.

Estoy medicado. Nunca he realizado el menor esfuerzo por ocultarlo, actitud que a veces inquieta a algunos amigos, sobre todo cuando digo con una sonrisa maniática que tengo que tomar "la pastilla que hace que no mate". Si puedo, procuro un cuchillo cercano mientras hago esta declaración. Es interesante notar que cuando hablo del tema directamente con casi extraños, descubro que hay una gigantesca cantidad de personas en mi situación, pero que sienten vergüenza de contarlo. Me pregunto qué dice esto sobre nosotros como sociedad.

Por las dudas, no, no soy un sociópata apenas contenido por un puñado de químicos mágicos. Tengo síndrome de ansiedad, que es casi tan divertido como suena.

Los animales somos máquinas muy interesantes. Uno de nuestros mecanismos instintivos más básicos es el de "luchar o huir". Cuando estamos ante una amenaza inminente es como si un botón rojo y brillante fuera presionado y el cuerpo entra en alerta máxima. La adrenalina corre para ponernos alertas. El apetito desaparece, para que nos concentremos en el enemigo presente. Nuestros músculos se tensan. Sudamos para mantener nuestra temperatura frente a la inevitable actividad física. Es natural, y desaparece en cuanto la amenaza ha sido neutralizada por el combate o la distancia. Es, en concreto, esa sensación cuendo uno es asaltado por la calle, o ve que un auto se le viene encima.

El problema que yo tengo es que el botoncito rojo no funciona muy bien, y se presiona sin una amenaza presente. Los síntomas no se van, porque no hay un enemigo que vencer; nada de qué huir.

Me ocurrió por primera vez en la cama, intentando dormir. Vivía por ese entonces con mi abuelo, que estaba muriendo de cáncer. Comencé a girar en la cama, y a sudar. Tenía calor, y estaba en una situación que sólo puedo describir como "hipersensorial". Sentía cada gota de sudor en mi cuerpo moviéndose, y por algún motivo las percibía como amenazas, y las limpiaba obsesivamente, como matando insectos. La imagen del loco que ve arañas recorriendo su cuerpo es tristemente apropiada. Mi respiración estaba agitada constantemente, y a menudo sentía que me ahogaba. Cada sonido era como un león saltando desde la maleza, y yo era el antílope que levanta la cabeza y la gira violentamente al sospechar que el depredador está cerca.

Los instintos naturales son una cosa extraña cuando no están en el contexto adecuado. Mi cuerpo estaba listo para la lucha o el escape, y mi cerebro, retornado a un estado primitivo, se guiaba por estos principios. En la práctica, esto se manifestaba en impulsos contradictorios: como debía escapar de algo, sentía, si estaba en un lugar cerrado, que debía salir, tomar aire. Los cuartos se cerraban a mi alrededor. Pero si salía, me sentía horriblemente expuesto, y añoraba la protección de las paredes.

No podía estar adentro, no podía estar afuera.

No podía estar quieto, obviamente. Todo mi cuerpo estaba en alerta máxima y mis músculos como un resorte listo para expandirse con violencia. De manera que caminaba sin parar, o movía compulsivamente la pierna.

Por supuesto que no podía dormir. La cantidad de adrenalina en mis venas era demasiado alta. No podía concentrarme en nada, ya que estaba pendiente de todo lo que pasara a mi alrededor.

Perdí mucho peso, porque mi apetito natural estaba obviamente anulado.

Esta es la parte menos oscura, la parte del instinto que te dice escapa. Pero cuando no hay escape, el instinto te dice pelea. En este período me puse extremadamente agresivo, de alguna manera culpando a todo el que tuviera a mi alrededor y percibiendo cualquier persona como la amenaza. No fue agradable para nadie.

Estando solo necesitaba compañía, la protección de la manada. Estando acompañado atacaba a todo el que me rodeara.

El que mi novia me soportara en esta época y siguiera conmigo es sólo otra prueba más de que es la persona más increíble sobre la faz de la tierra.

Ir al IPA y dar clase en esta situación fue una experiencia... interesante.

Por lo general, el síndrome se vincula con el lugar o la actividad que uno estaba realizando cuando se manifestó por primera vez. En mi caso este vínculo se realizó con el acto de dormir. Sólo digamos que ví muchos amaneceres por esos tiempos. Por suerte mi abuelo vivía en un penthouse con una vista espectacular.

Cosa curiosa: cuando el instinto de lucha o escape se manifiesta, se supone que el instinto sexual se apaga. En mi caso fue el revés, por algún extraño motivo. El sexo era lo único que me calmaba, aunque fuera temporalmente. En esas semanas tuve una resistencia sobrehumana.

No hay mal que no tenga su lado positivo, supongo.

10.4.09

De Zombies, Vampiros y Frankensteins

Considero notable la fuerza cultural que estos tres monstruos imaginarios han adquirido desde la segunda mitad del siglo XX, a pesar de tener su origen (o el origen de su concepción moderna, al menos) principalmente en el siglo XIX (el caso del Zombie es más complejo).

El Vampiro moderno, alejado de una animalidad total, inteligente, encantador y aristocrático nace con un fragmento de novela que Byron nunca completó, fue luego retomado por Polidori (que tenía una relación por lo menos ambigua con Byron) y llevado a su cénit por Bram Stoker en Dracula. Curiosamente, Byron comenzó a escribir su historia de vampiros como parte de un desafío amistoso en el que también participaron Percy Shelley y su hermosa esposa, Mary Shelley. Esta joven fue la única que de hecho completó su historia, llamada Frankenstein.

Creo que no es necesaria una explicación a fondo de estos arquetipos monstruosos; tan prevalecentes son en el imaginario popular.

Su masificación es interesante, sin embargo, en tanto son las sombras de la sociedad occidental del Siglo XX. Por fantástico que suene, la psicología colectiva -el zeitgeist- del Siglo se vuelve en extremo clara mirada a través de los ojos de los monstruos que la rodearon.

El Vampiro es un caso claro: el monstruo que debe robar el mismísimo fluido vital -llamado acertadamente Vitae por White Wolf- de otros para mantener una existencia eterna. Es un personaje por naturaleza no sólo egoísta, sino psicopático. ¿Y por qué no? Esa falsedad, el disfraz de la sonrisa facil, la ropa costosa y el gran castillo no es otra cosa que el reflejo del disfraz de una sociedad psicopática: la pátina de atracción que apenas oculta lo monstruoso de la criatura. La Corporación que presenta una cara al mundo mediante publicidad, donaciones y obras públicas de dudoso valor para ocultar el hecho de que detrás de su éxito está la explotación y sufrimiento de miles es vampírica. El corredor de bolsa que sonríe en las Bahamas con su Mercedes y su novia modelo oculta la naturaleza horrenda de su trabajo -explotar un sistema injusto utilizando todos los recursos posibles, sin consideraciones éticas- es vampírico. El Director de Recursos Humanos que hace recaer sus propios fracasos sobre sus empleados en busca de ese tan ansiado ascenso es vampírico.

El Vampiro es la metáfora perfecta del egocentrismo, el culto del Yo que ha dirigido las acciones de la mayoría de la gente. Es la mentalidad que lleva a ver toda relación humana como una relación comercial, ignorando que en la base de la relación comercial está siempre la pregunta: "¿Qué puedo ganar yo hoy?"

El Zombie es la cara opuesta del Vampiro. Descerebrado, incapaz de pensar por sí mismo (no es casualidad que su alimento predilecto sean los cerebros ajenos), nunca solo, sino que actuando siempre en una gigantesca masa que no cesa de crecer, insaciable. El Zombie no es otra cosa que la sociedad del consumo masivo, siempre buscando tener lo que el otro tiene, actuar como el otro actúa, vestirse como el otro se viste, y comsumir, consumir, consumir.

¿Por qué creen que tantas historias de zombies incluyen Shoppings y supermercados?

El Monstruo de Frankenstein tiene mil variaciones. Godzilla es un monstruo Frankenstein. Toda película con un virus letal creado como arma es sobre un Monstruo Frankenstein. El Monstruo Frankenstein es esa invención humana que se escapa al control de su creador, y vuelve para castigarlo por su arrogancia: es la razón humana carente de sabiduría.

No es difícil ver su relevancia en un mundo tan lleno de Monstruos Frankenstein: el cambio climático, la bomba nuclear, las bacterias resistentes... la humanidad ha creado a sus destructores potenciales varias veces, y el miedo es palpable. Quizás no evidente, pero como un ligero zumbido en los oídos, está siempre ahí. Muchos estamos convencidos de que el Fin del Mundo no será divino ni meteórico: sencillamente, un día cualquiera de nuestros Frankensteins va a ahorcarnos mientras dormimos, o miramos tele.

Será interesante ver en el avance del nuevo Siglo, si estos compañeros de ruta seguirán con nosotros o serán reemplazados por nuevas sombras, más adecuadas a nuevos problemas.

De alguna manera, lo dudo.

1.4.09

De Filósofos, Reyes y Bufones

Una vez más estamos en período de elecciones, y parece que va a ser una de las grandes. Ya en esta etapa veo cosas que sólo puedo calificar como aberraciones, hechos que hubiera considerado imposibles un año atrás.

Yo no uso Facebook, servicio por el cual siento un ya bastante publicitado desprecio (la proporción señal/ruido es demasiado baja como para que lo considere como medio serio de comunicación real) pero mi amiga Valentina me cuenta que hay gente orgullosamente anunciando al Universo su apoyo hacia Lacalle. Para mí esto es algo que no tiene sentido, como los cadáveres de los difuntos levantándose de sus tumbas, hambrientos y con un antojo particular de materia gris. Por misterioso que sea el origen de esta nigromancia siniestra, la verdad es que la sombra del Cuqui se extiende sobre la tierra, marchitando cosechas y asustando niños pequeños. Sus cuervos negros patrullan los cielos en busca de carne podrida mientras escribo.

Si Lacalle gana, será la última, irrevocable y definitiva prueba de que la Democracia no funciona, y de que el pueblo uruguayo tiene la memoria colectiva de un cangrejo.

Quizás Platón tenga razón. Quizás lo mejor sería que una oligarquía de filósofos-reyes gobierne a un pueblo demasiado estúpido para gobernarse solo. Claro que los filósofos escasean hoy en día.

El verdadero problema con este plan, sin embargo, nace del hecho de que los mejores filósofos nunca son los reyes: son los bufones. El filósofo serio, respetable y venerado tiene demasiado para perder, y no soportaría ver su nombre por los suelos. Además, la humanidad tiene una honorable tradición de separar a los filósofos atrevidos de sus cabezas oh tan pensantes. La industria de la cicuta se mantuvo a flote siglos gracias a esto- tristemente, ha sido reemplazada por el menos digno escuadrón de fusilamiento.

Los bufones no tienen este problema. Tradicionalmente, el bufón es el que puede decirle la verdad a la cara al Poder sin sufrir represalias. Al menos en teoría. La verdad es que el arma principal del bufón es más afilada, más penetrante y en definitiva más peligrosa que la del filósofo. Si un filósofo intenta utilizar sus argumentos para crear un bálsamo o un veneno insidioso que penetre lentamente, un bufón sencillamente dispara a la cabeza, riéndose mientras apreta el gatillo. El humor bien utilizado puede destruir los monumentos más sagrados, y robarle el poder a las cosas más terribles. No es casualidad que se cuenten chistes en los funerales.

Además, el sentido del humor es vital para cualquier filósofo. Poca gente que se toma demasiado en serio puede realizar buena filosofía. Es imposible negar el humor negro en el trabajo de Nietzsche o Schopenhauer. Incluso Marx demuestra poseer, si no un sentido del humor explícito, sí un sentido de teatralidad; basta leer alguna de las imágenes fantásticas evocadas en El Capital. Monstruos de toda índole merodean por las páginas.

Quizás el humor sea consecuencia de una cierta distancia crítica. Para encontrar el absurdo a menudo hay que dar un paso hacia atrás y mirar la imagen mayor. Es un acto de equilibrista: se necesita mucha pasión, pero no debe sumergirse al punto de que las convicciones escondan el chiste. Es difícil, y a menudo parece imposible, pero cuando el absurdo se vuelve aparente, basta añadir una dosis de ingenio en la expresión y se tiene un arma cargada.

Que los filósofos-bufones cargen sus rifles, entonces. Y que apunten entre los ojos de quienes lo merezcan.

Se me ocurre un buen lugar por el que comenzar.

28.3.09

Asquito


Todos sabemos lo que pasó con la campaña televisiva anti-discriminación. De todo corazón, desearía que cada voz con una conciencia gritara ante esta aberración, pero tampoco me hago ilusiones. No son pocos los motivos por los que me siento avergonzado de mi país, pero su homofobia institucionalizada y aceptada con toda naturalidad me hace imaginar que cada uno de nosotros debería llevar una capucha todo el tiempo. ¿Cómo nos atrevemos a mostrar la cara cuando dejamos que pasen estas cosas?

La homofobia no es solamente el terreno de los crueles o los imbéciles. Nos rodea todo el tiempo. Es parte del aire mismo que respiramos, está en nuestras calles, hace nuestro cielo un poco menos azul, nuestro río un poco más marrón. Sé lo que es tener que estar en un ambiente hostil y agresivo, pero en mi caso fue una circunstancia felizmente con fecha de vencimiento. No puedo imaginar lo que sienten todas las personas que deben vivir en esa situación en todas partes, todo el tiempo. ¿Cómo se siente estar con alguien, desear besarlo y no hacerlo por el miedo de lo que gritarán los transeúntes?

Sueño con el día en que no existan más clósets.

Recuerdo con claridad la primera vez que pude ver de primera mano la homofobia más obvia. Había salido del liceo, y estaba con un grupo de amigos que ya no veo. En la vereda opuesta dos muchachas estaban abrazadas, besándose. Se separaban, como despidiéndose, pero dos pasos después volvían a abrazarse. Pocas veces he visto gente tan feliz, expresiones tan puramente benditas como las que habitaban los ojos de las dos chicas. Incluso en ese momento, sentí mi corazón regocijarse, conciente que estaba presenciando uno de esos momentos que nunca se olvidan. Entonces mis amigos empezaron a gritar. ¡Tortas! ¡Salen unas ricas tortas!. Cosas por el estilo. Ellas seguramente los escucharon, pero con sabiduría decidieron que lo que sentían era más importante que los prejuicios de unos cretinos. Miré a mis amigos, primero sin entender, y luego con asco. Luego sentí vergüenza, porque yo no los había intentado detener.

No siempre somos concientes de el odio que nos rodea. ¿Cuántas veces utilizamos términos claramente homofóbicos como insultos genéricos? Chupapijas. Tragasables. Te rompieron el orto. Admito que en este sentido yo soy especialmente culpable, en tanto que soy un devoto del lenguaje fuerte, por así llamarlo. Sé que la mayor parte del tiempo no prestamos atención a la carga que tienen estas palabras, pero sus significados de discriminación se filtran en el alma, poco a poco.

La verdad es que la respuesta violentamente negativa a los imágenes homosexuales no es más que una represión de la bisexualidad natural que, en mayor o menor nivel, habita en cada ser humano. Todo lo demás no es más que justificaciones convenientes. El retrógrado argumento "social", la hipócrita lectura bíblica, la falsa teoría biológica, no son más que racionalizaciones de esa reaccion visceral, ese ¡qué asquito! que quizás hayan sentido al ver la imagen que acompaña este texto. No dudo que los mandamases del Canal 10 y el Canal 4 tienen sus propias autojustificaciones, así como tampoco dudo que en el fondo todo empieza y termina en ¡qué asquito!.

Somos una nación de niños de 12 años.

Háganse un favor. Si sintieron esa repulsión al mirar la imagen, piensen largo y tendido en el por qué. Y mírenla de nuevo. Y de nuevo. Y de nuevo. Y no le saquen los ojos de encima hasta que entiendan algo básico: es una imagen de amor.

9.3.09

Anatomía del Vudú



Creo que en mi post anterior no logré transmitir la culpa que la cultura de la especulación irresponsable y la propaganda neoliberal tienen en toda la crisis económica, así que voy a usar al gran Jon Stewart de muleta -de hecho, él se refirió al pasar a la economía financiera como "alquimia" antes que yo, lo cual me parece un poco generoso. Vudú me gusta más.

6.3.09

¡Salten, soretes!

No sé si lo han notado, pero la economía global anda un poquito deprimida. Parece ser que su novio le metió los cuernos con otra y qué sé yo, y ahora ella está por el piso.

Hoy, como un regalo especial atrasado por la fecha maravillosa de ayer (el DOW cayó a 666) voy a explicarles cómo llegamos a este punto.

¿Qué calificaciones tengo para andar pontificando sobre Economía Financiera? Cero, que es exactamente la cantidad de conocimiento que tienen todos los otros idiotas que hablan sobre el tema, y especialmente los que provocaron esta tormenta de mierda. En otro post argumenté que las Ciencias Humanas no son ciencias como las Ciencias Duras lo son, pero al lado de Economía son física nuclear. Economía no es ni siquiera una rama de las Ciencias Humanas. Es una rama de la alquimia.

La historia comienza con la desregularización de los organismos de préstamos inmobiliarios por parte de la administración Clinton, en un movimiento neoliberal que tiene como fundamento la idea de que la Mano Invisible del Libre Mercado, sin intervenciones que la desvíen, va a funcionar perfectamente, y todo va a salir bien. ¿Dije que Economía es una rama de la alquimia? Me equivoqué: es un tipo de vudú.

Entonces, un grupo de pequeños y medianos prestamistas empiezan a dar préstamos a personas que son francamente insolventes. ¿Y quién va a pararlos? Si quieren hacerlo, bueno, Libre Mercado. Pero, ¿qué tipo de idiota saca un prestamo que sabe que no puede pagar? El pobre bastardo que se creyó toda la propaganda neoliberal que afirmaba que, debido a que el valor inmobiliario sube, su propiedad aumentaría en valor, y por lo tanto podría pagar el préstamo sacando hipotecas sobre su cada día más valiosa casa nueva. Estas personas son culpables de haberle creído a Wall Street y sus analistas, nada más.

Pero más importante, ¿qué clase de idiota le da un préstamo a alguien sabiendo que el tipo no va a poder pagar? La clase de idiota que sabe que no tendrá que cobrar ese préstamo, es decir, ningún idiota. Estos prestamistas venden "paquetes de haberes" a organizaciones financieras internacionales y bancos. Estos "paquetes de haberes" incluyen varias cosas además de los préstamos incobrables, pero como están "empaquetados" es bastante imposible saber que mierda carajo tienen adentro. Los prestamistas podían dar esos préstamos porque sabían que a ellos les daba lo mismo, el acreedor final iba a ser otro. De nuevo, Mano Invisible.

Pero aún más importante, ¿qué clase de idiota compra estos paquetes de haberes? Aquel idiota que sabe que podrá moverlos. Existe un organismo que califica el riesgo de cada "paquete de haberes". El problea es que Bush desregularizó totalmente este organismo... que es mantenido, en consecuencia, por los idiotas que tienen los paquetes. Cual profe corrupto, le dan a estos paquetes una calificación de AAA (la más alta), indicando que son una inversión segura. Los inversionistas compran estos paquetes- en su mayoría medianos inversionistas, no peces gordos: los peces gordos pueden comprar paquetes de riesgo, los que tienen poco van a las inversiones más "seguras". Mano Invisible, muchacho.

La lógica sigue su frío curso. Los que sacaron los préstamos no pueden pagarlos y declaran la bancarrota. Cada "paquete de haberes" con estos préstamos tóxicos adentro implota. Con ellos, implotan los Bancos y organismos financieros, que se la habían jugado a mover estos paquetes con su falsa calificación de AAA. Con los bancos implota la confianza en el mercado, implotan muchísimas empresas que dependían del Banco y/o tenían su dinero depositado ahí (para que el Banco lo invirtiera, como siempre hacen), implota el consumo, por lo que implotan proveedores y manufactureros (como los fabricantes de automóviles)... el asunto se viene abajo como una casa de cartas.

Era un sistema construido sobre ilusiones y mentiras. Y siempre, sobre la fé en la Mano Invisible. Como dije, vudú.

Y ahora, los mismos neoliberales que denunciaban la intervención estatal han conseguido que el estado los rescate cuando la Mano Invisible los empezó a ahorcar. ¿Qué podemos decirle a este grupo de codiciosos hechiceros de los números?


¡SALTEN, SORETES!

2.3.09

Firma en sangre aquí, aclaración debajo del pentagrama, por favor

Había una vez un apuesto príncipe en la Facultad de Ciencias Sociales. Este príncipe iba a todas las clases, hasta las teóricas. Este pequeño príncipe quería estudiar Ciencias Políticas, sin embargo, debido a algún hechizo lanzado hacia él por un misterioso y desconocido mago malévolo, sentía que algo no estaba bien. Era el comienzo de la carrera, y cada profesor iniciaba su curso con una ardiente defensa sobre por qué su materia era una ciencia hecha y derecha, digna de sentarse a la mesa con la Física, la Matemática o la Biología. Pero la voz del malvado hechicero resonaba en la mente del hermoso príncipe frente a cada argumento: "Verso, verso, verso".

Sé que voy a enojar a bastante gente con esto -y a cierta amiga rubia en particular- pero en el fondo, tengo mis sinceras dudas de que las Ciencias Sociales sean Ciencias. Sí, sé que tienen un método -mejor dicho, varios- y un rigor de pensamiento particular, y sí, recuerdo que "los paradigmas de las Ciencias Duras se desplazan, pero los de las Ciencias Humanas conviven". Lo lamento, pero no lo creo. Una cierta coherencia interna y rigor investigativo no es suficiente para ponerse el traje de Ciencia; de hecho, no es más que el requisito mínimo ideal para formar una opinión sobre cualquier tema. Veo las Ciencias Humanas como ramas del gran árbol de la Filosofía. Después de todo, al principio no existía la categoría científico: tanto los que lidiaban con la realidad material como con lo metafísico eran filósofos. Entiendo que según mi argumento, las Ciencias serían también ramas de la Filosofía, ¿y por qué no?. Solo digo que las Humanidades son otra rama, ni mejor ni peor. Lo que las diferencia es que las Ciencias tienen un barniz de objetividad más o menos discutible, mientras que en las Humanidades cualquier proposición de objetividad es risible. No me malentiendan, las ideologías tienen un peso fuerte en ambos campos, y la objetividad absoluta es imposible de cualquier modo. Parafraseando uno de los lemas de Imperio del Hombre, No hay Verdad, sólo grados de falsedad.

Ambos lados del cerco han propuesto teorías espectacularmente estúpidas, pero en las Humanidades siempre hay soldados dispuestos a pelear por cada una de ellas, mientras que es difícil encontrar un científico que defienda la idea de que el Fuego es un elemento, o de que los humores son la principal causa de enfermedad.

Una de mis ideas favoritas en este sentido es la del contrato social. No voy a ser el primero ni el último en denunciar esto como una falsedad, pero de alguna manera en la cultura general es un concepto que se da por sobreentendido al punto de que una persona normal no piensa en él. No hay ningún contrato social, porque no hay ningún acuerdo entre las partes. Nadie puede salirse del "contrato", nadie lo firma concientemente, y nadie puede discutir sus términos. Los niños que nacen hoy en día no firman ningún documento haciéndose acreedores de la gigantesca deuda que cargan. Se ha dicho que la Constitución es la representación concreta del contrato social, pero no es un contrato si no existe la opción de no firmarlo: es extorsión. Sigue los términos, o cosas malas van a pasarte. El voto obligatorio es quizás el ejemplo más alevoso, en tanto nos convierte a todos en cómplices de la extorsión.

Pero, ¿qué pasaría si no existiera esta extorsión, este ejercicio de autoritarianismo por parte del Poder? ¡Caos! ¡Horror! Quizás sí, lo cual dice mucho del género humano. Quizás necesitamos que nos obliguen a pensar colectivamente, a ser individuos éticos, a comprender que los demás importan, a no cagarnos en la boca del otro mientras duerme. Triste pensamiento. Tal vez no seamos más que una especie de niños egoístas y malcriados.

Hace poco ví el mayor ejemplo de fuck you, got mine (perdón por el anglicismo, pero esa frase tiene una simpleza y autenticidad poética no traducible) en una charla sobre impuestos. Los impuestos y el asco que nos dan son el mejor ejemplo del egoísmo humano, más allá de geniunos errores o malicias en su implementación. Podemos disfrazarlo como una reacción a una injusticia -¡pobre hipotética viejita ciega, sorda, muda y retrasada que no puede pagar sus impuestos!- pero en el fondo está siempre la idea de que tengo mi plata y no pienso ayudar más de lo estrictamente necesario.

Imaginen que el Estado decreta que cada ciudadano tiene el derecho de cometer un (1) homicidio gratis en su vida, libre de cualquier castigo. Por supuesto, lo primero que pensaron es en la inhumanidad horrenda del decreto y su absoluta inmoralidad.

Verso, verso, verso. Lo primero que pensaron fue en la persona que matarían. Luego pensaron en la inhumanidad horrenda del decreto y su absoluta inmoralidad. Aunque el cínico en mí cree que pensaron primero en quién matarían, luego en lo difícil que es elegir una sola persona, luego en los muchos agravios que han sufrido y por los que deberían vengarse, luego pensaron en la tragedia de sólo poder cometer un (1) homicido, y recién ahí en la inhumanidad horrenda del decreto y su absoluta inmoralidad. Vamos, estamos entre amigos.

Hablando de amigos, no he firmado nunca ningún contrato con mis amigos y nos llevamos bien. Tal vez el problema sea que hay demasiados cretinos en el mundo, y por eso debemos obligarnos a no cagarnos en la boca entre todos.

¿Por qué nos dí solo un (1) homicidio?

Lo cual en sí ya es de una inhumanidad horrenda y una absoluta inmoralidad, por supuesto.

Comité de Base(s)

Me considero una persona política -en el sentido de que me interesa la res publica- pero para mí seguir la política partidaria nacional es una tarea casi imposible. Uno podría asumir que no me interesan demasiado los asuntos particulares del día a día político como los aspectos ideológicos generales, pero los hechos no apoyan esta visión sensiblemente más cómoda que la realidad. Por ejemplo, mi conocimiento de las mecánicas y actores políticos norteamericanos esta muy por encima de la media.

He sido frecuentemente acusado de yanquifilia, y creo que no sin razón. No siento ningún tipo de profundo afecto por los Estados Unidoes en sí, y más bien tiendo a despreciar el estereotípico gringo: gordo, cervecero, patriotero, burdo, ignorante. Sin embargo esta visión tiene en mí una adhesión menor que en la mayoría de mis conocidos, la mayoría de ellos de izquierda. Creo que se debe a que interactúo cotidianamente (vía Internet, por supuesto) con un tipo muy particular de norteamericano: educado, izquierdista, hiperpolítico, ingenioso y en algunos casos muy humorístico. Por supuesto que los Estados Unidos son la fuerza imperialista mas desagradable y mortal del siglo XX y de lo que va del XXI. No discuto eso. Pero sé que no todos los habitantes de una nación se conforman a un patrón preestablecido.

El caso es que, a diferencia de la política uruguaya, la política norteamericana tiene una cualidad espectacular un poco irresistible, casi irreal. Es una característica terrible, pero al mismo tiempo la vuelve un placer culposo, como esa telenovela con altísimo rating pero que nadie admite mirar, o Intrusos.

A pesar de mi relativo desconocimiento de la política nacional, mis predicciones tienden a acertar, para mi sorpresa y desilusión. Quiero estar equivocado, y cuando lo he estado he sido feliz. Tengo la esperanza de ser salvado por mi ignorancia. Sin embargo, mis premisas básicas aparentan ser sólidas, y el idealismo se va por el caño.

Ya he detallado las presuposiciones escenciales de mi paradigma de decodificación política en otras ocasiones, pero he de resumirlas en un párrafo:

Poder es un sustantivo, nunca un verbo; la función del Poder es perpetuarse y expandirse; todo el que posea Poder es un hijo de puta o va en camino de convertirse en uno; siempre asume las peores intenciones; si un hecho puede ser atribuido a la incompetencia o la malicia, siempre asume que su origen es la malicia; nunca confíes, y siempre, siempre hay gato encerrado.

El Frente Amplio ha realizado uno de los mejores gobiernos que hemos conocido, y aún así no desprueba mis premisas. A veces, para lograr sus objetivos, el Poder se ve obligado a hacer algo bueno. Llamémoslo beneficio colateral.

Mis experiencias con otros niveles de política -la política de los gremios, por ejemplo- no ha hecho más que confirmar mis sospechas. Es un hecho terrible. Mis bases deberían fallar, pero se mantienen firmes. Es descorazonador.

El peligro llega cuando uno empieza a teñir sus interpretaciones de todo lo que lo rodea con este humo negro. Dios sabe que he caído en esta trampa antes. Sin embargo, he encontrado cosas que prueban que mi método es solamente aplicable a la política.

Yo las llamo amigos y amigas, y junto con mi novia y algunas otras cosas, son lo único que impide que me convierta en un misántropo total.

1.3.09

Otro monólogo febril

Tengo un poco de fiebre. Los lectores fieles saben lo que eso significa: la desaparición de cualquier filtro o consideración a la hora de escribir, una especie de acercamiento al automatismo psíquico surrealista banana metalera carne. Un chiste para los amantes de las vanguardias, nada más.

Korea.

El caso es que me empiezan las clases, como a Felipe de Mafalda. El comienzo del año laboral es una especie de reto personal, como si un rival de años hubiera aparecido frente a mí con su espada fuera de la funda, listo para arreglar cuentas de una vez por todas, sus labios fuera de sincronización con sus palabras. "¡Tu kung-fu no tiene comparación con el mío!" Lentamente me doy vuelta, apenas una silueta frente al relámpago por encima de la catarata. Una paloma blanca vuela en cámara lenta entre los dos.

Sé que no es bonito hablar de mi trabajo en esos términos, pero así soy yo. Cada examen es un duelo mortal contra el Dragón, cada año una pequeña Guerra de Troya. Gente que me quiere -sí, existe- dice que no puedo ponerme así. El tema es que no puedo evitarlo, y tampoco quisiera hacerlo. Mi trabajo es particularmente estresante, debido a que incluye muchísimas incógnitas, día a día. ¿Cómo va a estar el grupo? ¿Voy a poder transmitir esta idea? ¿Voy a poder interesarlos en este texto? ¿Elegí un buen programa?.

La verdad es que en la docencia hay muchísimas cosas fuera de nuestro control. En realidad, la mayoría de las cosas están fuera de nuestro control. Un aula es como un sistema ecológico, con su propio clima. Podemos influenciarlo para bien o mal, de eso no hay duda, pero a fin de cuentas hay algo ahí que no es solamente el profesor, o los alumnos, o la institución, o la dirección, o las condiciones externas y sociales, sino una impredecible y mutable combinación de todos estos factores. Para muchos es un hecho difícil de aceptar. Yo estoy en este grupo de gente. Siento que debo controlar el clima, aunque sé que no depende solamente de mí. Quizás la clave sea más armonía y menos control.

Mi visión se debe en parte a la imagen que poseo del Profesor. De alguna manera es un constructo abstracto creado por años de adoctrinamiento y experiencia: he tenido a lo largo de mi vida excelentes profesores, especialmente en mi materia, y de alguna manera no puedo evitar medirme con ellos (y evidentemente fallando). Es tonto, como un taxista griego intentando seguir los pasos de Héctor. Al mismo tiempo, también he tenido profesores que por un motivo u otro quedaron en la memoria grabados en la roca de malos profesores. Ellos son los esqueletos de los guerreros fallecidos en la boca de la cueva del Dragón, que advierten del peligro. Y tengo terror de terminar allí, con ellos.

La sociedad pone una gigantesca carga en la idea del Profesor. Es una visión dualista: Héroes y Fracasos. El pobre tipo que hace lo mejor que puede cada día no entra en esta dinámica ideal.

¿Por qué no rendirse? Porque la incertidumbre, el reto es una fuente constante de emociones. Con el dolor de un fracaso llega la dulce sensación del trabajo bien hecho, usualmente en las palabras de un alumno que no sabe el gigantesco favor que nos hace sólo con una frase, o en el momento en que sentimos que logramos cambiar algo, abrir una ventana en un espíritu -¡retórica horrible!- o simplemente ver que los alumnos entienden algo que no habían entendido, o piensan algo que nunca antes se les había ocurrido. Nada puede compararse con eso.

He trabajado ocasionalmente en otras cosas. Cosas que hago relativamente bien la enorme mayoría de las veces. No siento nervios ni incertidumbre cuando me dirijo a estas tareas: siento un tedio inhumano y el lento, lentísimo pasar de las agujas del reloj. Sé lo que va a pasar, sé lo que voy a hacer, y sé que va a terminar bien hecho (y siento un asco ético dado el tipo de trabajo que realizo en estas ocasiones, que considero el exacto opuesto de la enseñanza -lectores fieles saben a qué me refiero). Es como jugar un juego sabiendo que uno va a ganar, y el juego en sí ni siquiera es entretenido.

No, prefiero mi incertidumbre, y mis nervios, y mis miedos, y mis delirios épicos. Después de todo, ¿cuántos dragones hay para combatir hoy en día?

13.2.09

La vieja escuela

Hay muchas circunstancias en las que sectores han aclamado el retorno de la "vieja escuela". En la música, el rock revival de 2001 fue recibido como un poco de oxígeno en un movimiento casi enteramente Nü y Pop-Punk. En el deporte, no faltan quienes defiendan una mística "vieja escuela" menos corporativa. En economía pueden encontrarse paleoconservadores que al parecer consideran que nadie escribió sobre el tema desde Adam Smith.

Es un placer morboso peculiar para mí ver que la Iglesia Católica Apostólica Romana ha decidido reinstaurar uno de los paragones de su vieja escuela: la venta de indulgencias. Sí, esa venta de indulgencias, la misma que denunció y condenó Martin Lutero por 1517.

El artículo escrito por Paul Vitello, que apareció en el New York Times (y que puede leerse aquí) informa sobre el tema. Es notable que si bien no se acepta la venta directa de indulgencias, sí es posible obtenerlas mediante una "donación caritativa". Vieja escuela en serio.

Por supuesto esto es excepcional. Incluso Juan Pablo II ofreció indulgencias como parte de la celebración del año 2000, y las circunstancias que rodean el ofrecimiento actual son igualmente festivas; concretamente, por la celebración de San Pablo, que se realiza a lo largo de todo este año. El tema es que, bajo Benedicto XVI, se ha autorizado la venta de indulgencias por circunstancias celebratorias nueve veces en tres años. De hecho, desde que Benedicto porta el sombrero bonito, hemos pasado más tiempo con venta autorizada de indulgencias que sin ella.

Yo sólo espero que, ya que estamos reviviendo la vieja escuela, volvamos a tener un Papa casado, asesino, insestuoso, con ejército, amantes y que use fondos del Vaticano para pintar escenas de pedofilia en su villa personal. Un saludo grande a Julio III, Pablo III, Juan XII, Benedicto IX, Esteban VII, Alejandro VI...

P.S.: La Iglesia tiene que hacer como Esteban VII y desenterrar algunos muertos y someterlos a juicio. Sugiero que lo hagan con Calvino.

9.2.09

Hora Nerd! Yay!

El otro día tuve una charla / discusión con mis amigos y compañeros de Rol Cannon & Mullins (C&MLTD), lo cual me llevó a considerar un poco el tema. Y ahora ustedes pueden leer este post. ¿no se sienten afortunados?.

El intercambio fue motivado por los manuales de D&D4ED que ojeé en medio de la sesión de Dark Heresy, y mi rechazo inmediato hacia el juego. Antes de entrar en detalles sobre esta repulsión, creo que debo admitir que mi actitud al respecto fue bastante molesta y no poco pretenciosa. En versión resumida, creo que actué un poco así:


El tema y mis compañeros merecen una explicación un poco más detallada.
Mi problema con Cuarta Edición nace, naturalmente, de mi filosofía con respecto a lo que debe ser un juego de rol. En versión resumida, considero que un juego de rol y primero y antes que nada es una narración. Un manual que tiene en las descripciones de las clases de personaje el rol de combate destacado (melée, support, healer, etc -no me acuerdo de los términos exactos) no me parece que tenga en cuenta el aspecto esencial de que un personaje no debe ser un conjunto de números: debe ser un personaje con una historia, intereses, una personalidad, miedos... sin verdaderos personajes, la posibilidad de contar una historia que valga la pena se acerca drásticamente a cero.

Sinceramente veo Cuarta Edición como algo más cercano a un juego de estrategia de combate que un juego de rol. No digo esto como un insulto (Dios sabe que me encantaría poder jugar Warhammer 40.000 algún día), sino como una mera descripción. Mi forma de plantearlo fue cruda ("es un juego de estrategia con un barniz de rol por arriba"), y la respuesta no se hizo esperar ("Demon es un juego de hablar con una capa de combate por arriba"). El tema es, no creo que sea una yuxtaposición válida: uno puede tener un juego de rol sin combate pero no puede, por definición, tener un juego de rol sin rol, es decir, sin roleplaying. Si mi conocimiento del personaje es sólo como pelea, y mi "asumir el rol del personaje" es apenas decidir cuando pega a quién y con qué... bueno, es lo puedo hacer en cualquier juego de miniaturas, ¿no?

El equilibrio entre segmentos de "combate" y "no combate" es siempre difícil de encontrar para un gamemaster. Mi tendencia es clara: a menos que la historia absolutamente requiera un combate, no pongo un combate. Claro que, dependiendo del grupo, puede haber más combate o menos: en mi última campaña de 3.5 creo que hubo bastante combate, más del que estoy acostumbrado a dirigir. Por otro lado, Vampire tuvo mucho menos combate.

Sinceramente, creo que la campaña más equilibrada que he jugado hasta ahora es la actual de Dark Heresy. Cannon merece una felicitación por encontrar el punto justo, me parece.

En cuanto al combate en sí, soy infame por no usar un diagrama, tablero o similar. Sé que se presta a confusión más de una vez, y Cannon puede atestiguar que a veces puede volverse algo injusto. Pero siempre he sentido que el tablero rompe completamente la inmersión: es como cuando, en Final Fantasy, uno está corriendo, la pantalla explota y entra en "modo combate". Yo trato de evitar este quiebre entre "modo combate" y "modo no-combate" lo más posible, pero es sobre todo una preferencia personal, más que otra cosa.

Considerando todo esto, no es de extrañar que me guste particularmente el WoD (a pesar de sus pesadillescos y laberínticos manuales): ¿Cómo no va a gustarme un juego con un manual que tiene un tercio o más sólo de backstory? ¿Cómo no me va a gustar un manual que dice que las reglas deben ser seguidas "tanto como quieras, o mejor, lo menos posible"?

Mi enfoque siempre va a estar en brindarles a mis jugadores un mundo interesante y una historia interesante. A veces me sale, a veces no. Y si voy a romper las reglas, lo voy a hacer sin culpa, pero nunca para "cagar" o "garronear". Lo haré solamente si la historia lo amerita. Las reglas deben ser una herramienta, no un obstáculo.

27.1.09

Nocturno

Nocturno

Las historias danzan en la niebla;
Cisnes sinousamente silenciosos en la sombra,
con sus graznidos llaman otras historias
con garras y alas y pechos y cabellos y colmillos.

Siempre cerca, siempre tan lejos.
Diez historias por contar danzan en la niebla.

Ven, Juan Carlos, yace en mi lecho,
cuéntame una historia gris,
de soledad y de tristeza y de muerte
que apacigüe las Furias.

Ven, Poeta Ciego, yace en mi lecho,
cuéntame una historia dorada,
de héroes y de dioses y de sangre
que apacigüe las Furias.

Siempre cerca, siempre tan lejos.
Cien historias por contar danzan en la niebla.

Ven, profeta altivo, yace en mi lecho,
cuéntame una historia blanca,
de ángeles y de guerras y de rebeliones
que apacigüe las Furias.

Ven, cautivo del miedo, yace en mi lecho,
cuéntame una historia roja,
de homicidios y de terrores y de cuervos
que apacigüe las Furias.

Ven, hijo de la desgracia, yace en mi lecho,
cuéntame una historia verde,
de amores y de locuras y de muertes
que apacigüe las Furias.

En la brea nocturna
mil historias por contar se bailan burlonas.
Ven uno, vengan todos, yazgan en mi lecho,
apacigüen las Furias

¡Y mi sed de ellas!

Poema Alfabético

Antiguo boliche corrupto de espantos, fantasmas, gigantes, hipócritas!
Ilusiones jocosas, krakens luminosos, monstruosas necedades!
Ópalos quiméricos, rosas sutilmente temporales!
Uva! Vino! Wishkey! XXX!
Yámbica zozobra!

19.1.09

Universo de Dioses

Muchos han percibido el acto de creación como una peculiaridad digna de estudio. Freud afirmó, por ejemplo, que todo artista es, en el fondo, un neurótico que expresa su oscuro nudo de conflictos via la creación. Dick consideraba la creación como una suerte de imperativo biológico para cierta clase de personas. "Apuñala a un escritor y escribirá", afirmó. Según Platón la creación humana es falsa en segundo grado -basada en el reflejo material imperfecto de lo Ideal, y por lo tanto un doble espejismo, el reflejo de un reflejo. Plotino más tarde buscaría suavizar esta postura al afirmar que la creación humana es un reflejo directo de lo Ideal, eliminando un prisma de la cadena refractaria. Marx consideró la creación como un pilar básico de la existencia humana.

El caso es que el proceso creador resulta lo suficientemente misterioso para promover este tipo de consideraciones. ¿Aberración, necesidad, narcisimo, engaño? ¿Qué promueve la creación?

Mi opinión es que la creación es condición sin e qua non de toda la vida, y lejos está de pertenecer solamente al reino de lo humano. Estar vivo es crear. Crear es uno de los objetivos básicos de todo ser viviente. No existe vida que no posea este imperativo absoluto. Cada planta, cada animal es un ser creador y creado. Una flor se abre ante el viento suave de la primavera para que su polen se esparza por el prado, creando finalmente una nueva planta. Un gato se escapa por la ventana abierta en mitad de la noche para crear nuevos gatos. Un virus, ni siquiera vivo, infecta un cuerpo para copiarse y crear seres idénticos a él.

Por supuesto, la creación humana tiene particularidades destacables. Concretamente, el humano es el ser que crea objetos sin una utilidad inmediata, que no responden a una necesidad biológica o de supervivencia. Al menos eso parece en la superficie. Yo afirmo que cada creación humana cumple una función, es una respuesta a una amenaza común a todo pero conocida solamente por el hombre.

El tiempo.

Hoy estaba acostado en mi cama meditando sobre temas menos que vitales, y que eran, en definitiva, parte de un acto de creación (la creación de una campaña de rol, si deben saberlo) y me encontré deseando con la intensidad de un incendio devorador que el reloj frente a mis ojos se detuviera. El reloj, por supuesto, continuó su marcha impávido.

¡Invento de inventos! ¡Maravilla de la conciencia humana! Poco ha de extrañarnos que este artefacto haya sido tomado como metáfora del universo en más de una ocasión (notablemente, en las Cartas Inglesas de Voltaire, por ejemplo), en tanto es el significante perfecto del Universo. Siempre en movimiento, inexorable, frío e incompasivo, el universo se mueve más allá de la voluntad humana, con galaxias como engranajes majestuosos... hasta que se rompa o se le acabe la batería.

Los hombres tenemos la desgracia de percibir este movimiento eterno, y por lo tanto, conocer nuestro carácter finito. Ante tal perspectiva, ¿cuál es la reacción? Crear.

Creamos para escapar al flujo del tiempo. En la creación humana, una chispa de lo que sea que seamos queda almacenada, a resguardo, fuera de nuestros cuerpos blandos y en permanente decadencia. Creamos rocas para que se mantengan firmes en el torrente de las horas.

Por supuesto es un acto inútil, de la misma manera que un ave retorciéndose entre los colmillos de un gato está luchando inutilmente. ¿Pero acaso el ave se queda quieta? Nunca podría, pues su propia naturaleza le obliga a intentar el vano escape. Así también, ante las quijadas del reloj, el hombre crea para tratar de escapar su destino último.

Una flor se abre ante el viento suave de la primavera para que su polen se esparza por el prado, creando finalmente una nueva planta. Un gato se escapa por la ventana abierta en mitad de la noche para crear nuevos gatos. Un virus, ni siquiera vivo, infecta un cuerpo para copiarse y crear seres idénticos a él.

Un hombre escribe su opinión sobre un tema tan irrelevante en el esquema universal de las cosas como una pluma perdida en el viento.

13.1.09

MI NÉMESIS REGRESA

Esta noche estaba sentado en mi computadora, disfrutando la última conferencia de prensa de George W. Bush, en la que se comporta de una manera sospechosa (como embriagado, quizás), cando me recliné en mi asiento, moví mi cuello para relajar los músculos... y entonces, un frío instinto como un hálito en la nuca se apoderó de mí. Un movimiento anómalo en mi cuarto. Giré y sobre mi almohada (que afortunadamente no es de plumas) la ví. Era una grotesca mancha marrón sobre mis sábanas blancas, los vellos de sus excesivas patas claramente delineados y un par de antenas que parecía alargarse infinitamente...

Exactamente: una cucaracha.

Lectores fieles recordarán mi fobia casi paralizante hacia estas criaturas, puesto que los ha provisto con considerable entretenimiento.

Mi mente se movía como un Fórmula 1. ¿Qué hacer? Mi primer instinto fue el de escapar, pero la horrenda realidad se impuso rapidamente. No podía dormir en el cuarto de abajo, pues sabría que en algún lugar de la casa una de las criaturas estaba suelta. Aún peor, mi ritual matutino de leer mis tópicos de interés con un café negro al lado y un cigarrillo en la boca quedaría de inmediato anulado, sin contar con que ese cuarto, MI cuarto, se volvería sospechoso, una zona tabú, que podría igualmente ser radioactiva.

No, tenía que pelear. De inmediato corrí al armario a buscar las armas para este combate feroz: un par de zapatos negros. Sabía que la efectividad de mi arsenal estaba drásticamente reducida por el terreno de la batalla. Es difícil aplastar algo a distancia contra un colchón. Fue el enemigo el que lanzó el disparo inicial con una serie de movimientos repentinos que vieron como represalia la eyección de mis dos bombas de calzado hacia la cama. Mi contraataque fue poco efectivo, y el enemigo se escapó a la oscuridad debajo de la cama. Pensamientos de capitulación recorrían mi mente. El cuarto de abajo no está tan mal, después de todo.

Pero fui fuerte. Escalé los términos del conflicto al mover violentamente la cama para localizar a mi feroz rival. No había señales de la bestia, y su ausencia me aterrorizaba. Quizás estuviera entre mis sábanas. La perspectiva de compartir el lecho con un ser no-bípedo no era aceptable. Junté valor y arranqué las sábanas. Nada. Entonces consideré la posibilidad de que el monstruo tuviera una veta literaria fuerte y estuviera bajo mi almohada. Por supuesto, no iba a acercarme para averiguarlo. Tomé un almohadón del piso y lo lancé, moviendo mi almohada. La criatura no se reveló.

La situación empeoraba. Esto requería armas de una clase distinta. Bajé a la cocina, temeroso de cada sombra y saltando ante el falso movimiento creado por un reflejo en un cuchillo. Busqué debajo del fregadero: veneno contra mosquitos, veneno contra moscas... ¡eureka! Mi viejo y querido Raid Max anti-cucarachas. Lamentablemente era más viejo que querido: no logré que lanzara ni una gota de salvación tóxica. Subí a mi cuarto, mirando cada pared, sospechoso de cada mueble. Me mantuve alerta, y mi rival cometió su primer gran error táctico al salir de su escondite y recorrer el metro de trayecto hasta la biblioteca. Lancé dos zapatazos más: ninguno dio en el blanco, que se ocultó detrás de mi tesoro de libros. Retiré el retrato de mi novia de la biblioteca -no podía permitir que fuera dañado por el daño colateral- y pateé la biblioteca contra la pared con todas mis fuerzas. Los libros temblaron.

Durante un tiempo pensé que había triunfado, y que el ser inmundo estaba muerto en la oscuridad. Pero no podía sentirme tranquilo hata no ver el cadáver con mis propios ojos. Habeas Corpus, y todo eso. Cuando me disponía a mover la biblioteca para ver el resultado de mi caza, el demonio asomó la cabeza por el costado izquierdo. Mi némesis vivía aún.

El combate era ahora uno en un espacio muy cerrado -los pocos centímetros entre la biblioteca y la pared lateral- por lo que era necesario un cambio de estrategia. Tomé el palo de una cortina que nunca se arregló en mi habitación y me dispuse a blandirlo cual hábil lancero. Calculé que la besta solamente podía escapar por la izquierda, por la derecha o por arriba de la biblioteca, por lo que me dispuse allí como guardia vigilante, esperando cualquier movimiento en estos sectores.

Mas el enemigo era astuto, y logró eludir mis defensas a través de un escape que yo nunca preví: salió por debajo de la biblioteca y se escondió detrás de mi computadora. Poco podía hacer en esa situación: el enmarañado de cables proveía covertura al enemigo, y lo valioso de mi máquina volvía cualquier ataque masivo inviable. Cuidadosamente, apagué la máquina, estirando los brazos hacia el teclado lo más posible. Moví la computadora sólo un poco: allí estaba el engendro, en la esquina, contra la pared. Intenté utilizar mi lanza, pero era demasiado gruesa. Entonces vino a mí la inspiración divina: removí el puntero del palo de cortina. Claramente, los dioses me favorecían en el combate.

Cuidadosamente intuduje mi arma por la rendija y la alinée con mi víctima, como un jugador de billar posiciona cuidadosamente el taco antes de golpear la bola. Inspiré profundamente, y lancé mi mejor golpe. Lamentablemente, nunca he sido bueno en el billar, y erré el tiro. En mi defensa, las bolas de billar no se mueven como criaturas infernales salidas de algún pozo de azufre y fuego. El enemigo se escurría entre los cables... y entonces, la oportunidad. El rival avanzó por terreno sólido hacia mi canasto de ropa. Velozmente removí su posible protección. Desconcertado por la pérdida de su escondite, el enemigo cometió el error fatal de descender hasta el pequeño entrepiso de la entrada del cuarto.

Cerré la puerta. La bestia estaba atrapada. Lancé mis zapatos con furia. Fallé. Comencé varios intentos de empalarlo con mi lanza. Eludió cada uno de ellos. Pero entonces, esquivando mi cuarta estocada, se estrujó debajo de uno de los zapatos que habían quedado en el rellano.

Con un poderoso grito, salté los dos escalones y aterricé sobre el zapato traidor. ¡MUERE! ¡MUERE! ¡MUERE! aullé. Salí del rellano, tomé mi improvisada arma larga y apuñalé el zapato incontables veces, disfrutando de cada golpe con una sonrisa maniática fijada en mi rostro insano.

Lentamente giré el zapato con el palo de cortina: allí estaba el cadáver aplastado de la bestia. Un grito de victoria coronó el sublime momento.

Ya sólo tengo que quemar las sábanas vejadas en una gran fogata en la terraza, como mensaje a cualquier otro posible invasor. Mis vecinos vinieron a preguntar si estaba todo bien. Aparentemente, escucharon ruidos extraños provenientes de mi casa. "No. -respondí sudoroso, semidesnudo y con los ojos límpidos de quien ha vivido los horrores de la guerra y sabe que nadie más puede entenderlo- Todo está bien. Ahora todo está bien."

24.12.08

Y buena voluntad para los hombres del Mundo

Niños, estamos en ese momento del año nuevamente. El Caos toma posesión de nuestras zonas comerciales, los niños rondan por ahí cual jauría de animales salvajes, las viejas gordas se apelotonan frente a las mesas de descuento como una manada de animales despistados y estúpidos...

Ah, Navidad.

Odio la Navidad. Odio en lo que se ha convvvvvvvvvvvvvvvgjvjjfjgfjgfjhffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffff

...
...
...
...

Perdón por eso. Tuve que causarle un pequeño derrame cerebral a Sick Boy para que se callara. ¿Y ustedes leen esta basura voluntariamente? Bueno, eso no importa ahora. Lo que importa es que hoy es MI CUMPLEAÑOS. ¡Ultra Jesús está de vuelta!

Y, como de costumbre, voy a sacrificar mi cumpleaños para actualizar un poco los mandamientos que escribió mi Viejo hace unos miles de años. No es que sean malos, pero, bueno, ya está veterano y no se mantiene muy al día con los acontecimientos de ahí abajo, ¿y quién puede culparlo? Es decir, si ustedes supieran las cosas que hacemos allá arriba... bueno, ustedes tampoco le darían bola a la Tierra. Créanme.

Pero yo tengo que bajar una vez al año para hablar con ustedes, decepcionando a muchas, muchas, muchas mujeres en el Cielo. No se preocupen, lindas, en un rato estoy ahí. Antes tengo que agregar algunos mandamientos.

¡Mandamientos extra!

1 - Córtenla. Lo digo en serio. A estas alturas creo que ustedes como especie deberían estar por encima de mierda como esta:



¿En serio? ¿EN SERIO? ¿Siguen con lo mismo? ¿No se dan cuenta de lo rematadamente estúpido, odioso y brutal de esto? Córtenla de una puta vez.

2- En serio, córtenla. ¿Yo bajo para dar mi mensaje de buena voluntad y tengo que vérmelas con mierda como ésta?:



Para el año que viene espero no ver estas cosas.

3 - Basta. En serio, no me hagan bajar y partirles el culo a todos por estas cosas:



¿Saben qué? Estoy podrido. Váyanse a las conchas de sus madres.

Por otro lado...





Quizás todo esté bien...

Nos vemos el año que viene, y no me obliguen a empezar el Apocalipsis aún... estoy demasiado ocupado allá arriba.










6.12.08

No dormí casi nada anoche

No dormí casi nada anoche. Hace muy poco hablé del tema del sueño entre cappuccinos no demasiado agradables, y me dijeron -mis amigos, no los cappuccinos- que casi no necesitaban dormir. Yo tengo que dormir. Mi relación con la realidad es demasiado frágil, y la falta de descanso solamente vuelve mi entorno extrañamente ajeno, lo cual me vuelve maravillosamente extraño, lo cual sólo sirve para ofender a la realidad, que se aleja lentamente escupiéndome en la cara.

Es como mis ataques de fiebre. Normalmente mi estado alterado sirve el propósito de volverse una suerte de motor creativo retorcido y caprichoso, pero ultimamente estoy en blanco. Para los que llevan la cuenta (ambos), he escrito más en el último mes para el blog que para mis cuentos. El lugar que creí haber encontrado, y que aún tiene un atractivo intelectual está perdiendo cualquier tipo de fuerza emocional. Supongo que es mi culpa por intentar establecer un tema general, un hilo conductor entre historias que se vuelte un corset demasiado ajustado.

Por ahora, voy a intentar absorver información. En una conversación electrónica con Warren Ellis, describió su método de escritura como "no hacer nada". Absorver información, aprender, escuchar tranqulamente y esperar a que, quizás, dos o tres pedacitos de información, o de personas, o de situaciones se choquen y muevan algo adentro.

Esperemos, entonces.

P.S: Sí, este fue un post sobre el bloqueo de escritor. De muy mal gusto, lo sé.
P.S.S: Todoi este post fue para decir que intercambié tres frases en un foro con Warren Ellis.

4.12.08

Plataforma programática del PMU


Parece que el Partido está ganando más adeptos cada día, y algunos individuos -cuyos nombres y direcciones están ya en manos del Departamento de Purgas, Limpieza Ideológica y Deporte (DPLID)- insisten en que revele mis ideas para el glorioso futuro de la nación.

Me temo que no puedo revelar la totalidad de mis planes hasta que su cumplimiento esté asegurado (no soy un villano de Bond, después de todo), pero sí puedo establecer las principales líneas programáticas de mi futuro e inevitable reinado.

1) Participación política y estructura estatal: Luego de mi coronación, se realizará la inmediata disolución del Parlamento, el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial. Los integrantes de estas instituciones serán relocalizados estratégicamente para maximizar su productividad, pasando a ocupar posiciones vitales en los Campos de Tra- digo, en las granjas y fábricas comunales del Rey. Dichas posiciones realizaran tareas críticas como el arado, la fabricación de vestimentas para la Corte y la extracción de piedra para la Gigantesca Estatua del Rey.
Las tareas de los Poderes Estatales estarán en manos del Rey. Es una carga que estoy dispuesto a llevar.

2) Sociedad:
- Quedará inmediatamente abolido el derecho a la herencia. Cada hombre poseerá lo que gane con sus habilidades naturales, trabajo y fuerza de voluntad. Nada de empezar la vida con ventaja. En caso de defunción, toda propiedad pasará a manos del Rey, que la redistribuirá como se le de la gana.
- Quedará abolido el matrimonio. Una relación es bastante complicada como para meter abogados en el medio. El Estado fomentará la educación sexual, enfatizando la responsabilidad, y promoverá el Amor Libre como la mejor forma de relacionamiento. Los homosexuales no sólo tendrán los mismos derechos que los heterosexuales: tendrán más. Luego de siglos de opresión, es hora de que estén arriba.
- Toda ley de exposición indecente será abolida. El cuerpo humano es hermoso.
- Toda ley contra la prostitución será abolida. Se creará el Departamento de Burdeles del Estado (DBE). Sus trabajadores tendrán acceso total a servicios de salud, protección y viviendas dignas creadas por el Estado. Se requerirá que haya la misma cantidad de trabajadores masculinos y femeninos. Todo ciudadano tendrá un pase gratis para los Burdeles del Estado por semana. No quiero un pueblo malhumorado.
- Quedará totalmente prohibida la posesión de armas de fuego por parte de particulares. No quiero que el mis súbditos se maten entre sí para defender sus televisores.

3) Religión: No habrá religión estatal. Se preservará el derecho de culto, siempre y cuando no promueva la violencia y la discriminación. Lo cual deja afuera básicamente todas las religiones actuales.

4) Economía: Se tendrá un Libre Mercado, en el sentido de que los ciudadanos serán libres de ir al Mercado Real, único proveedor de servicios de cualquier tipo.

Creo que es bastante obvia la necesidad de estas medidas. Por cierto, si quieren un título nobiliario sólo tienen que comentar y pedir el lugar que quieren gobernar. Me siento generoso.

2.12.08

Narrativa Interactiva, Parte II: Ejemplos Prácticos

En otro post hablé sobre la idea de que los videojuegos son un medio válido y provechoso para contar historias. Hoy, para salir un poco del círculo religión-política-política-religión en el que parece que he entrado ultimamente he decidido hacer una lista de juegos que presentan excelentes historias, al viejo estilo de los Top Ten! de mi querido y defunto Sick Space.

No estoy solo en esta titánica tarea: Cannon, mi fiel compañero de desmadres, es el autor de la mitad de la lista, que será subida en cuanto mueva el culo y termine de escribir. Dado que tenemos pocas coincidencias, creo que el post se beneficiará muchísimo de su participación.

Nótese que el orden de la lista no es un juicio de valor. Sólo me gusta el formato.

Sin más preámbulo:

TOP TEN!: NARRATIVA EN VIDEOJUEGOS

10 - Chrono Trigger (Sick Boy): Es la historia más vieja de todas. Chico conoce chica. Chica es una princesa. Un hechicero malvado, derrotado mil años atrás, retorna. Un valiente caballero es convertido en una rana... suena como los viejos cuentos de hadas repetidos hasta el hartazgo ¿no?

Pues Chrono Trigger toma la estructura del cuento de hadas, la analiza y la explota al tiempo que la retuerce y vuelve de cabeza. ¿Por qué el hechicero malvado actúa como actúa? ¿Y si de hecho tiene razón? La princesa a rescatar resulta ser cualquier cosa menos una damisela en apuros, y de repente la historia se expande y multiplica con la aparición de elementos usualmente reservados a la ciencia ficción (el viaje temporal), explorando los orígenes, la mitología, la verdad y la ficción de un mundo increíblemente detallado. Personajes memorables con profundidad psicológica y una excelente combinación de acción, tragedia y humor hacen de Chrono Trigger una joyita en 16 bits.

9 - Espacio reservado para Cannon

8 - Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty
(Sick Boy): Pocas veces un juego se atrevió a ser tan condenadamente inteligente. La secuela de uno de los juegos más alabados de la historia, Sons of Liberty podía perfectamente ser una mejora de su predecesor y ya; pero su creador tenía otros planes mucho más ambiciosos. Metal Gear Solid 2 es basicamente un excelente ensayo sobre la posmodernidad en forma de videojuego. La obra deconstruye y pervierte todas las convenciones, atacando incluso las expectativas del jugador: si bien todo el arte de tapa y la publicidad del juego presentan a Solid Snake (el protagonista del juego anterior) como la figura principal, en realidad un nuevo personaje, diseñado para ser el opuesto total de Snake, es el eje del juego. La historia de espías es una decontrucción de las entrevesadas historias de conspiración que plagan los videojuegos, con tantos giros y vueltas que un sentimiento de paranoia se apodera constantemente del pobre diablo que sostenga el control.

El juego tiene varios homenajes a Paul Auster, y cuestiona, opaca y pervierte su propio medio (con un personaje destacando que están en un juego de video y provocando al jugador directamente, falsas pantallas de "Game Over" y mil trucos más). Raiden, el protagonista, es un joven totalmente alienado cuyo entrenamiento táctico consiste en interminables sesiones de "entrenamiento virtual" (léase: un videojuego dentro del videojuego), sus relaciones humanas están truncadas por una incapacidad de comunicarse, y acepta la autoridad compulsivamente, por más que esté conciente de varios agujeros en la "historia oficial" que se le presenta y de la inmoralidad de algunas de sus acciones. La realidad es el tema central del juego. ¿Qué es real y qué es virtual? ¿Quién es real? ¿Se puede confiar siquiera en uno mismo?

Sencillamente maravilloso, el juego es universalmente odiado. Demasiado inteligente para su propio bien, supongo.
7- Espacio Reservado para Cannon

6 - Persona 3
(Sick Boy): En la mayoría de los videojuegos hay un protagonista claro. Esto es una consecuencia lógica del medio: el jugador controla un personaje, de modo que la historia debe girar en torno a él. Persona 3 toma este concepto y lo da vuelta. El protagonista es un ser esencialmente vacío, que va construyéndose a sí mismo en tanto se relaciona con los demás, escucha sus historias, presta consejo, ayuda (o no), sale a comer, a bailar o a tomar café con ellos... El aspecto más relegado en las historias de videojuego, la simple interacción humana, es el centro de Persona 3.

Cada persona tiene un arcano que simboliza su personalidad, pero el protagonista no tiene ninguno. A medida que va conociendo y relacionándose con los demás adquiere los poderes de este arcano, que lo ayudará en su batalla épica para salvar el mundo. Sí, el juego tiene una historia heroica, pero increíblemente pasa a segundo plano frente a los problemas cotidianos de compañeros de clase y amigos. Aún así la historia del juego es menos sencilla de lo que parece, con decisiones terribles que deben ser tomadas y vueltas de tuerca que ponen los pelos de punta -o los ojos al borde de las lárgimas. A diferencia de otros juegos, Persona 3 no plantea la necesidad per se de salvar el mundo: el jugador desea salvarlo para salvar los personajes que conoció. Los temas de la vida y la muerte están trabajados genialmente, junto con intertextualidades mitológicas varias, la idea de libertad y, centralmente, la idea de Destino.

Ningún juego es mejor que Persona 3 en lo que escritura y evolución de personajes se refiere, y el juego se basa en esa fortaleza: todo gira alrededor de conocer estas historias y estos personajes creados con maestría.

5 - Espacio reservado para Cannon

4 - Final Fantasy X
(Sick Boy): "Esta es mi historia". Las primeras palabras escuchadas en el juego resumen perfectamente su conciencia narrativa. Desde Final Fantasy II en adelante esta saga puede vanagloriarse de una consistencia en su calidad, especialmente en términos de relato. De todos los juegos he seleccionado el décimo en particular porque utiliza un par de recursos en extremo interesantes.

Para empezar, el juego debe un gigantesco agradecimiento al señor Jorge Luis Borges; la metafísica que conforma su espina central es borgeana de punta a punta (¿Y si soy un sueño? ¿Qué pasa si el que me sueña se despierta?), y está recorrida en el relato por una suerte de destino trágico doloroso, en el que, en definitiva, ninguna victoria llega sin un precio emocional inmenso. Este es un juego comprometido con su trama, y no teme volverse en extremo oscuro cuando es necesario -lo cual contrasta brutalmente con el hermoso y casi aéreo diseño gráfico- ni se aleja de narrar una auténtica historia de amor y muerte.

Tidus, el joven protagonista, es posiblemente el más humano de la serie. A diferencia de los demás, caracterizados por una angustia perpetua (Squall, de la octava entrega, es el ejemplo más extremo), Tidus es más bien optimista, pero reacciona naturalmente a las situaciones, dándole una profundidad mucho mayor a la de sus predecesores. Yuna posee ternura sin caer en la tontería, y resulta un personaje trágico maravilloso.

Otro hecho destacable es que la frase inicial es, hasta cierto punto falsa. Tidus no es el verdadero protagonista de la historia: Yuna lo es. Tidus solamente se vuelve el protagonista al final, cuando acepta una situación de la que ha huido durante toda la historia, y se apropia de su destino. Final Fantasy X puede vanagloriarse de haber creado la pareja más memorable en la historia de los videojuegos. Y el juego es la historia de ambos.
3 - Max Payne (Cannon): Un juego innovador en cuanto a su jugabilidad, gráficos e historia, Max Payne se destacó entre los juegos de su era. Muy influenciado por el cine de John Woo y otras películas como Matrix y Mad Max, este "third person shooter" sumerge al jugador en un mundo de noche y nieve, 80% noir y 20% comic.
La historia no es nada sorprendente ni fuera de lo común: retribución, pero hace un maravilloso trabajo al lograr sumergir al jugador en un submundo violento e inhóspito de New York en una perpetua tormenta de nieve.
Posee también muchas alusiones a la mitología Nórdica (Ragna-Rock, Alex Balder, Aesir Corporation, Asgard Building, Valkyr, Alfred Woden), juegos de palabras con nombres de los personajes y muy buenos personajes y diálogos, que se muestran en forma de novela gráfica. Los monólogos de Max son excelentes.

La cosa es así: Max Payne (un juego de palabras con "max pain" o "máximo dolor"), es un policía de New York que vuelve a su casa para encontrar que banda de drogadictos (de Valkyr, una nueva droga) asesinó a su esposa y a su bebé. Luego del funeral, Max se transfiere a la DEA y unos años después es un agente infiltrado en la mafia de la familia Punchinello, traficantes de Valkyr. Max recibe una llamada de BB Hensley ("BB" como en "Backstabbing Bastard"), otro agente de la DEA, que le dice que se encuentre con su mejor amigo Alex Balder (agente también) en la estación de metro de la calle Roscoe.
A partir de ahí se desarrolla una historia trágica de traición y venganza, que envuelve al jugador en escenarios lúgubres, solitarios, frios y oscuros, rodeado por la suciedad de New York o el frío acero de la corporación Aesir. Y eso sin mencionar las dos escenas en las que se juegan pesadillas: con una increible sensación de claustrofobia y desesperación, acompañadas por llantos de bebé y la voz de la difunta esposa.

La secuela: Max Payne 2: The Fall of Max Payne es una continuación directa, y puede considerarse como el cierre de la misma historia, con la misma calidad de narración y ambiente.


2 - Deus Ex
(Sick Boy): Si Metal Gear Solid 2 era una deconstrucción posmoderna del género de espías de ciencia-ficción, Deus Ex es su cénit. Sencillamente, ningún juego ha creado un universo futurista tan profundo, detallado y coherente como Deus Ex.

El juego se desarrolla en un futuro relativamente cercano, reconocible pero inquietantemente diferente, en el que una serie de ataques terroristas lleva al establecimiento de la UNATCO, una organización militar a cargo de la ONU. Cabe notar que el juego salió a la venta en 2000, y en su mundo las Torres Gemelas han sido destruidas por terroristas, y la estatua de la libertad ha sido atacada con aviones secuestrados. ¿Suena familiar?

Por supuesto, nada es lo que parece. JC Denton es el segundo de un nuevo tipo de super-soldados que utiliza nanotecnología en lugar de implantes cibernéticos usuales, creado por UNATCO para detener las fuerzas del Terrorismo Internacional. Parece la trama de una película clase B, pero esta premisa pronto se va al diablo. Mentiras dentro de mentiras dentro de mentiras, engaños, conspiraciones y traiciones son moneda corriente en Deus Ex. No revelo demasiado si digo que JC (nombre mesiánico si los hay) pronto se une a los "terroristas", demostrando una de las facetas centrales del juego: su conciencia política.

Deus Ex es uno de los juegos más claramente políticos de la historia, y sus análisis, contradicciones y situaciones son tan interesantes como las de la mejor ciencia-ficción. Lo que lo ubica en el podio es el nivel de detalle del mundo creado. El jugador puede leer mails, libros, escuchar noticieros o conversar con la gente por la calle, descubriendo cómo las premisas tecnológicas y políticas del universo afectan cada aspecto de la vida de sus habitantes. Un mail particularmente interesante se encuentra hackeando las oficinas de la UNATCO, en el que un cyborg "a la vieja usanza" se cuestiona su rol luego de la creación de JC Denton: "Los nuevos agentes pueden renovarse infinitamente. ¿Qué nos queda a los demás? ¿Nos volveremos viejos golems oxidados y olvidados, a la venta en alguna feria?"

El juego se compromete con su mundo y explora temas de ciencia-ficción (incluyendo la inteligencia artificial) con una claridad y una atención que rivaliza las obras maestras del género. Filosofía en forma de videojuego.

1- Mass Effect (Cannon):
Junto con el Dark Messiah of M&M, y el Chronicles of Riddick, uno de los juegos con la historia más atrapante que he jugado. Claro que eso puede variar si el jugador se saltea todos los diálogos y misiones secundarias.
Es un RPG en tercera persona en el cual uno se crea el personaje completamente, excepto por el apellido (que siempre es Shepard, por temas de diálogos hablados).

El juego es básicamente una Space Opera, que toca los temas de rebelión de las máquinas, fanatismo, experimentación genética, genocidio, intolerancia, y otros varios (el odio entre razas es un tema continuo). A pesar del colorido de sus escenarios, el juego está apuntado notoriamente a jugadores mayores (de 15 al menos, aunque la caja diga 17), con opciones del estilo de dejar morir a algunos para salvar a muchos, o destruir la cura para una enfermedad si se iba a usar con otros fines menos humanitarios. Todas estas opciones existen y se pueden tomar afectando el rango de "Paragon" o "Renegade" del personaje, que a su vez modifican como se da el desenlace de la historia luego (y de las dos secuelas planeadas, según dicen). Al jugar un personaje paragon se juega el clásico héroe que hace siempre lo legal y correcto y nunca se deja llevar por sus emociones. Al jugar un renegade no significa que uno sea malo, sino que siempre piensa en el cuadro global, no toma riesgos innecesarios y está dispuesto a matar a alguien para que no te traicione y sus métodos suelen ser mentir e intimidar (a pesar de que yo jugué paragon la primera vez, me parece mucho más efectivo un renegade como defensor de la justicia y libertad :P). Ambos rangos suben por separado, ganar puntos de paragon no reduce los de renegade y veceversa.
Las opciones de diálogo en el juego se muestran como lineamientos de lo que se va a decir, no exactamente lo que se va a decir, por ejemplo en un momento a mi (segundo) personaje un turian (extraterrestre) le preguntó enojado "¿Disfruta del genocidio, Comandante?" y me surgió la opción que decía "a veces", al elegirla respondí "Depende de la raza... Turian." Por supuesto que después de eso se armó un amigable intercambio de ideas. Este sistema de diálogos junto con el hecho de que todas las líneas son siempre habladas (y con muy buena actuación de voz) le dan gran personalidad no solamente al mundo sino también al personaje del jugador. También ayudan los gráficos, ya que los personajes tienen expresiones muy bien hechas, y varios de los sentimientos y opiniones se transmiten por medio de las caras. El desarrollo del personaje y sus interacciones con los npcs son excelentes, tanto que varias veces quería más diálogo y menos combate en el juego (!).

La cosa es así: en el 2148 la humanidad descubrió tecnología de una antigua raza llamada los Protheans (no muy original), y aprendiendo de ella y adaptándola lograron salir del sistema solar y expandirse por la galaxia. Se encontraron con varias razas extraterrestres, etc, lo usual. Resulta que en la galaxia hay un gobierno formado por un consejo de varias razas, con embajadas y demás, y los humanos están tratando de meterse (como siempre, malditos humanos).
En el 2183 (año en el que el juego arranca) un/a soldado a bordo de la SSV Normandy, una muy avanzada nave experimental de la flota humana, es enviado/a al planeta Eden Prime en una misión para recuperar un artefacto Prothean. Ese/a soldado es Shepard. Antes de descender reciben una comunicación desde la colonia en el planeta que les dice que están bajo ataque. Desde ahí todo se complica y poca cosa es lo que parece.













27.11.08

Servicio a la población

He decidido, releyendo mi último post, que debo hacer algo para remediar la situación. Así que ahora tienen a la derecha (->) una nueva radio que pasa música de autores conocidos (a diferencia de la anterior) y que todos deberían escuchar.

De nada.

PS: Por cierto, el autoplay es a propósito.