20.11.09

Look on my commentary, ye mighty...

En esta ocasión, amigos, voy a sacarme el sombrero de bufón iracundo que tan burdamente utilizo en estas páginas y voy a vestir las ínfulas de mi profesión, aunque sea sólo por un rato. Se trata de una breve indulgencia literaria.

Mi amor por los poetas románticos dista de ser algo desconocido, y de hecho muchas veces ha resptado sutilmente sobre estas páginas en forma de alusiones, tonos, o simples giros del lenguaje. Me gustaría detenerme hoy en uno de mis poemas favoritos, Ozymandias, de Percy Shelley. Es extrañamente adecuado introducir este párrafo hablando sobre poesía romántica, en tanto Ozymandias es, a su modo, un representante magnífico del movimiento y, a su vez, su más feroz demolición. Sintetiza cénit y nadir, nacimiento y colapso.

A saber:

I met a traveller from an antique land
Who said:—Two vast and trunkless legs of stone
Stand in the desert. Near them on the sand,
Half sunk, a shatter'd visage lies, whose frown
And wrinkled lip and sneer of cold command
Tell that its sculptor well those passions read
Which yet survive, stamp'd on these lifeless things,
The hand that mock'd them and the heart that fed.
And on the pedestal these words appear:
"My name is Ozymandias, king of kings:
Look on my works, ye mighty, and despair!"
Nothing beside remains: round the decay
Of that colossal wreck, boundless and bare,
The lone and level sands stretch far away.

No he encontrado una traducción satisfactoria para este poema en ninguna parte, y sospecho que nunca la hallaré. Traduttore tradittore, temo que deberé enterrar el puñal yo mismo y ofrecer esta pálida versión:

Conocí un viajero de una tierra antigua
Quien dijo: -dos vastas piernas de piedra sin tronco
se alzan en el desierto. Cerca de ellas, en la arena,
medio hundido, un rostro destruido yace, cuyo ceño
y arrugado labio y sonrisa de frío comando
dicen que el escultor bien leyó esas pasiones
que aún sobreviven, estampadas en estas cosas sin vida
la mano que las imitó y el corazón que alimentó.
Y en el pedestal estas palabras aparecen:
"Mi nombre es Ozymandias, Rey de Reyes:
observen mis logros, vosotros poderosos, y desesperen!"
Nada además permanece: alrededor del deterioro
de esa ruina colosal, desbordante y desnuda,
la solitaria y lisa arena se extiende a lo lejos.

El poema plantea múltiples preguntas y abre numerosas avenidas de análisis: el rol de los grandes hombres y su significado; el artista y la pretensión de permanencia de su obra; la caída de la tiranía; el paso inexorable del tiempo. Intentaré tocar estos temas desde una perspectiva de movimiento, lo cual implica realizar un análisis un tanto detallado. Intentaré ser conciso, y es en nombre de esta brevedad que he de postergar un análisis estilístico que, no me cabe duda, brindará frutos en un futuro.

Pero empecemos por el comienzo:

I met a traveller from an antique land

Este primer verso presenta dos aspectos notables: el primero introduce la recepción del poema en la tradición Quijotesca del juego con los planos textuales; el poema no es provocado por la observación de las ruinas, sino por la narración de las mismas hechas por un viajero sin nombre (así como "Ode on a Grecian Urn" es el texto sobre una composición mental, más que sobre una urna real). Es un texto sobre un texto, y si se conoce su origen histórico (un artículo de periódico leído por Shelley) se agrega un nuevo nivel de profundidad: un texto sobre un texto sobre un texto. La percepción del rol artístico como profético, tan cara a los románticos, es subvertida por el yo lírico al no presentarse a sí mismo como el profeta sino como el testigo de la profecía: el apóstol más que el conducto con lo Supremo. A su vez la idea shamánica está presente en el adjetivo "antigua", con sus connotaciones de secretos y sabiduría perdida, pero es conocimiento prohibido de segunda mano. Ya desde el comienzo el poema juega con los tropos románticos, subvertiéndolos al tiempo que los utiliza sin un gramo de ironía.

Who said:—Two vast and trunkless legs of stone
Stand in the desert...

A partir de este punto todo el resto del poema es discurso directo, referido. En cierto modo el yo lírico cesa de existir y cede el texto al viajero sin nombre; esta eliminación es especialmente significativa si se toma en cuenta la teoría expresionista del arte que la visión romántica dio a luz, en la que el yo lírico y sus emociones son el centro del universo textual, y el contexto se vuelve reflejo o motivador de la mímesis interna (porque, recordemos, la teoría expresionista es mimética, digan lo que digan); Shelley elimina el centro usual del poema romántico, y el contexto -la narración del viajero- acapara la luz.

A su vez podemos encontrar codificadas las claves simbólicas del poema en estos versos. La piernas de piedra sin tronco, vínculo con lo material y -según Chevalier- lo social, carente de corazón y con su extensión vertical -que simbolizaría una conexión con los planos superiores de lo espiritual- coartada. Son las señales decadentes del poder material, temporal, carentes de la sabiduría Celeste; las marcas de una rígida actividad social concentrada en las arenas de lo estéril y lo indefinido: el desierto (lo cual trae a mi mente de alguna manera a los hombres de barro del Popol Vuh, también seres de pura materia incapaces de la verticalidad espiritual). Significativo es, entonces, que sean los restos de un monumento imperial. Lo cual nos lleva cómodamente a la siguiente sección:

...Near them on the sand,
Half sunk, a shatter'd visage lies, whose frown
And wrinkled lip and sneer of cold command
Tell that its sculptor well those passions read
Which yet survive, stamp'd on these lifeless things,
The hand that mock'd them and the heart that fed.

La identidad de la estatua es revelada en parte en esta sección, como también su destino y su pecado. El rostro destrozado, la destrucción del ser, mantiene aún su "sonrisa de frío comando", la marca de su arrogancia y falta de compasión. El rol del artista es simultaneamente elogiado y desmantelado. Su astucia y sensibilidad le permitieron capturar al hombre cruel perfectamente, mas su trabajo, su arte, ha sido destruido por el tiempo implacable, y ya nada significa. Tanto el emperador como el artista han sido arrastrados por fuerzas que los superan y que intentaron desafiar a través de la conquista y el arte, respectivamente. Una lucha sin sentido, por supuesto.

And on the pedestal these words appear:
"My name is Ozymandias, king of kings:
Look on my works, ye mighty, and despair!"

Llegamos al golpe maestro: los versos más conocidos del poema. Notemos, al pasar, un nuevo descenso de nivel discursivo: las palabras del pedestal están presentadas nuevamente en discurso directo. Para los que llevan la cuenta, este pasaje es la reproducción exacta de un texto, dentro de la reproducción exacta de una narración, dentro de un poema inspirado por otro texto (y si nos ponemos exquisitos podemos encontrar un nivel más, en tanto el artículo fue referido a Shelley a través de una carta). Me recuerda el famoso plano de los espejos en Citizen Kane. De hecho, el juego de la búsqueda de la esencia de un hombre a través de discursos referidos también es la clave de Citizen Kane, con lo que la analogía cobra más fuerza.

Si no saben que regalarme para navidad, el DVD de Citizen Kane es una buena idea.

Volviendo al poema. Las palabras del pedestal son un desafío realizado por Ozymandias (Ramsés II) no sólo hacia cualquier fuerza u hombre notable de su época sino también hacia el futuro. Es el máximo acto de hibris, buscando humillar no solamente personas sino al tiempo en sí mismo con sus logros. De nuevo, una relación social basada en lo material sin contacto con lo superior. Claro que en el contexto del poema las palabras adquieren una oscura ironía. Los logros de Ozymandias no son más que ruinas en la arena, y su imagen gloriosa se convierte en advertencia inmemorial: las acciones de los hombres no son nada frente a las fuerzas del tiempo y la naturaleza. La arrogancia es castigada. La sonrisa de frío comando se resignifica en un terrible, innoble destino.

Nothing beside remains: round the decay
Of that colossal wreck, boundless and bare,
The lone and level sands stretch far away.

El poema termina con la cruel yuxtaposición de los restos derrotados de las pretenciones humanas y el triunfo eterno del tiempo y la naturaleza. Notable es el uso de los sustantivos: "decay" y "wreck", que eliminan cualquier resto de gloria que estas ruinas pudieran transmitir y las define brutalmente como lo que son: trozos de piedra decadente rodeados por el desierto infinito. El desierto recupera lo que siempre fue suyo, avasallando cualquier intento humano. La infertilidad de las aspiraciones de conquista (y de arte) están marcadas por ese desierto, esa tierra yerma y solitaria que se extiende más allá de la vista. El poder temporal y la arrogancia están siempre rodeados de esa soledad que proviene del intentar imponerse, ya sea por la fuerza o por el arte, frente a las fuerzas sin límite ("boundless") del tiempo y el Universo.

El poema toma elementos clásicos del Romanticismo y los presenta de manera brutal. El romántico buscó dominar el mundo creando un arte visionario y eterno: Shelley advierte que de ese arte solamente quedarán las ruinas. El romántico buscó la sabiduría en tierras lejanas y tiempos antiguos: Shelley revela que esa sabiduría puede ser dolorosa en extremo. El romántico adoró la naturaleza y se alimentó de los sentimientos que produce: Shelley muestra la cualidad destructiva de una naturaleza indiferente, sino hostil, a los logros humanos.

Las connotaciones políticas son evidentes. Nada quedará del tirano que busca imponerse al mundo, y ante su grandeza, cualquier forma de poder temporal significa exactamente nada.


7.11.09

TARANCHULA

El rumor se esparció como un incendio. Como The Beatles hace años, TARANCHULA, la banda más importante de la música mundial iba a dar un concierto sorpresa. Afortunadamente, luego de años por los bajos fondos tengo mis contactos, y no me fallaron. Allí estaban, tal y como las voces subterráneas lo habían dicho. Y yo, como siempre, armado con mi cámara.

A las 5:13 TARANCHULA descendió de su camioneta atiborrada de instrumentos. Los cientos de fans que inmediatamente los rodearon impidieron que retratara este momento sublime. De inmediato me abrí paso entre las chicas apasionadas e histéricas, y pude acercarme lo suficiente para tomar estas fotografías de valor histórico indudable.

Emo McFunk, con su característica mirada penetrante.

Cannon Destructson, un profesional ejemplar.

Sick Boy. Está hundiendo la banda.

3/4 de TARANCHULA.


A pesar de mis esfuerzos, no logré capturar al cuarto miembro de la banda, Raoul "Shades" Von Brash; las chicas estaban casi asfixiándolo. La banda ingresó al local, y un guardaespaldas monstruoso impedía el paso al público hasta que todo estuviera listo. Aforunadamente pude trepar por el techo y entrar por los conductos de ventilación para tomar estas fotos secretas del grupo en plena preparación:

Emo McFunk brilla con el poder del ROCK.

El misterioso Raoul "Shades" Von Brash, por fin fotografiado.
Cannon Destructson, siempre detallista, inspecciona su instrumento.
Emo McFunk improvisa un solo en la prueba de sonido, y los parlantes estallan.
La banda ensaya "Zuul", uno de sus miles de hits.
Sick Boy, poseído por el demonio del ROCK (y dos kilos de merca).
La banda soluciona problemas técnicos provocados por exceso de ROCK.

Lamentablemente luego de estas fotografías fui descubierto por el guardaespaldas de la banda, que me rompió ambas rodillas y me echó antes de que los cientos de fans coparan el local. Pero valió la pena.

















4.11.09

Noche Cálida

Lo que sigue fue escrito para la campaña de rol Shadows Over the Thames, y por lo tanto se construye relativamente sobre la mitología de ese juego. Aún así, siento que el cuento en sí tiene su valor narrativo, y un conocimiento del World of Darkness no es necesario para su comprensión. El nombre "Gordo Charlie" es un homenaje a la excelente novela de Neil Gaiman, Los Hijos de Anansi, que recomiendo.

Era una noche cálida de Abril. En la casa de los Thompson se respiraba paz. George miraba televisión abrazado a Nancy, y apenas pensaba en los gemelos Thomas y Andrew, lo cual no se daba a menudo. En el fondo de su corazón George esperaba poder acostarse con su esposa; sería todo un evento desde el nacimiento de sus hijos. Puso su brazo alrededor de Nancy, que se acurrucó a su lado. Viento en popa, pensó. Entonces, como suele pasar para desilusión de parejas desde siempre, alguien tocó a la puerta.

"Shhh", dijo George. "Si no hacemos ruido y nos quedamos quietitos quizás se vayan."
"¿Quién puede ser a esta hora?", preguntó Nancy.
"¿Qué importa?. Vagabundos, quizás. Esta ciudad se está yendo al demonio, Nancy. Te digo, creo que votaré al BNP en las próximas elecciones"
"No digas tonterías", susurró Nancy reprimiendo una risita.

Los golpes se repitieron, más urgentes. Nancy se sobresaltó, pero George la abrazó más fuerte. "Ya se irán", dijo. Efectivamente, los golpes cesaron y Nancy se relajó con un suspiro y un beso. George se sintió en las nubes.

Un estallido en la puerta. Gritos. Pasos acelerados. Lentes de sol. Armas.

Eran dos hombres y una mujer. Uno de los hombres era un hombre negro y delgado con una escopeta, ropa cómoda pero claramente costosa y una mochila. El otro era enorme, una masa de músculos con una mirada inteligente, una sonrisa feroz y un rifle. La mujer llevaba unos jeans negros, un top verde, lentes de sol y lo que George supuso que era una uzi. Los hombres tenían sus armas apuntadas hacia él; la mujer apuntaba a Nancy. "No te preocupes, amiga" le dijo. "Venimos en tu ayuda. Este monstruo no te molestará más."

***

Gordo Charlie odiaba los avisos anónimos. La mitad de las veces no llevaban a nada. En ocasiones era algún chupasangre usándolos para eliminar a un rival o alguna mierda por el estilo. Pero no podían darse el lujo de ignorar ninguna pista. "Está ciudad se está yendo al demonio", pensó. Miró a Pequeño Tom. Venían trabajando juntos desde hacía meses, pero aún así se sentía intimidado. El tipo era gigantesco, y Gordo Charlie estaba convencido de que no andaba del todo bien de la cabeza. Cuando Pequeño Tom no estaba en el gimnasio, estaba leyendo libros extraños de dudosa procedencia y aún más cuestionable valor práctico. Pero al menos Pequeño Tom era confiable en una pelea. Por supuesto, también estaba Linsday. En el grupo decían que Linsday se acostaba con pequeño Tom, y Gordo Charlie hacía todo lo posible para no invocar la imagen mental de la mole sudorosa sobre el delicado cuerpo aéreo de Linsday. Fallaba constantemente. Para distraerse revisó por enésima vez su escopeta.

La casa parecía salida de un comercial de cereales. El jardín perfecto, con rosas cuidadas primorosamente y un césped que parecía un campo de fútbol. "Creo que voy a asustarlos bastante", dijo Gordo Charlie. Linsday preguntó cansadamente por qué. "Mira este lugar. Apuesto cualquier cosa a que son del BNP. Con sólo ver un negro va a darles un ataque cardíaco", respondió Gordo Charlie. "A los monstruos les chupa un huevo que seas negro, amarillo o azul" intervino Pequeño Tom. Linsday se rió, y Gordo Charlie se sintió una mierda.

Llegaron a la puerta, y Gordo Charlie no pudo evitar reir ante el felpudo colorido de "Welcome". Linsday golpeó suavemente, ignorando el timbre. Nada. Pequeño Tom empezaba a tener esa mirada brillante que le venía cuando se sentía particularmente violento. "Venimos sólo por el tipo, ¿no? No tenemos por qué hacerle nada a ella, ¿no?", dijo Gordo Charlie. "Claro", respondió Pequeño Tom, mientras golpeaba de nuevo con autoridad. "Bueno, Gordo, a lo tuyo" dijo Linsday. Gordo Charlie abrió la mochila y sacó sus instrumentos. Un minuto después, la puerta se abrió con un estallido en la cerradura.

Entraron corriendo, y de inmediato llegaron al dormitorio de abajo. El tipo parecía normal. La mayoría de las veces era así. Gordo Charlie y Pequeño Tom le apuntaron. Lindsay le apuntó con su uzi a la esposa. "No te preocupes, amiga" dijo. "Venimos en tu ayuda. Este monstruo no te molestará más." La mujer gritó.

***

Nancy gritó. George se sentía paralizado. El tipo grande sonrió.
"Cuéntame sobre tu madre" le dijo. George temblaba de miedo. ¿Estas personas habían entrado a la fuerza a su casa para repetir una escena de Bladerunner?. "¡Tu madre!", gritó el gigante. Antes de que George pudiera contestar, Nancy intervino. "¡Tuvo un accidente! ¡No se acuerda!".
"¿Un accidente?", preguntó el negro. George juntó fuerza y habló. "Fue hace dos años. Salí a dar mi caminata en medio de un vendaval. Una rama se partió y me golpeó en la cabeza. Desde entonces tengo... agujeros. No me acuerdo de varias cosas, ¿de acuerdo? ¿A qué viene todo esto?"

La mujer de los lentes le habló a Nancy. "Señora, este no es su esposo."

***

"Señora, este no es su esposo", dijo Lindsay. "Es una copia. Es algo antinatural. Un monstruo". Gordo Charlie se quedó callado, pero su mente no paraba de gritarle. Lo único que sabían era lo poco que habían oído hablar sobre monstruos que sustituyen a las personas, y los detalles eran escasos, sin contar con que las fuentes eran, a lo sumo, poco fidedignas. Y todo había empezado con una llamada anónima. Quizás alguien quería matar a este tipo por lo que sea. ¿Robarle la esposa? ¿Un tema de trabajo? ¿Drogas? ¿Juego? Todo le parecía más verosímil a Gordo Charlie que la teoría de las copias vivientes. Se sintió como uno de esos tipos que persigue UFOs y afirma que el Presidente de los Estados Unidos es un hombre reptil. ¿Iba a matar a un hombre feliz sin nada de pruebas?

El grito de la esposa inerrumpió sus pensamientos. En la puerta del cuarto había dos niños pequeños, paralizados de miedo. El hombre lloraba desesperado, y gritaba. "¡No sé de qué están hablando! ¡Soy George Thompson, mierda! ¿Qué mierda está pasando?" Gordo Charlie se dirigió a Pequeño Tom. "Oye, no crees...". Disparo. Una delgada columna de humo pálido salía del rifle de Pequeño Tom. Gordo Charlie se giró hacia Linsday, sólo para verla abriendo fuego sobre la esposa. Los niños empezaron a correr, y Linsday corrió tras ellos. Gordo Charlie la siguió. Linsday los agarró con fuerza y le gritó a Gordo Charlie que hiciera lo suyo. Él sacó el cloroformo de la mochila. Segundos después los niños dormían. "¡Oigan!", gritó Tom desde el cuarto. "¡Vengan a ver esto!".

En la habitación estaba el cuerpo cubierto de sangre de la mujer. Sin embargo, donde debería estar el cuerpo del esposo no había más que un montón de hojas secas atadas con mimbre en una forma cercana a la de un ser humano. "Mierda", dijo Gordo Charlie.

***

George Thompson miraba la casa que había sido suya. En silencio lamentó la pérdida de la mujer que había sido suya. No se preocupó por los niños que deberían haber sido suyos, pero no lo eran: los cazadores probablemente se los llevaran para estudiarlos, o entrenarlos, o lo que fuera. Poco importaba. El ladrón que le había robado la vida no existía más. Sentía que por fin había realmente retornado de esa caminata en el vendaval.

Caminó un rato por las calles de Londres. En una esquina había un Vampiro hablando con una muchacha. Claro que ella no sabía que conversaba seductoramente con un Vampiro; George, en cambio, podía darse cuenta de esas cosas ahora. "Esta ciudad se está yendo al demonio", pensó.

25.10.09

País de Mierda

Disculpen si no soy demasiado elocuente esta noche. He perdido toda esperanza esta noche. El país ha mostrado su verdadero rostro esta noche. El espejo es cruel esta noche.
Teníamos una oportunidad de demostar honra, de probar nuestra madurez como nación, de mirar el pasado a la cara y enfrentar nuestros demonios más oscuros. Teníamos la oportunidad, y la tiramos por la borda.

Al Uruguay no le importa. Ya no existe la excusa del miedo. Sencillamente, no le importa. Personas desaparecieron en la noche, y al Uruguay no le importa. Niños crecieron sin un pasado, y al Uruguay no le importa. Hombres y mujeres fueron torturados, y al Uruguay no le importa. Siluetas caen a lo lejos hacia el Río de la Plata, y al Uruguay no le importa. En algún lugar, aún hoy, un joven grita mientras un militar especialmente entrenado aplica sus mejores técnicas, y al Uruguay no le importa. Una adolescente llora mientras es violada en prisión, y al Uruguay no le importa.

Y a mí el Uruguay me importa incluso menos. Este país se merece todo lo que le pase. Que caiga el fuego bíblico; que venga el diluvio; que esta ampolla infecta en el rostro de América sea purificada. No me importa. Que nos anexe Argentina, que una bomba nuclear nos reviente. No me importa.

País de egoístas, de ignorantes, de cobardes sin honor ni redención posible. País de mierda.

Yo me voy.

7.10.09

3 Universos de ficción

Hay obras de ficción que se impulsan por su argumento; otras, por sus personajes. La mayoría se basa en una combinación de los dos elementos. Existen, sin embargo, obras de ficción en las cuales lo que se luce es el mundo en el que se desarrollan. Naturalmente, los géneros que tienden a volcarse más sobre este aspecto son aquellos que requieren la construcción de un mundo: Fantasía y Ciencia Ficción. Las historias que se desarrollan en estos mundos pueden poseer una mayor o menor calidad según el caso, pero el mundo continúa siendo intrigante, llamativo o sencillamente impresionante por su dimensión.

Como condición para estar en la lista, el mundo en cuestión debe cumplir dos requisitos: primero, que sea un mundo en sí (aunque puede tener cierto contcto con el mundo real) y segundo, que haya más de una historia desarrollada en él, por el mismo autor u otros. Como siempre, la lista es completamente personal, subjetiva y caprichosa. Comenzaré con 3, y luego quizás agregue otros.

5 - Middle Earth (Lord of The Rings)
Comencemos por el principio. Este lugar es inescapable. El género fantástico ha quedado para siempre marcado en fuego por este lugar y sus habitantes. Es extremadamente difícil encontrar una obra de Fantasía que tome algún aspecto de la Tierra Media: Elfos, Enanos, Magos, Trolls, Orcos, gigantescas torres, calabozos subterráneos llenos de peligros ocultos... Y sí, Tolkien no inventó estos elementes de cero, pero su interpretación ha sezgado nuestra percepción para siempre. Cuando alguien escucha "Elfos y Enanos" no imagina pequeños elfos con calderas llenas de oro, ni enanos en fila cantando mientras van a la mina (aunque la mina ciertamente está presente). El poder de este mundo es omnipresente. Ya sea que estés leyendo sobre Warhammer, jugando Dungeons and Dragons o World of Warcraft, la verdad es que estás, de una forma u otra en una versión de la Tierra Media. No hay escape. Y hablando de lugares sin escape...

4 - Silent Hill (Silent Hill 1-4, Origins, Homecoming, The Movie, Comics...)

Algunas personas pueden sentirse un poco engañadas por esta entrada, dado que más que un mundo, Silent Hill es un pueblo, ¿no?. Bueno, sí y no. El universo de Silent Hill es mucho más complejo de lo que parece a primera vista, y tiene una abundancia de elementos propios que, a mi juicio, lo hacen calificar. Las historias que se cuentan sobre Silent Hill (y que conste que siempre son sobre Silent Hill, no las pobres almas que por un motivo u otro entran allí... o no entran, en el caso de Silent Hill 4) varían muchísimo en términos de calidad- el consenso es que Silent Hill 2 es la mejor, pero yo tengo una cierta debilidad por el tercer juego. ¿Cómo explicar Silent Hill? Es un pueblo, pero en realidad es dos pueblos, pero en realidad es una especie de purgatorio, o quizás es un estado mental... Es complicado. Es cierto que hay un línea narrativa central en Silent Hill que tiene como figura central a Alessa Gillespi, y se inicia cronológicamente en Origins, pero todos sabemos que el pueblo no fue dado a luz por los actos cometidos en Origins. Silent Hill sólo es, y su elasticidad lo hace un lugar excelente sobre el cual contar historias.

3 - World of Darkness
Este no es sorpresa para nadie que haya jugado rol conmigo. Adoro World of Darkness, ese reflejo oscuro de nuestra realidad en el cual cosas horribles acechan en la noche y se esconden tras cada esquina. Lo cierto es que el World of Darkness ha influido mucho mi propia escritura, y aunque no suelo utilizar demasiados elementos sobrenaturales, muchos de mis cuentos podrían perfectamente desarrollarse allí. Para mí el World of Darkness es más que vampiros y hombres lobo y magos (y demonios, y momias, y...), es el máximo misterio. Nada está escrito en piedra, y cualquier conocimiento puede ser una mera ilusión, un baile de sombras. Algo está mal en este mundo tan parecido al nuestro, pero qué es ese algo está siempre fuera del alcance de la mano, y el que estire el brazo para encontrarlo...
World of Darkness es un mundo marcado por la religión por diseño, lo cual quizás explique parte de su atractivo para mí. Pero sobre todo está la idea de que, quizás, el problema no esté en el mundo, sino dentro de uno mismo, y el mundo sólo es un reflejo de las partes más oscuras de esa criatura misteriosa que es el ser humano.

19.9.09

Music M-m-m-megapost

Hoy voy a subirme a mi púlpito (lo limpié ayer) y hablar sobre canciones. No hay un propósito ni una coherencia en la selección. Solamente voy a elegir canciones que, por un motivo u otro, tengo en la cabeza.

The Mamas and the Papas - California Dreamin': Siempre me sorprende, llegado Agosto, que esta canción se convierta en emblema de la Noche de la Nostalgia, o de que sea la música de facto para representar los libres, felices sesentas. ¿No tienen oídos? ¿No tienen corazón? ¿No se dan cuenta de que es una canción triste? Sólo escuchen esas melancólicas notas iniciales, esas armonías vocales lejanas y lángidas cantando sobre un cielo gris, un invierno deprimente. California es, en la canción, un sueño: todo sería mejor si tan sólo estuviera allí. Es una canción sobre anhelar un escape. Una hermosa canción, sin duda; pero tan, tan maltratada por los medios...

Christina Aguilera - Genie in a Bottle: Es común quejarse de la sobreproducción en la música pop, pero éste es un trabajo ante el cual hay que sacarse el sombrero. Funciona perfectamente. No, no es una canción sincera. No, no está cantada desde el corazón. Sí, la letra es un doble sentido sexual atrás del otro cantado por una menor. Pero la producción es un trabajo de ingeniería que logra lo que se propone: introducir una nueva cantante joven a la escena pop dominada en la época por Britney Spears. El tema oriental del título está apenas sugerido en las notas iniciales de piano (y algún que otro floreo con el mismo instrumento); y lo que ocurre inmediatamente después es... extraño. Suena casi como un tapón de oído. De hecho, toda la canción tiene ruiditos extraños desparramados por ahí, y sin embargo no sobrecarga ni suena excesivo. Y si bien no es una performance potente por parte de Aguilera, la voz no está sobreproducida (excepto, quizás, por demasiado layering en el estribillo para mi gusto) . Recién en el tercer single del disco ("Come on Over") Christina se suelta, y sorprende. Buen trabajo.

Queens of the Stone Age - No One Knows: Hablando de producción, aquí hay otra extraña. La canción es excelente; sin embargo la producción la embarra y la aplana muchísimo, sobre todo en el estribillo. Funciona a medias en los versos: los staccatos suenan casi como darse la cabeza contra la pared una y otra vez, lo cual supongo que era la intención. Pero en el estribillo la producción es imperdonable. Hay un cambio brusco en la guitarra que se mezcla con el bajo y no permite apreciar la calidad de la canción en sí. Es casi como un risotto pasado: tenían los mejores ingredientes, y terminaron con una pasta recocida. Una pena.

Moby - Shot in the Back of the Head: Salida del último disco de Moby, que parece que viene tratando de repetir Play sin éxito, este tema destaca. Está al borde de ser una canción pesadillesca -ciertamente es onírica- cortesía del loop de guitarra dado vuelta; sin embargo, la guitarra principal, llorona ella, la levanta y la deja en el límite. Es bella e incómoda. Dicho sea de paso, escuchen "Mistake", del mismo disco. ¿No suena Moby casi como David Bowie al principio? Bizarro, ¿no?

The Vines - Vision Valley: La canción que le da su título al tercer disco de la banda australiana es sin lugar a dudas la mejor del disco, lo cual es una pena porque resulta absolutamente mediocre. Todo el disco fue un gigantesco error. The Vines intentaron tirarse al lado más rockero - grungiano de su repertorio; el problema es que la movida del 2001/2002 ya no está más, y las composiciones son demasiado mediocres sin el contexto favorable. La banda tiene otro lado más lento y baladero, nostálgico, ensoñado: hacía ahí tendrían que haber ido. Vision Valley no llega a ser un "Autumn Shade" (apenas llega al nivel de "Mary Jane") y sólo destaca porque el resto del disco es aún peor. Y cuando lo mejor de tu disco es casi un calco de "Boulevard of Broken Dreams" de Green Day, sabés que las cosas te van mal (por otro lado los que apenas sabemos cuatro acordes en la guitarra podemos añadir una nueva canción a nuestro repertorio: son los mismos que componen "Wonderwall" y "Balada del Diablo y la Muerte") .

The Cardigans - Lovefool: Canción engañosa si las hay. Por si no la recuerdan es una canción pop tonta, pegadiza; tonta pero competente. Relativamente inocua, duró poco en la conciencia colectiva. Inofensiva, ¿no? Para nada. La letra es demoledora en su sencillez. Simplemente tristísima, sobre una mujer que sabe que su pareja ya no la ama, pero que prefiere vivir con la mentira. Ese estribillo chicle de "say that you love me" se vuelve patético, desgarrador. Es divertido que una canción sobre las mentiras sea mentirosa en sí, con un tono feliz que oculta un contenido terrible. De canción tonta, nada. Mentime, que me gusta.

Rage Against the Machine - Maggie's Farm (cover): Muchachos, ¿qué les hizo Bob Dylan a ustedes? ¿Qué pasó, se pusieron de acuerdo con Axl Rose para masacrar a Bob? Donde la versión original es viajera, el cover sólo es denso. Donde la canción es llana -"mercurial", diría Bob- el cover es pastoso. Donde el original es determinado y digno, el cover sólo está enojado. Bob suena como un hombre que ha decidido recuperar su ser luego de años de silencioso sometimiento. De la Rocha suena como si estuviera sacado porque el jefe le gritó, y se le va a pasar con una buena noche de descanso. Ojo, me gusta Rage Against the Machine y el bajo que domina la canción es excelente (Tom Morello se llevará todos los laureles, pero el motor de la banda es Tim Commerford; lo siento Tom, te quiero igual) pero Bob los supera con un menos es más y una harmónica cual as escondido. Y eso que Dylan no es técnicamente un buen cantante.

David Bowie - "Heroes": ¿En serio pensaban que iba a pasar un post entero sobre música sin hablar de Bowie? ¡Ja!. "Heroes" es una de mis canciones favoritas de todos los tiempos, y me duele que la mayoría de la gente conoce la versión de tres minutos que sale en los compilados (Bowie no tiene un Greatest Hits: tiene varios). No. ¡Malo, David! ¡Malo! "Heroes" se escucha en la versión original de seis minutos o no se escucha. No es capricho: la canción es una experiencia gradual. Bowie suena tranquilo, melódico y casi indiferente al principio y muy sutilmente va agregando emociones chiquitas a su interpretación, que termina con un hombre deshecho, cantando casi a los llantos. La música acompaña con un comienzo aéreo de sintetizadores espaciales, que se va volviendo más sólido, más terrenal; capas adicionales se añaden, tensas; la pandereta da una urgencia renovada... es una caída espectacular: un sueño destrozándose ante nuestros oídos. Las comillas en el título de la canción no son casuales. Los héroes de la historia, jóvenes amantes enfrentándose al Muro de Berlín, ya tuvieron su momento. Ya no son héroes. Sólo quedan los recuerdos y la realidad terrible: "We're nothing / And nothing will help us / Maybe we're lying / Then you better not stay" Los sueños omnipotentes del comienzo ("I will be king...") ya fueron talados a la mitad de la canción ("Though nothing / Will keep us together / We could steal time / Just for one day") y se vovlieron el deseo de preservar el pasado ("We can be Heroes / For ever and ever") y el ruego de recuperar ese momento de gloria; aunque sea solamente por un día.

Y a todos lo que la usan para publicidad: muéranse.

28.8.09

De la Locura, pero no tan Elogio

Durante la mayor parte de mi vida me definí de una forma más bien intelectual, cosa poco rara para alguien criado como un marxista. No fue hasta los dieciocho años que comencé a aceptar el lado más emocional, irracional y mágico del mundo. Por esto para mí la muerte y la locura fueron siempre dos lados de la misma moneda. Mi relación con la locura es un poco más compleja, en tanto siempre tuve un aprecio por la idea en abstracto. La imagen del artista demente me resultaba en extremo atractiva, y hasta hoy es un arquetipo que mantiene un hogar cálido en mi corazón.

Soy un hombre con muchas y variadas neurosis, y no me cabe duda de que varias de las cosas más inteligentes que he hecho han sido actos de locura. Las estupideces, por otro lado, han sido asuntos más razonados. Las melodías del corazón son nebulosas y cambiantes, inefables como los sueños, transparentes como la Fe. No es sorpresa para nadie que también asocie la religión con la locura, o para no abusar del pobre término, con lo irracional. Una constante en mi vida ha sido la creencia de que ante el conflicto entre lo racional y lo irracional, lo irracional lleva todas las de ganar, y no se puede entender a la gente con el cerebro: se puede intuir con el corazón.

Todo tiene su lado oscuro, sin embargo. Estoy plenamente conciente de que durante dos períodos en mi vida, uno más extendido que el otro, estuve total y completamente loco. Cosa notable: los detonadores de estos períodos fueron respectivamente el amor y la muerte. Título quiroguiano completo. La locura es algo omnipresente para mí, y la tentación de dejarme caer hacia ella es en ocasiones severa. La locura, como cierto tipo de arte, es algo que debe ser experimentado en dosis controladas. Caos, sí, pero con orden. Poder invocar ese lado demencial y primitivo a voluntad sería el mayor logro de mi vida: extraer el material crudo del océano del inconsciente y darle forma. El ideal expresionista.

Alguien me acusó una vez de alimentar mi estado en un período de locura para lograr escribir. Lo negué en ese momento, tontamente. Él hablaba con sabiduría.

Estas consideraciones románticas deben estar signadas siempre con una grave advertencia. He visto personas muy queridas arder en las llamas de la locura, como Ícaro demasiado cerca del Sol. No tengo más que respeto por las personas que buscan ayudar a esta gente. He visto mucho sufrimiento. La locura puede ser una fuerza increíblemente destructiva, como un holocausto consumiendo una ciudad de madera.

Por otro lado, simpre me gustó jugar con fuego.

24.7.09

Caracazo

Acabo de ver imágenes del Caracazo de 1989 y una en particular me afectó. Un joven frente a un soldado, con sus manos detrás de la cabeza. No tenía remera. Su expresión era una de sumisión. Una expresión que he visto varias veces.

En mis alumnos. Era esa expresión del joven que acaba de hacer una travesura, pero frente a la autoridad, cede.

Me da muchísimo miedo. ¿No estamos los profesores adiestrando a los jóvenes para que se rindan ante la "autoridad"? ¿No les estamos facilitando el trabajo a los opresores que controlan las fuerzas armadas?

Rezo porque mis clases sirvan para generar una mirada crítica que contrarreste esta mirada terrible.

5.7.09

Vino fallado

No creo que sea desmedido afirmar que la mayoría de mis afectos son individuos severamente dañados, con grietas recorriendo sus mentes como ríos en un mapa. De hecho, creo que puedo contar mis amigos semi-intactos con una mano. O casi con un dedo.

Los que me conocen saben que no pretendo insultarlos con esto. Más bien, entienden que los estoy halagando. No hay muchas cosas de las que pueda sentirme orgulloso en esta vida, pero la colección de malformados, destruidos, dementes y soñadores que llamo mis afectos es la más importante de todas.

En particular quiero hablar de aquellos que han sido envenenados por los libros. Mi novia tiene un maravilloso cristal a través del cual ve el mundo que, no me cabe duda, está ahí debido a Madame Bovary. Es terriblemente Bovariana, y esa es una de las muchas fallas que adoro en ella. Sus virtudes son lo que me atrajo hacia ella como Odiseo hacia las sirenas; sus fallas, menos evidentes y más encantadoras, lo que hizo que en mi corazón formara un hogar a su lado.

Mis amigas también tienen las cicatrices de sus lecturas. Una de ellas, mi amiga más antigua, posee una suerte de melancolía que tiene las huellas de Auster plasmadas por todos lados. Otra, la más reciente, nada a menudo en un gris que sólo puedo describir como Benedettiano. Sospecho que otra ha caído víctima de los textos de su profesión, que afortunadamente es pariente cercana de la poesía.

Por mi parte, hay un conjunto de libros que no dudo me han dejado malrtecho y lleno de una toxicidad un tanto alucinógena. La Tierra Baldía, Los Cantos de Maldoror, Pánico y Locura en Las Vegas, Paraíso Perdido, Ubik... Al cerrar estos libros pude sentir algo romperse dentro de mí, la grieta que da al abismo de la locura crecer un poco más. Es la sensanción más sublime, como saciar una sed que no sabía que tenía. Supongo que hay algo casi religioso en eso. A veces pienso que deboser más responsable en mis lecturas, pero la verdad es que busco estos libros destructores con avidez.

Aún recuerdo un examen en el IPA, en el que escribí sobre La Tierra Baldía. En el oral una profesora que no conocía me pregunto si había disfrutado el libro de forma intelectual o emocional. Me sorprendió, lo cual me hizo ser sincero en un contexto en el que la honestidad brutal no está bien vista. "Lo disfruté de la misma manera que uno disfruta una droga, sabiendo que lo está matando" fue mi respuesta.

Ella sonrió, comprendiendo. Los adictos tendemos a formar una suerte de cofradía.

2.7.09

La Mítica y la Política


De alguna manera la elección interna me ha dejado en un estado que une la desesperación más terrible con la paz más absoluta. La victoria de Lacalle debe tomarse como un veredicto sobre gran parte del pueblo uruguayo, una confirmación de los peores estereotipos e imaginarios de la nación; es un sentimiento complejo que une la frustración con la idea de que tengo razón. Como si las peores sospechas sobre un posible traidor se confirmaran: el puñal duele, pero se conoce el rostro del enemigo.

Que no haya dudas al respecto: él es el Enemigo, claro como el sol de la mañana, sólido como un mazaso en la dentadura. La Bestia vive, exhala azufre y huele a alquitrán caliente. La arboladura del barco negro está a la vista, su estandarte flameante en el viento, iluminado por las brasas flotantes. Hay paz en todo esto: la paz de los troyanos ante el ejército aqueo, sus armaduras de bronce brillando en la costa. Exhalamos el suspiro de la guerra abierta, diáfana y sincera, campo de Ares donde los hombres de valor conquistan la gloria. La hora de los engaños y las mascaradas ha terminado. Que Loki duerma, entonces; que el hijo de Zeus y Hera reine.

El Enemigo es terrible. El Uruguay actual tiene pocas criaturas políticas con la habilidad y moral maquiavélica de Lacalle. Cual monstruo de leyenda se alza ahora frente a nosotros. Sólo unos pocos pueden considerarse sus pares en términos de jugadores políticos: de hecho el único que llega a la altura de Lacalle es Sanguinetti. Larrañaga es un niño de pecho al lado de Lacalle; un pusilánime que adquirió su capital no por mérito propio sino por un vacío de poder en el partido que ahora, de forma bellísimamente darwiniana, se ha corregido. El Guapo nunca fue más que una bolsa inflada, vacía de geniuna habilidad, vulnerable a cualquier ataque. Una mera anomalía circunstancial. Bordaberry apenas sabe ocultar sus tendencias cuasifascistas, y su imagen intimidante en las gráficas de campaña sólo revela su torpeza. Tiene la maldad, pero no la habilidad. Existe un tercer monstruo en gestación, pero aún no ha madurado y no ha aprendido a contrarrestar su carisma negativo. ¿De quién estoy hablando? Adivine buen adivinador. Sólo diré que en ésta elección las circunstancias lo han puesto en un punto pivotal, y es ahora cuando veremos si su metamorfosis estará completa o si será siempre crisálida.

En mi mente no puedo evitar relacionar a Lacalle con Nixon. Los escritos de Hunter Thompson resuenan con verdad incluso con décadas y continentes de distancia. Cuando Thompson describe a Nixon como "una falla del periodismo objetivo", las asociaciones son claras. Es curioso: leer o escuchar a Lacalle es una experiencia mutilada, fundamentalmente diferente de la que resulta cuando de hecho uno lo ve. Ante su rostro, su expresión, su sonrisa torcida, un rechazo primordial surge de lo profundo del ser humano, de esa zona animal que a veces, por la noche, nos dice con muda insistencia "algo está mal". Es esa parte del alma que antaño creaba los monstruos legendarios como alegorías, que revelaba la verdad en forma de fábulas y mitos. Es la parte del subconciente que nos habla en sueños y pesadillas, y que tan adiestrados estamos para ignorar.

Lacalle apela también a esta zona difusa y poderosa de nuestra existencia. Warren Ellis lo resume perfectamente en Transmetropolitan: "La parte del cerebro repitliano que vota por el me cago en vos, por el sólo yo, por las chupadas de pija y la avaricia y el egoísmo- la Bestia". Estamos ante la Bestia: la manifestación de los impulsos más bajos hecha carne. Son los mismos rincones oscuros e inefables del alma que, ante el terror de nuestros impulsos animales, egocéntricos, sádicos y terribles crearon como exorcismo los monstruos míticos: la Hidra, el Minotauro, el Tengu, el Vampiro, el Demonio, el Leviatán. Las grandes criaturas de leyenda nos hablan no sólo del miedo a lo desconocido (el espíritu errante y vengativo que despierta el terror de la muerte y el más allá; la criatura que acecha en las sombras secuestrando niños de sus cunas resuena con las amenazas de la incógnita terrible frente a la total vulnerabilidad) sino también el miedo a nosotros mismos, a nuestra parte nocturna, animal y depredadora. El Hombre Lobo (o cualquier criatura que combine animal y hombre, como el Minotauro) es la derrota de lo humano ante lo animal, el Vampiro es la victoria del Ego infantil que utiliza y desangra al prójimo, el Leviatán que rige en los océanos más profundos es el monstruo dentro de nuestro inconciente que amenaza con devorar nuestra alma... ser humano significa convivir con monstruos, y cada mito del monstruo que cae ante el héroe es un canto a la victoria frente a nuestro reflejo en el espejo azabache.

Pero la victoria es temporal; siempre hay más monstruos acechando en la noche, justo ahí, bajo el poste de luz que no funciona, debajo de la cama, siempre detrás de nosotros, leyendo sobre nuestros hombros.

La pregunta esencial es si el pueblo se alzará por encima de estos instintos primordiales hacia tierras superiores, o sucumbirá a su Bestia interior. No es otra cosa que el espíritu colectivo, el Zeitgeist de la nación el que está siendo interpelado. El Monstruo está a la vista pero ¿viven los héroes de antaño en nosotros aún?

Guerra abierta, entonces. Recordemos todos que no hay neutrales en el campo de Ares; ese lugar de polvo y sangre que también está en nosotros.

30.6.09

Nerdgasm '09!

Antes que nada, pido disculpas a mis lectores habituales por este post gloriosamente nerdy. Prometo que volveré a hablar de política, filosofía y esas cosas pronto.

Hace un tiempo pasé una semana en cama con líquidos misteriosos saliendo de orificios sin cesar. La única ventaja del asunto fue que me puse al día con varios juegos de video más o menos viejos. Así que aquí va mi breve impresión sobre cada uno de ellos.

Bioshock: Me gustaba más cuando se llamaba System Shock 2 y tenía inventario.

Neverwinter Nights 2: Bugfiesta:
Nunca me había comido tantos bugs en un juego. Personajes que desaparecen, main quest rota... tuve que empezar de nuevo a mitad del juego... lo cual prueba que es muy bueno, de lo contrario lo hubiera mandado a cagar de una.

Oblivion: No estaba mal hasta que un bug destruyó mi personaje y lo mandé a cagar.

Fallout 3: Excelente, aunque extraño tener una party para que le disparen a los inocentes y nos masacren a todos...

Prototype: Excelente. El único sandbox que he terminado en mi vida. La historia no tiene el más punto sentido, con agujeros por los que podría pasar un camión, pero es uno de esos raros casos en los que me cago en la historia. En el juego puedo comer gente, convertirme en ellos, secuestrar helicópteros, destruir bases militares por joder... maravilloso para perder tiempo.

Dead Space: Bueno. No me asusta, pero es entretenido y muy lindo de mirar.

Ah, y por las dudas:

AÚN CAMPEÓN EN LA CATEGORÍA "BEST GAME EVAR" : PERSONA 4

2.6.09

Publicidad Honesta

Encuentro evidente que el propósito último de toda publicidad comercial es aumentar las ventas de su cliente. Punto. Cualquier tipo de creatividad, ingenio o instinto artístico es anulado por esta meta terrible: manipular a la gente para que compre mierda que no necesita. Es un área terrible, una tierra baldía gobernada por crueles retrasados mentales que babean y juntan los dedos con anticipación orgásmica ante la perspectiva de un aumento en la porción de mercado de sus reptilianos clientes. Es triste ver tantas personas talentosas sacrificar su energía y creatividad a los pies del Ídolo Dorado. Sí, Anonetoy te estoy hablando a vos. Escapa mientras tengas un alma.

No es secreto que la publicidad miente. Buscan vender un estilo de vida para luego asociarlo a su producto. Pocas campañas se centran en el producto en sí, y las que lo hacen por lo general ocultan la verdad.

Ya que estoy en el tema...

Estimado Shampoo Sedal: "Liss" no es una palabra. No es una palabra en Español, no es una palabra en Inglés, y estoy bastante seguro de que no es una palabra en Urundi tampoco. SACARLE LA ÚLTIMA VOCAL A UNA PALABRA EN ESPAÑOL NO LA CONVIERTE EN UNA PALABRA EN INGLÉS. Respeten la inteligencia de las mujeres y no traten de darle aires exóticos a sus nombres pedorros.

Con eso fuera del camino, voy a revelar la única rama de productos que tiende a ser absolutamente, 100% sincera en su publicidad. Se trata de un tipo de producto que no necesita asociarse a una maravillosa forma de vida; el producto en sí basta. No tiene que mentir: el producto es tan excelente que la verdad es suficiente.

La pornografía.

Tomaré como ejemplo los títulos de algunos videos del género que en mi investigación para este artículo (soy muy riguroso en mi investigaciones) he encontrado en Internet, y los compararé con el contenido del video en cuestión. Si los querré, mis lectores, que hasta soy capaz de ir contra mis principios y mirar pornografía por ustedes.

Ejemplo 1: Rachel Roxxx as a slutty nurse: Rachel Roxxx -seguramente el orgullo de sus padres, el señor y la señora Roxxx- entra a una sala de hospital vestida como la titular enfermera. Su atuendo deja clara su opinión con respecto al sexo como herramienta profesional, y de inmediato pasa a curar al paciente con métodos poco ortodoxos que parecen funcionar. Me pregunto por qué estos avances médicos no son populares en nuestras tierras.
Título: 100% Correcto.

Ejemplo 2: Blonde and Axe Men: Una princesa rubia se enfrenta a su ejecución inminente, presumiblemente debido a una revolución en la tierra medieval en la que se desarrolla el relato. Demostrando un instinto de negociación acertado, convence a su ejecutor y los guardias de que no terminen con su joven vida. Una crítica dura y penetrante sobre el corrupto sistema de justicia del Reino.
Título: 100% Correcto.

Ejemplo 3: Veronica in Orgasm Clinic: Este terrible drama se centra en Verónica, una joven de modales impecables que sufre una horrible enfermedad: es incapaz de llegar al orgasmo. Un solícito doctor de inmediato comienza el tratamiento, utilizando la última tecnología médica -estoy seguro de que ví algunos de esos aparatos en la Conferencia Latinoamericana de Medicina el año pasado en Medellín- para ayudar a la desesperada joven a terminar de una vez por todas con su terrible aflicción. Las máquinas hacen su trabajo, y la joven abandona la clínica con una sonrisa radiante. Un cuento de esperanza que alegra los corazones.
Título: 100% Correcto.

Ejemplo 4: Sophie Fucks 8 Guys: Sophie se coje a ocho tipos.
Título: 100% Correcto.

Así que, publicistas de todo el mundo, aprendan de la industria pornográfica: si su producto es lo que la gente quiere, no hay por qué mentir.

18.5.09

Entre Dawkings y Jesús

Esta tarde hice muchas cosas. Por ejemplo, tomé un café delicioso con una amiga muy querida; hablamos de Benedetti -un tributo sería pertinente mas no me siento equipado para realizarlo ahora-, del Arte, de la poesía, de Spore y del propósito de usar medias de lycra rojas bajo un pantalón.

También ví el documental de Richard Dawkings Root of all Evil?. Dawkings es un biólogo especializado en la evolución, y un ateo manifiesto cuyo provechoso mensaje es a veces socavado por su arrogancia casi sobrenatural: es una sensación extraña querer tener una charla amistosa con alguien y golpearlo al mismo tiempo.

En todo caso, Dawkings me puso a pensar -de nuevo- sobre religión, y en particular sobre su relación con la ciencia. Él afirma que sus diferencias fundamentales las hacen irreconciliables, y que la religión es, en sus palabras, "como un virus". Malas noticias para mí.

Reconciliar mi forma básicamente Marxista de decodificar el mundo a mi alrededor y mis sentimientos espirituales -uso el término para evitar confusiones con lo que es la Religión Organizada, a pesar de sus molestas connotaciones New Age- ha sido una obsesión desde hace años. Fui ateo, dejé de serlo, volví a serlo, dejé de serlo... es complicado. Reconciliar el análisis racional con la Fé es como tratar de unir dos partes opuestas de mi cerebro.

No es fácil ser ateo en un colegio católico. De hecho, es una posición muy solitaria. Se siente como si todos escucharan una melodía, y uno estuviera en el silencio; como si todo el mundo percibiera colores más allá de lo que uno puede ver. A pesar de lo que pueda haber aparentado en su momento, no tuvo nada de rebelión o de moda. Hubiera sido tan fácil, ¡tan fácil! decir sí, creo, lo siento, Jesús está conmigo...

Hubiera sido, también, una mentira.

El problema es que no puedo cerrar filas con Dawkings tampoco. No puedo en buena fé decir, no, no creo, es obviamente una mentira. Puedo decirlo sobre el dogma religioso, pero no sobre el sentimiento religioso. Estoy en un lugar muy incómodo, y sobre todo muy solitario. Pero es el único lugar en el que puedo estar si soy sincero.

Ya hablé sobre mi formación marxista, y aunque no adhiera a esa filosofía es innegable que mi mente está programada para decodificar la realidad utilizando un sistema marxista de razonamiento. La religión, por lo tanto, es como un cortocircuito para mí. Más allá de que entiendo que los análisis supuestamente marxistas que predican un determinismo de la infraestructura sobre la superestructura no entienden nada sobre Marx, la dialéctica o el análisis de la sociedad orgánica, siempre mutable, siempre en términos de proceso, la postura de Marx sobre lo religioso no arroja ninguna luz sobre mi problema. Bueno, sin contar con que tengo tendencias idealistas -concretamente, Hegelianas- muy profundas.

A veces siento que estoy en una cueva sin mapa y sin linterna, y me siento muy solo y muy perdido. Pero por otro lado, si otro ya dibujó un mapa, ¿cuál es el sentido de explorar la cueva?

14.5.09

He Was A Crook

El post pasado mencioné el texto He Was A Crook, de Hunter S. Thompson. Me parece una pena que sea tan poco conocido en el Uruguay, así que voy a copiar el ensayo en su totalidad aquí. Esta fue la elegía que Thompson le escribió a Nixon:



HE WAS A CROOK


MEMO FROM THE NATIONAL AFFAIRS DESK DATE: MAY 1, 1994 FROM: DR. HUNTER S. THOMPSON SUBJECT: THE DEATH OF RICHARD NIXON: NOTES ON THE PASSING OF AN AMERICAN MONSTER.... HE WAS A LIAR AND A QUITTER, AND HE SHOULD HAVE BEEN BURIED AT SEA.... BUT HE WAS, AFTER ALL, THE PRESIDENT.
"And he cried mightily with a strong voice, saying, Babylon the great is fallen, is fallen, and is become the habitation of devils, and the hold of every foul spirit and a cage of every unclean and hateful bird."

---Revelation 18:2

Richard Nixon is gone now, and I am poorer for it. He was the real thing -- a political monster straight out of Grendel and a very dangerous enemy. He could shake your hand and stab you in the back at the same time. He lied to his friends and betrayed the trust of his family. Not even Gerald Ford, the unhappy ex-president who pardoned Nixon and kept him out of prison, was immune to the evil fallout. Ford, who believes strongly in Heaven and Hell, has told more than one of his celebrity golf partners that "I know I will go to hell, because I pardoned Richard Nixon."

I have had my own bloody relationship with Nixon for many years, but I am not worried about it landing me in hell with him. I have already been there with that bastard, and I am a better person for it. Nixon had the unique ability to make his enemies seem honorable, and we developed a keen sense of fraternity. Some of my best friends have hated Nixon all their lives. My mother hates Nixon, my son hates Nixon, I hate Nixon, and this hatred has brought us together.

Nixon laughed when I told him this. "Don't worry," he said, "I, too, am a family man, and we feel the same way about you."

It was Richard Nixon who got me into politics, and now that he's gone, I feel lonely. He was a giant in his way. As long as Nixon was politically alive -- and he was, all the way to the end -- we could always be sure of finding the enemy on the Low Road. There was no need to look anywhere else for the evil bastard. He had the fighting instincts of a badger trapped by hounds. The badger will roll over on its back and emit a smell of death, which confuses the dogs and lures them in for the traditional ripping and tearing action. But it is usually the badger who does the ripping and tearing. It is a beast that fights best on its back: rolling under the throat of the enemy and seizing it by the head with all four claws.

That was Nixon's style -- and if you forgot, he would kill you as a lesson to the others. Badgers don't fight fair, bubba. That's why God made dachshunds.

Nixon was a navy man, and he should have been buried at sea. Many of his friends were seagoing people: Bebe Rebozo, Robert Vesco, William F. Buckley Jr., and some of them wanted a full naval burial.

These come in at least two styles, however, and Nixon's immediate family strongly opposed both of them. In the traditionalist style, the dead president's body would be wrapped and sewn loosely in canvas sailcloth and dumped off the stern of a frigate at least 100 miles off the coast and at least 1,000 miles south of San Diego, so the corpse could never wash up on American soil in any recognizable form.

The family opted for cremation until they were advised of the potentially onerous implications of a strictly private, unwitnessed burning of the body of the man who was, after all, the President of the United States. Awkward questions might be raised, dark allusions to Hitler and Rasputin. People would be filing lawsuits to get their hands on the dental charts. Long court battles would be inevitable -- some with liberal cranks bitching about corpus delicti and habeas corpus and others with giant insurance companies trying not to pay off on his death benefits. Either way, an orgy of greed and duplicity was sure to follow any public hint that Nixon might have somehow faked his own death or been cryogenically transferred to fascist Chinese interests on the Central Asian Mainland.

It would also play into the hands of those millions of self-stigmatized patriots like me who believe these things already.

If the right people had been in charge of Nixon's funeral, his casket would have been launched into one of those open-sewage canals that empty into the ocean just south of Los Angeles. He was a swine of a man and a jabbering dupe of a president. Nixon was so crooked that he needed servants to help him screw his pants on every morning. Even his funeral was illegal. He was queer in the deepest way. His body should have been burned in a trash bin.

These are harsh words for a man only recently canonized by President Clinton and my old friend George McGovern -- but I have written worse things about Nixon, many times, and the record will show that I kicked him repeatedly long before he went down. I beat him like a mad dog with mange every time I got a chance, and I am proud of it. He was scum.

Let there be no mistake in the history books about that. Richard Nixon was an evil man -- evil in a way that only those who believe in the physical reality of the Devil can understand it. He was utterly without ethics or morals or any bedrock sense of decency. Nobody trusted him -- except maybe the Stalinist Chinese, and honest historians will remember him mainly as a rat who kept scrambling to get back on the ship.

It is fitting that Richard Nixon's final gesture to the American people was a clearly illegal series of 21 105-mm howitzer blasts that shattered the peace of a residential neighborhood and permanently disturbed many children. Neighbors also complained about another unsanctioned burial in the yard at the old Nixon place, which was brazenly illegal. "It makes the whole neighborhood like a graveyard," said one. "And it fucks up my children's sense of values."

Many were incensed about the howitzers -- but they knew there was nothing they could do about it -- not with the current president sitting about 50 yards away and laughing at the roar of the cannons. It was Nixon's last war, and he won.

The funeral was a dreary affair, finely staged for TV and shrewdly dominated by ambitious politicians and revisionist historians. The Rev. Billy Graham, still agile and eloquent at the age of 136, was billed as the main speaker, but he was quickly upstaged by two 1996 GOP presidential candidates: Sen. Bob Dole of Kansas and Gov. Pete Wilson of California, who formally hosted the event and saw his poll numbers crippled when he got blown off the stage by Dole, who somehow seized the No. 3 slot on the roster and uttered such a shameless, self-serving eulogy that even he burst into tears at the end of it.

Dole's stock went up like a rocket and cast him as the early GOP front-runner for '96. Wilson, speaking next, sounded like an Engelbert Humperdinck impersonator and probably won't even be re-elected as governor of California in November.

The historians were strongly represented by the No. 2 speaker, Henry Kissinger, Nixon's secretary of state and himself a zealous revisionist with many axes to grind. He set the tone for the day with a maudlin and spectacularly self-serving portrait of Nixon as even more saintly than his mother and as a president of many godlike accomplishments -- most of them put together in secret by Kissinger, who came to California as part of a huge publicity tour for his new book on diplomacy, genius, Stalin, H. P. Lovecraft and other great minds of our time, including himself and Richard Nixon.

Kissinger was only one of the many historians who suddenly came to see Nixon as more than the sum of his many squalid parts. He seemed to be saying that History will not have to absolve Nixon, because he has already done it himself in a massive act of will and crazed arrogance that already ranks him supreme, along with other Nietzschean supermen like Hitler, Jesus, Bismarck and the Emperor Hirohito. These revisionists have catapulted Nixon to the status of an American Caesar, claiming that when the definitive history of the 20th century is written, no other president will come close to Nixon in stature. "He will dwarf FDR and Truman," according to one scholar from Duke University.

It was all gibberish, of course. Nixon was no more a Saint than he was a Great President. He was more like Sammy Glick than Winston Churchill. He was a cheap crook and a merciless war criminal who bombed more people to death in Laos and Cambodia than the U.S. Army lost in all of World War II, and he denied it to the day of his death. When students at Kent State University, in Ohio, protested the bombing, he connived to have them attacked and slain by troops from the National Guard.

Some people will say that words like scum and rotten are wrong for Objective Journalism -- which is true, but they miss the point. It was the built-in blind spots of the Objective rules and dogma that allowed Nixon to slither into the White House in the first place. He looked so good on paper that you could almost vote for him sight unseen. He seemed so all-American, so much like Horatio Alger, that he was able to slip through the cracks of Objective Journalism. You had to get Subjective to see Nixon clearly, and the shock of recognition was often painful.

Nixon's meteoric rise from the unemployment line to the vice presidency in six quick years would never have happened if TV had come along 10 years earlier. He got away with his sleazy "my dog Checkers" speech in 1952 because most voters heard it on the radio or read about it in the headlines of their local, Republican newspapers. When Nixon finally had to face the TV cameras for real in the 1960 presidential campaign debates, he got whipped like a red-headed mule. Even die-hard Republican voters were shocked by his cruel and incompetent persona. Interestingly, most people who heard those debates on the radio thought Nixon had won. But the mushrooming TV audience saw him as a truthless used-car salesman, and they voted accordingly. It was the first time in 14 years that Nixon lost an election.

When he arrived in the White House as VP at the age of 40, he was a smart young man on the rise -- a hubris-crazed monster from the bowels of the American dream with a heart full of hate and an overweening lust to be President. He had won every office he'd run for and stomped like a Nazi on all of his enemies and even some of his friends.

Nixon had no friends except George Will and J. Edgar Hoover (and they both deserted him). It was Hoover's shameless death in 1972 that led directly to Nixon's downfall. He felt helpless and alone with Hoover gone. He no longer had access to either the Director or the Director's ghastly bank of Personal Files on almost everybody in Washington.

Hoover was Nixon's right flank, and when he croaked, Nixon knew how Lee felt when Stonewall Jackson got killed at Chancellorsville. It permanently exposed Lee's flank and led to the disaster at Gettysburg.

For Nixon, the loss of Hoover led inevitably to the disaster of Watergate. It meant hiring a New Director -- who turned out to be an unfortunate toady named L. Patrick Gray, who squealed like a pig in hot oil the first time Nixon leaned on him. Gray panicked and fingered White House Counsel John Dean, who refused to take the rap and rolled over, instead, on Nixon, who was trapped like a rat by Dean's relentless, vengeful testimony and went all to pieces right in front of our eyes on TV.

That is Watergate, in a nut, for people with seriously diminished attention spans. The real story is a lot longer and reads like a textbook on human treachery. They were all scum, but only Nixon walked free and lived to clear his name. Or at least that's what Bill Clinton says -- and he is, after all, the President of the United States.

Nixon liked to remind people of that. He believed it, and that was why he went down. He was not only a crook but a fool. Two years after he quit, he told a TV journalist that "if the president does it, it can't be illegal."

Shit. Not even Spiro Agnew was that dumb. He was a flat-out, knee-crawling thug with the morals of a weasel on speed. But he was Nixon's vice president for five years, and he only resigned when he was caught red-handed taking cash bribes across his desk in the White House.

Unlike Nixon, Agnew didn't argue. He quit his job and fled in the night to Baltimore, where he appeared the next morning in U.S. District Court, which allowed him to stay out of prison for bribery and extortion in exchange for a guilty (no contest) plea on income-tax evasion. After that he became a major celebrity and played golf and tried to get a Coors distributorship. He never spoke to Nixon again and was an unwelcome guest at the funeral. They called him Rude, but he went anyway. It was one of those Biological Imperatives, like salmon swimming up waterfalls to spawn before they die. He knew he was scum, but it didn't bother him.

Agnew was the Joey Buttafuoco of the Nixon administration, and Hoover was its Caligula. They were brutal, brain-damaged degenerates worse than any hit man out of The Godfather, yet they were the men Richard Nixon trusted most. Together they defined his Presidency.

It would be easy to forget and forgive Henry Kissinger of his crimes, just as he forgave Nixon. Yes, we could do that -- but it would be wrong. Kissinger is a slippery little devil, a world-class hustler with a thick German accent and a very keen eye for weak spots at the top of the power structure. Nixon was one of those, and Super K exploited him mercilessly, all the way to the end.

Kissinger made the Gang of Four complete: Agnew, Hoover, Kissinger and Nixon. A group photo of these perverts would say all we need to know about the Age of Nixon.

Nixon's spirit will be with us for the rest of our lives -- whether you're me or Bill Clinton or you or Kurt Cobain or Bishop Tutu or Keith Richards or Amy Fisher or Boris Yeltsin's daughter or your fiancee's 16-year-old beer-drunk brother with his braided goatee and his whole life like a thundercloud out in front of him. This is not a generational thing. You don't even have to know who Richard Nixon was to be a victim of his ugly, Nazi spirit.

He has poisoned our water forever. Nixon will be remembered as a classic case of a smart man shitting in his own nest. But he also shit in our nests, and that was the crime that history will burn on his memory like a brand. By disgracing and degrading the Presidency of the United States, by fleeing the White House like a diseased cur, Richard Nixon broke the heart of the American Dream.

No necesitas un plan maestro...

Me gustaría hablar hoy sobre un tema de alguna manera trillado: el Mal.

El título de este ensayo hace referencia a la maravillosa ilustración del genial Tim Kreider llamada "You don't need a master plan to be evil", que adjunto. En su libro "Why Do They Kill Me?" Kreider (¡alma fantástica e intelecto cruel!) acotó que "en el fondo (...) toda la política obedece a los impulsos básicos de matar y coger. No importa cómo lo racionalicemos". A pesar de que me choca un poco el tinte de Psicología Evolutiva del asunto, creo que hay algo de verdad en esa afirmación. La idea de que hay algo primitivo y oscuro que aflora más o menos en la gente me parece evidente.

Algunas personas que he conocido recientemente han confirmado esta premisa. No hablo de individuos que tengan una especie de maldad villanesca, con bigotes retorcidos sobre una mueca sádica. Hablo de esa maldad mezquina y cotidiana que ejercen dentro de su radio de acción, por limitado que sea. Hablo de la persona que se hace la dormida cuando ve que una anciana se sube al ómnibus; hablo del sindicalista que prefiere gritar sus loas a los cuatro vientos, utilizando la organización como una fuente de imaginada gloria personal; hablo del alumno que rompe las fotocopias de sus compañeros, oculto en el anonimato. No puedo evitar pensar, siguiendo a Kreider, que hay algo de alguna manera primordial en la actitud, una suerte de afirmación de dominio territorial, como el mono que golpea a los demás para asegurar su derecho a fornicar con las hembras de la manada y ser el primero en cada comida.

Hay cosas que, vistas de esta manera, pasan a tener más sentido. Ya mencioné que detrás de la homofobia está el irracional miedo (manifestado como asquito) que proviene de la represión. Detrás de la resistencia al derecho de abortar está el irracional miedo patriarcal de perder los privilegios masculinos y castigar a la mujer por disfrutar del sexo. Detrás del odio al "otro" -ya sea el travesti, el plancha, el ateo, el negro- está el miedo de que esa persona amenace nuestros estilos de vida, unido con la necesidad de la tribu, que se define por oposición a las demás.

No es que la política uruguaya no explote el lado irracional de los votantes. ¿No han notado como los reportes sobre "inseguridad" han aumentado horriblemente -sobre todo en Canal 4- en este año electoral? Más allá de las diferencias con su implementación -válidas y numerosas- el odio al IRPF y el Plan de Emergencia no es otra cosa que una manifestación del egoísmo más irracional, unido al odio hacia "el otro", que recibe nuestro dinero. Ah, miedo y egoísmo, viejos aliados de la Derecha, a la carga una vez más.

No sé si existe "El Mal" en sí, aunque ciertamente mirando a Lacalle recuerdo lo que dijo Hunter S. Thompson sobre Nixon en He Was A Crook: "Nixon era malvado, malévolo en una forma que sólo los que creemos en la existencia física, real del Diablo podemos concebir". Por cierto, Thompson se mató durante la Administración Bush, lo cual es más que elocuente.

Quizás piensen que utilizar la palabra "Mal" para designar estas mezquindades es un poco excesivo. A veces yo también lo pienso. Y si bien no creo en un mundo en blanco y negro, y soy famoso por no emitir juicios de valor sobre la gente* no puedo evitar volver a Kreider: "No necesitas un Plan Maestro para ser malvado".

Quizás estoy volviéndome viejo y supersticioso.

La ilustración en cuestión:


*Políticos y bestselleristas no cuentan como gente.

9.5.09

Verano

Estaba escribiendo un cuento y me fui por una tangente que me gustaría compartir. Es sobre un tipo de mujer que he bautizado "La Hija del Verano":

"Las Hijas del Verano son un modelo temporal que la vida parece diseminar indiscriminadamente entre fines de diciembre y comienzos de marzo. Lentes negros generalmente gigantescos; las tiras del bikini asomando bajo el top aguamarina o verde y abrazándose en la nuca indiferentes de las circunstancias, como si la playa estuviera siempre a un par de metros de distancia; el pelo desordenado por el viento, el sol y la arena; un pareo estampado estallando de colores o unos shorts usualmente blancos o negros; un bolso o, más común, una mochila que parecen significar una vida de viaje y aventura, plenamente libre; el maquillaje más evidente abandonado por un tiempo. La misma imagen de vitalidad y la juventud.

Algunas de mis amigas se vuelven Hijas del Verano cada año, en una metamorfosis que nunca deja de sorprenderme.

Normalmente las Hijas del Verano están fuera de mi radio de interés, y tiendo a no notarlas, en parte por la cantidad masiva que parece generar el sol, y en parte porque no me gusta el verano. Detesto el calor, no me entusiasma la idea de ir a una playa atestada y achicharrarme mientras los Hijos del Verano -un tipo del que prefiero no hablar- flexionan sus músculos bronceados, la insistencia popular de que debo de alguna manera volverme un ser sonriente y fiestero durante tres meses no hace más que volverme tremendamente huraño, la música veraniega es vomitiva y todo el mundo vive en un estado de felicidad alucinada que me hace sospechar que la industria del turismo realiza secretamente lobotomías masivas.

Cuando amigos más normales realizan su apasionada defensa de la estación, que puede resumirse en “¡Tetas! ¡Culos!” suelo acotar que, si de tetas y culos se trata, prefiero las tetas y culos de primavera. De alguna manera son, para mí, tetas y culos más naturales y de mejor gusto. Las tetas y culos del verano no tienen la sorpresa de aparecer luego de meses de seductor ocultamiento, ni el menor asomo de clase o sutileza. Son tetas y culos previsibles, kitsch. Además, tiendo a favorecer las mujeres más bien pálidas.

Mejor no mencionar que el impulso de tomar algunas cosas, ponerlas en un bolso e irme lejos de todo durante el resto de mi vida se vuelve insidiosamente seductor durante el verano."


¿Ustedes conocen a estas Hijas del Verano o son una especie que inventé en mi cabeza? Y si las conocen, ¿qué les parecen?

2.5.09

En defensa de Scar

Creo que todos estamos de acuerdo en el repudio contra esa pieza de propaganda llamada "el Rey León". Sus tendencias autoritarias han envenenado las mentes de nuestros niños durante demasiado tiempo. Es hora de revelar la verdad.

En la película se presenta el conflicto entre una sociedad opresiva y exclusora, representada por una dinastía monárquica claramente imperialista ("Todo lo que toca el Sol, Simba, es nuestro reino") y decadente en la que la familia real abusa de su poder, utilizando a sus súbditos como meros juguetes (Simba salta de animal en animal como si fueran objetos). En esta familia corrupta, hay solamente un miembro progresista, que obviamente es presentado como el enemigo: Scar.

Scar es obviamente discriminado por su orientación sexual. Es el único personaje masculino que no resulta una representación de la "supermasculinidad" aria: no es musculoso, se preocupa por su apariencia personal (se lo ve arreglándose las uñas), se mueve de un manera tradicionalmente asociada con "lo femenino" (sólo hay que verlo bailar), tiene un tono de voz que se asocia con la parodia homofóbica del homosexual (en inglés, habla con acento británico), utiliza su asstucia en lugar de su fuerza bruta... En esta horrenda propaganda, es presentado como el homosexual tradicional, una imagen repulsiva que transmite la idea a los niños de que no se puede confiar en el diferente.

En esta narrativa terrible, el otro antagonista es la Hiena. No se necesita un título universitario para ver que las hienas tienen características racistas, y resultan una combinación del "negro vago y violento" y "el mexicano estúpido". Pero esta deformación busca ocultar el hecho básico de que la Hiena es el oprimido en la película. Demonizados por la propaganda leonística, deben vivir en el exilio, en tierras oscuras y yermas, en el supuesto de que el Otro no puede integrarse y aportar a la sociedad.

Scar es el defensor de los oprimidos. Ve el sufrimiento de las Hienas y dirige sus impulsos revolucionarios anárquicos ("¡Sin Rey! ¡Sin Rey!" se los oye cantar) hacia el fin más productivo de establecer una sociedad igualitaria. Es notable que el argumento de Scar no es una promesa de poder o de dominio: es, sencillamente "No pasarán más hambre". Es conmovedor, y su canto de "Estén preparados" debería resonar en el proletariado de todas las tierras.

Incluso en un trabajo de propaganda imperialista las semillas de la realidad están presentes. Ignoremos las imágenes de las hienas destruyendo el reino: son claramente fabricaciones de una narrativa pro-león. Recordemos a Scar: el héroe de los oprimidos.

23.4.09

Remember the Salad Days, Will

Este va a ser un post breve para marcar que el día de hoy, en 1564, nació en Stratford-upon-Avon un bebé llorón, que se cagaba encima y que no dejaba dormir a sus padres. Se llamaba William Shakespeare.

Ríos de tinta han corrido sobre su obra, y temo que no he de engrosar ese torrente en este momento. Podría recoger algún viejo ensayo de mis épocas de estudiante, pero fueron destruidos en la catástrofe que asoló mi disco duro hace un tiempo. Como los tomos de Alejandría, estos análisis permanecen ahora envueltos en leyenda.

Sólo me gustaría apuntar que, como escritor, mi mayor deseo es escribir, algún día, un personaje con la profundidad e ingenio que el Bardo supo depositar en sus criaturas.

Sólo uno.

21.4.09

Terrores Nocturnos

Hace ya un buen tiempo que vengo pensando en escribir sobre el tema de hoy, pero siempre lo pospuse por algún motivo u otro. Supongo que es un mecanismo de defensa.

Estoy medicado. Nunca he realizado el menor esfuerzo por ocultarlo, actitud que a veces inquieta a algunos amigos, sobre todo cuando digo con una sonrisa maniática que tengo que tomar "la pastilla que hace que no mate". Si puedo, procuro un cuchillo cercano mientras hago esta declaración. Es interesante notar que cuando hablo del tema directamente con casi extraños, descubro que hay una gigantesca cantidad de personas en mi situación, pero que sienten vergüenza de contarlo. Me pregunto qué dice esto sobre nosotros como sociedad.

Por las dudas, no, no soy un sociópata apenas contenido por un puñado de químicos mágicos. Tengo síndrome de ansiedad, que es casi tan divertido como suena.

Los animales somos máquinas muy interesantes. Uno de nuestros mecanismos instintivos más básicos es el de "luchar o huir". Cuando estamos ante una amenaza inminente es como si un botón rojo y brillante fuera presionado y el cuerpo entra en alerta máxima. La adrenalina corre para ponernos alertas. El apetito desaparece, para que nos concentremos en el enemigo presente. Nuestros músculos se tensan. Sudamos para mantener nuestra temperatura frente a la inevitable actividad física. Es natural, y desaparece en cuanto la amenaza ha sido neutralizada por el combate o la distancia. Es, en concreto, esa sensación cuendo uno es asaltado por la calle, o ve que un auto se le viene encima.

El problema que yo tengo es que el botoncito rojo no funciona muy bien, y se presiona sin una amenaza presente. Los síntomas no se van, porque no hay un enemigo que vencer; nada de qué huir.

Me ocurrió por primera vez en la cama, intentando dormir. Vivía por ese entonces con mi abuelo, que estaba muriendo de cáncer. Comencé a girar en la cama, y a sudar. Tenía calor, y estaba en una situación que sólo puedo describir como "hipersensorial". Sentía cada gota de sudor en mi cuerpo moviéndose, y por algún motivo las percibía como amenazas, y las limpiaba obsesivamente, como matando insectos. La imagen del loco que ve arañas recorriendo su cuerpo es tristemente apropiada. Mi respiración estaba agitada constantemente, y a menudo sentía que me ahogaba. Cada sonido era como un león saltando desde la maleza, y yo era el antílope que levanta la cabeza y la gira violentamente al sospechar que el depredador está cerca.

Los instintos naturales son una cosa extraña cuando no están en el contexto adecuado. Mi cuerpo estaba listo para la lucha o el escape, y mi cerebro, retornado a un estado primitivo, se guiaba por estos principios. En la práctica, esto se manifestaba en impulsos contradictorios: como debía escapar de algo, sentía, si estaba en un lugar cerrado, que debía salir, tomar aire. Los cuartos se cerraban a mi alrededor. Pero si salía, me sentía horriblemente expuesto, y añoraba la protección de las paredes.

No podía estar adentro, no podía estar afuera.

No podía estar quieto, obviamente. Todo mi cuerpo estaba en alerta máxima y mis músculos como un resorte listo para expandirse con violencia. De manera que caminaba sin parar, o movía compulsivamente la pierna.

Por supuesto que no podía dormir. La cantidad de adrenalina en mis venas era demasiado alta. No podía concentrarme en nada, ya que estaba pendiente de todo lo que pasara a mi alrededor.

Perdí mucho peso, porque mi apetito natural estaba obviamente anulado.

Esta es la parte menos oscura, la parte del instinto que te dice escapa. Pero cuando no hay escape, el instinto te dice pelea. En este período me puse extremadamente agresivo, de alguna manera culpando a todo el que tuviera a mi alrededor y percibiendo cualquier persona como la amenaza. No fue agradable para nadie.

Estando solo necesitaba compañía, la protección de la manada. Estando acompañado atacaba a todo el que me rodeara.

El que mi novia me soportara en esta época y siguiera conmigo es sólo otra prueba más de que es la persona más increíble sobre la faz de la tierra.

Ir al IPA y dar clase en esta situación fue una experiencia... interesante.

Por lo general, el síndrome se vincula con el lugar o la actividad que uno estaba realizando cuando se manifestó por primera vez. En mi caso este vínculo se realizó con el acto de dormir. Sólo digamos que ví muchos amaneceres por esos tiempos. Por suerte mi abuelo vivía en un penthouse con una vista espectacular.

Cosa curiosa: cuando el instinto de lucha o escape se manifiesta, se supone que el instinto sexual se apaga. En mi caso fue el revés, por algún extraño motivo. El sexo era lo único que me calmaba, aunque fuera temporalmente. En esas semanas tuve una resistencia sobrehumana.

No hay mal que no tenga su lado positivo, supongo.

10.4.09

De Zombies, Vampiros y Frankensteins

Considero notable la fuerza cultural que estos tres monstruos imaginarios han adquirido desde la segunda mitad del siglo XX, a pesar de tener su origen (o el origen de su concepción moderna, al menos) principalmente en el siglo XIX (el caso del Zombie es más complejo).

El Vampiro moderno, alejado de una animalidad total, inteligente, encantador y aristocrático nace con un fragmento de novela que Byron nunca completó, fue luego retomado por Polidori (que tenía una relación por lo menos ambigua con Byron) y llevado a su cénit por Bram Stoker en Dracula. Curiosamente, Byron comenzó a escribir su historia de vampiros como parte de un desafío amistoso en el que también participaron Percy Shelley y su hermosa esposa, Mary Shelley. Esta joven fue la única que de hecho completó su historia, llamada Frankenstein.

Creo que no es necesaria una explicación a fondo de estos arquetipos monstruosos; tan prevalecentes son en el imaginario popular.

Su masificación es interesante, sin embargo, en tanto son las sombras de la sociedad occidental del Siglo XX. Por fantástico que suene, la psicología colectiva -el zeitgeist- del Siglo se vuelve en extremo clara mirada a través de los ojos de los monstruos que la rodearon.

El Vampiro es un caso claro: el monstruo que debe robar el mismísimo fluido vital -llamado acertadamente Vitae por White Wolf- de otros para mantener una existencia eterna. Es un personaje por naturaleza no sólo egoísta, sino psicopático. ¿Y por qué no? Esa falsedad, el disfraz de la sonrisa facil, la ropa costosa y el gran castillo no es otra cosa que el reflejo del disfraz de una sociedad psicopática: la pátina de atracción que apenas oculta lo monstruoso de la criatura. La Corporación que presenta una cara al mundo mediante publicidad, donaciones y obras públicas de dudoso valor para ocultar el hecho de que detrás de su éxito está la explotación y sufrimiento de miles es vampírica. El corredor de bolsa que sonríe en las Bahamas con su Mercedes y su novia modelo oculta la naturaleza horrenda de su trabajo -explotar un sistema injusto utilizando todos los recursos posibles, sin consideraciones éticas- es vampírico. El Director de Recursos Humanos que hace recaer sus propios fracasos sobre sus empleados en busca de ese tan ansiado ascenso es vampírico.

El Vampiro es la metáfora perfecta del egocentrismo, el culto del Yo que ha dirigido las acciones de la mayoría de la gente. Es la mentalidad que lleva a ver toda relación humana como una relación comercial, ignorando que en la base de la relación comercial está siempre la pregunta: "¿Qué puedo ganar yo hoy?"

El Zombie es la cara opuesta del Vampiro. Descerebrado, incapaz de pensar por sí mismo (no es casualidad que su alimento predilecto sean los cerebros ajenos), nunca solo, sino que actuando siempre en una gigantesca masa que no cesa de crecer, insaciable. El Zombie no es otra cosa que la sociedad del consumo masivo, siempre buscando tener lo que el otro tiene, actuar como el otro actúa, vestirse como el otro se viste, y comsumir, consumir, consumir.

¿Por qué creen que tantas historias de zombies incluyen Shoppings y supermercados?

El Monstruo de Frankenstein tiene mil variaciones. Godzilla es un monstruo Frankenstein. Toda película con un virus letal creado como arma es sobre un Monstruo Frankenstein. El Monstruo Frankenstein es esa invención humana que se escapa al control de su creador, y vuelve para castigarlo por su arrogancia: es la razón humana carente de sabiduría.

No es difícil ver su relevancia en un mundo tan lleno de Monstruos Frankenstein: el cambio climático, la bomba nuclear, las bacterias resistentes... la humanidad ha creado a sus destructores potenciales varias veces, y el miedo es palpable. Quizás no evidente, pero como un ligero zumbido en los oídos, está siempre ahí. Muchos estamos convencidos de que el Fin del Mundo no será divino ni meteórico: sencillamente, un día cualquiera de nuestros Frankensteins va a ahorcarnos mientras dormimos, o miramos tele.

Será interesante ver en el avance del nuevo Siglo, si estos compañeros de ruta seguirán con nosotros o serán reemplazados por nuevas sombras, más adecuadas a nuevos problemas.

De alguna manera, lo dudo.

1.4.09

De Filósofos, Reyes y Bufones

Una vez más estamos en período de elecciones, y parece que va a ser una de las grandes. Ya en esta etapa veo cosas que sólo puedo calificar como aberraciones, hechos que hubiera considerado imposibles un año atrás.

Yo no uso Facebook, servicio por el cual siento un ya bastante publicitado desprecio (la proporción señal/ruido es demasiado baja como para que lo considere como medio serio de comunicación real) pero mi amiga Valentina me cuenta que hay gente orgullosamente anunciando al Universo su apoyo hacia Lacalle. Para mí esto es algo que no tiene sentido, como los cadáveres de los difuntos levantándose de sus tumbas, hambrientos y con un antojo particular de materia gris. Por misterioso que sea el origen de esta nigromancia siniestra, la verdad es que la sombra del Cuqui se extiende sobre la tierra, marchitando cosechas y asustando niños pequeños. Sus cuervos negros patrullan los cielos en busca de carne podrida mientras escribo.

Si Lacalle gana, será la última, irrevocable y definitiva prueba de que la Democracia no funciona, y de que el pueblo uruguayo tiene la memoria colectiva de un cangrejo.

Quizás Platón tenga razón. Quizás lo mejor sería que una oligarquía de filósofos-reyes gobierne a un pueblo demasiado estúpido para gobernarse solo. Claro que los filósofos escasean hoy en día.

El verdadero problema con este plan, sin embargo, nace del hecho de que los mejores filósofos nunca son los reyes: son los bufones. El filósofo serio, respetable y venerado tiene demasiado para perder, y no soportaría ver su nombre por los suelos. Además, la humanidad tiene una honorable tradición de separar a los filósofos atrevidos de sus cabezas oh tan pensantes. La industria de la cicuta se mantuvo a flote siglos gracias a esto- tristemente, ha sido reemplazada por el menos digno escuadrón de fusilamiento.

Los bufones no tienen este problema. Tradicionalmente, el bufón es el que puede decirle la verdad a la cara al Poder sin sufrir represalias. Al menos en teoría. La verdad es que el arma principal del bufón es más afilada, más penetrante y en definitiva más peligrosa que la del filósofo. Si un filósofo intenta utilizar sus argumentos para crear un bálsamo o un veneno insidioso que penetre lentamente, un bufón sencillamente dispara a la cabeza, riéndose mientras apreta el gatillo. El humor bien utilizado puede destruir los monumentos más sagrados, y robarle el poder a las cosas más terribles. No es casualidad que se cuenten chistes en los funerales.

Además, el sentido del humor es vital para cualquier filósofo. Poca gente que se toma demasiado en serio puede realizar buena filosofía. Es imposible negar el humor negro en el trabajo de Nietzsche o Schopenhauer. Incluso Marx demuestra poseer, si no un sentido del humor explícito, sí un sentido de teatralidad; basta leer alguna de las imágenes fantásticas evocadas en El Capital. Monstruos de toda índole merodean por las páginas.

Quizás el humor sea consecuencia de una cierta distancia crítica. Para encontrar el absurdo a menudo hay que dar un paso hacia atrás y mirar la imagen mayor. Es un acto de equilibrista: se necesita mucha pasión, pero no debe sumergirse al punto de que las convicciones escondan el chiste. Es difícil, y a menudo parece imposible, pero cuando el absurdo se vuelve aparente, basta añadir una dosis de ingenio en la expresión y se tiene un arma cargada.

Que los filósofos-bufones cargen sus rifles, entonces. Y que apunten entre los ojos de quienes lo merezcan.

Se me ocurre un buen lugar por el que comenzar.

28.3.09

Asquito


Todos sabemos lo que pasó con la campaña televisiva anti-discriminación. De todo corazón, desearía que cada voz con una conciencia gritara ante esta aberración, pero tampoco me hago ilusiones. No son pocos los motivos por los que me siento avergonzado de mi país, pero su homofobia institucionalizada y aceptada con toda naturalidad me hace imaginar que cada uno de nosotros debería llevar una capucha todo el tiempo. ¿Cómo nos atrevemos a mostrar la cara cuando dejamos que pasen estas cosas?

La homofobia no es solamente el terreno de los crueles o los imbéciles. Nos rodea todo el tiempo. Es parte del aire mismo que respiramos, está en nuestras calles, hace nuestro cielo un poco menos azul, nuestro río un poco más marrón. Sé lo que es tener que estar en un ambiente hostil y agresivo, pero en mi caso fue una circunstancia felizmente con fecha de vencimiento. No puedo imaginar lo que sienten todas las personas que deben vivir en esa situación en todas partes, todo el tiempo. ¿Cómo se siente estar con alguien, desear besarlo y no hacerlo por el miedo de lo que gritarán los transeúntes?

Sueño con el día en que no existan más clósets.

Recuerdo con claridad la primera vez que pude ver de primera mano la homofobia más obvia. Había salido del liceo, y estaba con un grupo de amigos que ya no veo. En la vereda opuesta dos muchachas estaban abrazadas, besándose. Se separaban, como despidiéndose, pero dos pasos después volvían a abrazarse. Pocas veces he visto gente tan feliz, expresiones tan puramente benditas como las que habitaban los ojos de las dos chicas. Incluso en ese momento, sentí mi corazón regocijarse, conciente que estaba presenciando uno de esos momentos que nunca se olvidan. Entonces mis amigos empezaron a gritar. ¡Tortas! ¡Salen unas ricas tortas!. Cosas por el estilo. Ellas seguramente los escucharon, pero con sabiduría decidieron que lo que sentían era más importante que los prejuicios de unos cretinos. Miré a mis amigos, primero sin entender, y luego con asco. Luego sentí vergüenza, porque yo no los había intentado detener.

No siempre somos concientes de el odio que nos rodea. ¿Cuántas veces utilizamos términos claramente homofóbicos como insultos genéricos? Chupapijas. Tragasables. Te rompieron el orto. Admito que en este sentido yo soy especialmente culpable, en tanto que soy un devoto del lenguaje fuerte, por así llamarlo. Sé que la mayor parte del tiempo no prestamos atención a la carga que tienen estas palabras, pero sus significados de discriminación se filtran en el alma, poco a poco.

La verdad es que la respuesta violentamente negativa a los imágenes homosexuales no es más que una represión de la bisexualidad natural que, en mayor o menor nivel, habita en cada ser humano. Todo lo demás no es más que justificaciones convenientes. El retrógrado argumento "social", la hipócrita lectura bíblica, la falsa teoría biológica, no son más que racionalizaciones de esa reaccion visceral, ese ¡qué asquito! que quizás hayan sentido al ver la imagen que acompaña este texto. No dudo que los mandamases del Canal 10 y el Canal 4 tienen sus propias autojustificaciones, así como tampoco dudo que en el fondo todo empieza y termina en ¡qué asquito!.

Somos una nación de niños de 12 años.

Háganse un favor. Si sintieron esa repulsión al mirar la imagen, piensen largo y tendido en el por qué. Y mírenla de nuevo. Y de nuevo. Y de nuevo. Y no le saquen los ojos de encima hasta que entiendan algo básico: es una imagen de amor.

9.3.09

Anatomía del Vudú



Creo que en mi post anterior no logré transmitir la culpa que la cultura de la especulación irresponsable y la propaganda neoliberal tienen en toda la crisis económica, así que voy a usar al gran Jon Stewart de muleta -de hecho, él se refirió al pasar a la economía financiera como "alquimia" antes que yo, lo cual me parece un poco generoso. Vudú me gusta más.

6.3.09

¡Salten, soretes!

No sé si lo han notado, pero la economía global anda un poquito deprimida. Parece ser que su novio le metió los cuernos con otra y qué sé yo, y ahora ella está por el piso.

Hoy, como un regalo especial atrasado por la fecha maravillosa de ayer (el DOW cayó a 666) voy a explicarles cómo llegamos a este punto.

¿Qué calificaciones tengo para andar pontificando sobre Economía Financiera? Cero, que es exactamente la cantidad de conocimiento que tienen todos los otros idiotas que hablan sobre el tema, y especialmente los que provocaron esta tormenta de mierda. En otro post argumenté que las Ciencias Humanas no son ciencias como las Ciencias Duras lo son, pero al lado de Economía son física nuclear. Economía no es ni siquiera una rama de las Ciencias Humanas. Es una rama de la alquimia.

La historia comienza con la desregularización de los organismos de préstamos inmobiliarios por parte de la administración Clinton, en un movimiento neoliberal que tiene como fundamento la idea de que la Mano Invisible del Libre Mercado, sin intervenciones que la desvíen, va a funcionar perfectamente, y todo va a salir bien. ¿Dije que Economía es una rama de la alquimia? Me equivoqué: es un tipo de vudú.

Entonces, un grupo de pequeños y medianos prestamistas empiezan a dar préstamos a personas que son francamente insolventes. ¿Y quién va a pararlos? Si quieren hacerlo, bueno, Libre Mercado. Pero, ¿qué tipo de idiota saca un prestamo que sabe que no puede pagar? El pobre bastardo que se creyó toda la propaganda neoliberal que afirmaba que, debido a que el valor inmobiliario sube, su propiedad aumentaría en valor, y por lo tanto podría pagar el préstamo sacando hipotecas sobre su cada día más valiosa casa nueva. Estas personas son culpables de haberle creído a Wall Street y sus analistas, nada más.

Pero más importante, ¿qué clase de idiota le da un préstamo a alguien sabiendo que el tipo no va a poder pagar? La clase de idiota que sabe que no tendrá que cobrar ese préstamo, es decir, ningún idiota. Estos prestamistas venden "paquetes de haberes" a organizaciones financieras internacionales y bancos. Estos "paquetes de haberes" incluyen varias cosas además de los préstamos incobrables, pero como están "empaquetados" es bastante imposible saber que mierda carajo tienen adentro. Los prestamistas podían dar esos préstamos porque sabían que a ellos les daba lo mismo, el acreedor final iba a ser otro. De nuevo, Mano Invisible.

Pero aún más importante, ¿qué clase de idiota compra estos paquetes de haberes? Aquel idiota que sabe que podrá moverlos. Existe un organismo que califica el riesgo de cada "paquete de haberes". El problea es que Bush desregularizó totalmente este organismo... que es mantenido, en consecuencia, por los idiotas que tienen los paquetes. Cual profe corrupto, le dan a estos paquetes una calificación de AAA (la más alta), indicando que son una inversión segura. Los inversionistas compran estos paquetes- en su mayoría medianos inversionistas, no peces gordos: los peces gordos pueden comprar paquetes de riesgo, los que tienen poco van a las inversiones más "seguras". Mano Invisible, muchacho.

La lógica sigue su frío curso. Los que sacaron los préstamos no pueden pagarlos y declaran la bancarrota. Cada "paquete de haberes" con estos préstamos tóxicos adentro implota. Con ellos, implotan los Bancos y organismos financieros, que se la habían jugado a mover estos paquetes con su falsa calificación de AAA. Con los bancos implota la confianza en el mercado, implotan muchísimas empresas que dependían del Banco y/o tenían su dinero depositado ahí (para que el Banco lo invirtiera, como siempre hacen), implota el consumo, por lo que implotan proveedores y manufactureros (como los fabricantes de automóviles)... el asunto se viene abajo como una casa de cartas.

Era un sistema construido sobre ilusiones y mentiras. Y siempre, sobre la fé en la Mano Invisible. Como dije, vudú.

Y ahora, los mismos neoliberales que denunciaban la intervención estatal han conseguido que el estado los rescate cuando la Mano Invisible los empezó a ahorcar. ¿Qué podemos decirle a este grupo de codiciosos hechiceros de los números?


¡SALTEN, SORETES!

2.3.09

Firma en sangre aquí, aclaración debajo del pentagrama, por favor

Había una vez un apuesto príncipe en la Facultad de Ciencias Sociales. Este príncipe iba a todas las clases, hasta las teóricas. Este pequeño príncipe quería estudiar Ciencias Políticas, sin embargo, debido a algún hechizo lanzado hacia él por un misterioso y desconocido mago malévolo, sentía que algo no estaba bien. Era el comienzo de la carrera, y cada profesor iniciaba su curso con una ardiente defensa sobre por qué su materia era una ciencia hecha y derecha, digna de sentarse a la mesa con la Física, la Matemática o la Biología. Pero la voz del malvado hechicero resonaba en la mente del hermoso príncipe frente a cada argumento: "Verso, verso, verso".

Sé que voy a enojar a bastante gente con esto -y a cierta amiga rubia en particular- pero en el fondo, tengo mis sinceras dudas de que las Ciencias Sociales sean Ciencias. Sí, sé que tienen un método -mejor dicho, varios- y un rigor de pensamiento particular, y sí, recuerdo que "los paradigmas de las Ciencias Duras se desplazan, pero los de las Ciencias Humanas conviven". Lo lamento, pero no lo creo. Una cierta coherencia interna y rigor investigativo no es suficiente para ponerse el traje de Ciencia; de hecho, no es más que el requisito mínimo ideal para formar una opinión sobre cualquier tema. Veo las Ciencias Humanas como ramas del gran árbol de la Filosofía. Después de todo, al principio no existía la categoría científico: tanto los que lidiaban con la realidad material como con lo metafísico eran filósofos. Entiendo que según mi argumento, las Ciencias serían también ramas de la Filosofía, ¿y por qué no?. Solo digo que las Humanidades son otra rama, ni mejor ni peor. Lo que las diferencia es que las Ciencias tienen un barniz de objetividad más o menos discutible, mientras que en las Humanidades cualquier proposición de objetividad es risible. No me malentiendan, las ideologías tienen un peso fuerte en ambos campos, y la objetividad absoluta es imposible de cualquier modo. Parafraseando uno de los lemas de Imperio del Hombre, No hay Verdad, sólo grados de falsedad.

Ambos lados del cerco han propuesto teorías espectacularmente estúpidas, pero en las Humanidades siempre hay soldados dispuestos a pelear por cada una de ellas, mientras que es difícil encontrar un científico que defienda la idea de que el Fuego es un elemento, o de que los humores son la principal causa de enfermedad.

Una de mis ideas favoritas en este sentido es la del contrato social. No voy a ser el primero ni el último en denunciar esto como una falsedad, pero de alguna manera en la cultura general es un concepto que se da por sobreentendido al punto de que una persona normal no piensa en él. No hay ningún contrato social, porque no hay ningún acuerdo entre las partes. Nadie puede salirse del "contrato", nadie lo firma concientemente, y nadie puede discutir sus términos. Los niños que nacen hoy en día no firman ningún documento haciéndose acreedores de la gigantesca deuda que cargan. Se ha dicho que la Constitución es la representación concreta del contrato social, pero no es un contrato si no existe la opción de no firmarlo: es extorsión. Sigue los términos, o cosas malas van a pasarte. El voto obligatorio es quizás el ejemplo más alevoso, en tanto nos convierte a todos en cómplices de la extorsión.

Pero, ¿qué pasaría si no existiera esta extorsión, este ejercicio de autoritarianismo por parte del Poder? ¡Caos! ¡Horror! Quizás sí, lo cual dice mucho del género humano. Quizás necesitamos que nos obliguen a pensar colectivamente, a ser individuos éticos, a comprender que los demás importan, a no cagarnos en la boca del otro mientras duerme. Triste pensamiento. Tal vez no seamos más que una especie de niños egoístas y malcriados.

Hace poco ví el mayor ejemplo de fuck you, got mine (perdón por el anglicismo, pero esa frase tiene una simpleza y autenticidad poética no traducible) en una charla sobre impuestos. Los impuestos y el asco que nos dan son el mejor ejemplo del egoísmo humano, más allá de geniunos errores o malicias en su implementación. Podemos disfrazarlo como una reacción a una injusticia -¡pobre hipotética viejita ciega, sorda, muda y retrasada que no puede pagar sus impuestos!- pero en el fondo está siempre la idea de que tengo mi plata y no pienso ayudar más de lo estrictamente necesario.

Imaginen que el Estado decreta que cada ciudadano tiene el derecho de cometer un (1) homicidio gratis en su vida, libre de cualquier castigo. Por supuesto, lo primero que pensaron es en la inhumanidad horrenda del decreto y su absoluta inmoralidad.

Verso, verso, verso. Lo primero que pensaron fue en la persona que matarían. Luego pensaron en la inhumanidad horrenda del decreto y su absoluta inmoralidad. Aunque el cínico en mí cree que pensaron primero en quién matarían, luego en lo difícil que es elegir una sola persona, luego en los muchos agravios que han sufrido y por los que deberían vengarse, luego pensaron en la tragedia de sólo poder cometer un (1) homicido, y recién ahí en la inhumanidad horrenda del decreto y su absoluta inmoralidad. Vamos, estamos entre amigos.

Hablando de amigos, no he firmado nunca ningún contrato con mis amigos y nos llevamos bien. Tal vez el problema sea que hay demasiados cretinos en el mundo, y por eso debemos obligarnos a no cagarnos en la boca entre todos.

¿Por qué nos dí solo un (1) homicidio?

Lo cual en sí ya es de una inhumanidad horrenda y una absoluta inmoralidad, por supuesto.

Comité de Base(s)

Me considero una persona política -en el sentido de que me interesa la res publica- pero para mí seguir la política partidaria nacional es una tarea casi imposible. Uno podría asumir que no me interesan demasiado los asuntos particulares del día a día político como los aspectos ideológicos generales, pero los hechos no apoyan esta visión sensiblemente más cómoda que la realidad. Por ejemplo, mi conocimiento de las mecánicas y actores políticos norteamericanos esta muy por encima de la media.

He sido frecuentemente acusado de yanquifilia, y creo que no sin razón. No siento ningún tipo de profundo afecto por los Estados Unidoes en sí, y más bien tiendo a despreciar el estereotípico gringo: gordo, cervecero, patriotero, burdo, ignorante. Sin embargo esta visión tiene en mí una adhesión menor que en la mayoría de mis conocidos, la mayoría de ellos de izquierda. Creo que se debe a que interactúo cotidianamente (vía Internet, por supuesto) con un tipo muy particular de norteamericano: educado, izquierdista, hiperpolítico, ingenioso y en algunos casos muy humorístico. Por supuesto que los Estados Unidos son la fuerza imperialista mas desagradable y mortal del siglo XX y de lo que va del XXI. No discuto eso. Pero sé que no todos los habitantes de una nación se conforman a un patrón preestablecido.

El caso es que, a diferencia de la política uruguaya, la política norteamericana tiene una cualidad espectacular un poco irresistible, casi irreal. Es una característica terrible, pero al mismo tiempo la vuelve un placer culposo, como esa telenovela con altísimo rating pero que nadie admite mirar, o Intrusos.

A pesar de mi relativo desconocimiento de la política nacional, mis predicciones tienden a acertar, para mi sorpresa y desilusión. Quiero estar equivocado, y cuando lo he estado he sido feliz. Tengo la esperanza de ser salvado por mi ignorancia. Sin embargo, mis premisas básicas aparentan ser sólidas, y el idealismo se va por el caño.

Ya he detallado las presuposiciones escenciales de mi paradigma de decodificación política en otras ocasiones, pero he de resumirlas en un párrafo:

Poder es un sustantivo, nunca un verbo; la función del Poder es perpetuarse y expandirse; todo el que posea Poder es un hijo de puta o va en camino de convertirse en uno; siempre asume las peores intenciones; si un hecho puede ser atribuido a la incompetencia o la malicia, siempre asume que su origen es la malicia; nunca confíes, y siempre, siempre hay gato encerrado.

El Frente Amplio ha realizado uno de los mejores gobiernos que hemos conocido, y aún así no desprueba mis premisas. A veces, para lograr sus objetivos, el Poder se ve obligado a hacer algo bueno. Llamémoslo beneficio colateral.

Mis experiencias con otros niveles de política -la política de los gremios, por ejemplo- no ha hecho más que confirmar mis sospechas. Es un hecho terrible. Mis bases deberían fallar, pero se mantienen firmes. Es descorazonador.

El peligro llega cuando uno empieza a teñir sus interpretaciones de todo lo que lo rodea con este humo negro. Dios sabe que he caído en esta trampa antes. Sin embargo, he encontrado cosas que prueban que mi método es solamente aplicable a la política.

Yo las llamo amigos y amigas, y junto con mi novia y algunas otras cosas, son lo único que impide que me convierta en un misántropo total.

1.3.09

Otro monólogo febril

Tengo un poco de fiebre. Los lectores fieles saben lo que eso significa: la desaparición de cualquier filtro o consideración a la hora de escribir, una especie de acercamiento al automatismo psíquico surrealista banana metalera carne. Un chiste para los amantes de las vanguardias, nada más.

Korea.

El caso es que me empiezan las clases, como a Felipe de Mafalda. El comienzo del año laboral es una especie de reto personal, como si un rival de años hubiera aparecido frente a mí con su espada fuera de la funda, listo para arreglar cuentas de una vez por todas, sus labios fuera de sincronización con sus palabras. "¡Tu kung-fu no tiene comparación con el mío!" Lentamente me doy vuelta, apenas una silueta frente al relámpago por encima de la catarata. Una paloma blanca vuela en cámara lenta entre los dos.

Sé que no es bonito hablar de mi trabajo en esos términos, pero así soy yo. Cada examen es un duelo mortal contra el Dragón, cada año una pequeña Guerra de Troya. Gente que me quiere -sí, existe- dice que no puedo ponerme así. El tema es que no puedo evitarlo, y tampoco quisiera hacerlo. Mi trabajo es particularmente estresante, debido a que incluye muchísimas incógnitas, día a día. ¿Cómo va a estar el grupo? ¿Voy a poder transmitir esta idea? ¿Voy a poder interesarlos en este texto? ¿Elegí un buen programa?.

La verdad es que en la docencia hay muchísimas cosas fuera de nuestro control. En realidad, la mayoría de las cosas están fuera de nuestro control. Un aula es como un sistema ecológico, con su propio clima. Podemos influenciarlo para bien o mal, de eso no hay duda, pero a fin de cuentas hay algo ahí que no es solamente el profesor, o los alumnos, o la institución, o la dirección, o las condiciones externas y sociales, sino una impredecible y mutable combinación de todos estos factores. Para muchos es un hecho difícil de aceptar. Yo estoy en este grupo de gente. Siento que debo controlar el clima, aunque sé que no depende solamente de mí. Quizás la clave sea más armonía y menos control.

Mi visión se debe en parte a la imagen que poseo del Profesor. De alguna manera es un constructo abstracto creado por años de adoctrinamiento y experiencia: he tenido a lo largo de mi vida excelentes profesores, especialmente en mi materia, y de alguna manera no puedo evitar medirme con ellos (y evidentemente fallando). Es tonto, como un taxista griego intentando seguir los pasos de Héctor. Al mismo tiempo, también he tenido profesores que por un motivo u otro quedaron en la memoria grabados en la roca de malos profesores. Ellos son los esqueletos de los guerreros fallecidos en la boca de la cueva del Dragón, que advierten del peligro. Y tengo terror de terminar allí, con ellos.

La sociedad pone una gigantesca carga en la idea del Profesor. Es una visión dualista: Héroes y Fracasos. El pobre tipo que hace lo mejor que puede cada día no entra en esta dinámica ideal.

¿Por qué no rendirse? Porque la incertidumbre, el reto es una fuente constante de emociones. Con el dolor de un fracaso llega la dulce sensación del trabajo bien hecho, usualmente en las palabras de un alumno que no sabe el gigantesco favor que nos hace sólo con una frase, o en el momento en que sentimos que logramos cambiar algo, abrir una ventana en un espíritu -¡retórica horrible!- o simplemente ver que los alumnos entienden algo que no habían entendido, o piensan algo que nunca antes se les había ocurrido. Nada puede compararse con eso.

He trabajado ocasionalmente en otras cosas. Cosas que hago relativamente bien la enorme mayoría de las veces. No siento nervios ni incertidumbre cuando me dirijo a estas tareas: siento un tedio inhumano y el lento, lentísimo pasar de las agujas del reloj. Sé lo que va a pasar, sé lo que voy a hacer, y sé que va a terminar bien hecho (y siento un asco ético dado el tipo de trabajo que realizo en estas ocasiones, que considero el exacto opuesto de la enseñanza -lectores fieles saben a qué me refiero). Es como jugar un juego sabiendo que uno va a ganar, y el juego en sí ni siquiera es entretenido.

No, prefiero mi incertidumbre, y mis nervios, y mis miedos, y mis delirios épicos. Después de todo, ¿cuántos dragones hay para combatir hoy en día?

13.2.09

La vieja escuela

Hay muchas circunstancias en las que sectores han aclamado el retorno de la "vieja escuela". En la música, el rock revival de 2001 fue recibido como un poco de oxígeno en un movimiento casi enteramente Nü y Pop-Punk. En el deporte, no faltan quienes defiendan una mística "vieja escuela" menos corporativa. En economía pueden encontrarse paleoconservadores que al parecer consideran que nadie escribió sobre el tema desde Adam Smith.

Es un placer morboso peculiar para mí ver que la Iglesia Católica Apostólica Romana ha decidido reinstaurar uno de los paragones de su vieja escuela: la venta de indulgencias. Sí, esa venta de indulgencias, la misma que denunció y condenó Martin Lutero por 1517.

El artículo escrito por Paul Vitello, que apareció en el New York Times (y que puede leerse aquí) informa sobre el tema. Es notable que si bien no se acepta la venta directa de indulgencias, sí es posible obtenerlas mediante una "donación caritativa". Vieja escuela en serio.

Por supuesto esto es excepcional. Incluso Juan Pablo II ofreció indulgencias como parte de la celebración del año 2000, y las circunstancias que rodean el ofrecimiento actual son igualmente festivas; concretamente, por la celebración de San Pablo, que se realiza a lo largo de todo este año. El tema es que, bajo Benedicto XVI, se ha autorizado la venta de indulgencias por circunstancias celebratorias nueve veces en tres años. De hecho, desde que Benedicto porta el sombrero bonito, hemos pasado más tiempo con venta autorizada de indulgencias que sin ella.

Yo sólo espero que, ya que estamos reviviendo la vieja escuela, volvamos a tener un Papa casado, asesino, insestuoso, con ejército, amantes y que use fondos del Vaticano para pintar escenas de pedofilia en su villa personal. Un saludo grande a Julio III, Pablo III, Juan XII, Benedicto IX, Esteban VII, Alejandro VI...

P.S.: La Iglesia tiene que hacer como Esteban VII y desenterrar algunos muertos y someterlos a juicio. Sugiero que lo hagan con Calvino.

9.2.09

Hora Nerd! Yay!

El otro día tuve una charla / discusión con mis amigos y compañeros de Rol Cannon & Mullins (C&MLTD), lo cual me llevó a considerar un poco el tema. Y ahora ustedes pueden leer este post. ¿no se sienten afortunados?.

El intercambio fue motivado por los manuales de D&D4ED que ojeé en medio de la sesión de Dark Heresy, y mi rechazo inmediato hacia el juego. Antes de entrar en detalles sobre esta repulsión, creo que debo admitir que mi actitud al respecto fue bastante molesta y no poco pretenciosa. En versión resumida, creo que actué un poco así:


El tema y mis compañeros merecen una explicación un poco más detallada.
Mi problema con Cuarta Edición nace, naturalmente, de mi filosofía con respecto a lo que debe ser un juego de rol. En versión resumida, considero que un juego de rol y primero y antes que nada es una narración. Un manual que tiene en las descripciones de las clases de personaje el rol de combate destacado (melée, support, healer, etc -no me acuerdo de los términos exactos) no me parece que tenga en cuenta el aspecto esencial de que un personaje no debe ser un conjunto de números: debe ser un personaje con una historia, intereses, una personalidad, miedos... sin verdaderos personajes, la posibilidad de contar una historia que valga la pena se acerca drásticamente a cero.

Sinceramente veo Cuarta Edición como algo más cercano a un juego de estrategia de combate que un juego de rol. No digo esto como un insulto (Dios sabe que me encantaría poder jugar Warhammer 40.000 algún día), sino como una mera descripción. Mi forma de plantearlo fue cruda ("es un juego de estrategia con un barniz de rol por arriba"), y la respuesta no se hizo esperar ("Demon es un juego de hablar con una capa de combate por arriba"). El tema es, no creo que sea una yuxtaposición válida: uno puede tener un juego de rol sin combate pero no puede, por definición, tener un juego de rol sin rol, es decir, sin roleplaying. Si mi conocimiento del personaje es sólo como pelea, y mi "asumir el rol del personaje" es apenas decidir cuando pega a quién y con qué... bueno, es lo puedo hacer en cualquier juego de miniaturas, ¿no?

El equilibrio entre segmentos de "combate" y "no combate" es siempre difícil de encontrar para un gamemaster. Mi tendencia es clara: a menos que la historia absolutamente requiera un combate, no pongo un combate. Claro que, dependiendo del grupo, puede haber más combate o menos: en mi última campaña de 3.5 creo que hubo bastante combate, más del que estoy acostumbrado a dirigir. Por otro lado, Vampire tuvo mucho menos combate.

Sinceramente, creo que la campaña más equilibrada que he jugado hasta ahora es la actual de Dark Heresy. Cannon merece una felicitación por encontrar el punto justo, me parece.

En cuanto al combate en sí, soy infame por no usar un diagrama, tablero o similar. Sé que se presta a confusión más de una vez, y Cannon puede atestiguar que a veces puede volverse algo injusto. Pero siempre he sentido que el tablero rompe completamente la inmersión: es como cuando, en Final Fantasy, uno está corriendo, la pantalla explota y entra en "modo combate". Yo trato de evitar este quiebre entre "modo combate" y "modo no-combate" lo más posible, pero es sobre todo una preferencia personal, más que otra cosa.

Considerando todo esto, no es de extrañar que me guste particularmente el WoD (a pesar de sus pesadillescos y laberínticos manuales): ¿Cómo no va a gustarme un juego con un manual que tiene un tercio o más sólo de backstory? ¿Cómo no me va a gustar un manual que dice que las reglas deben ser seguidas "tanto como quieras, o mejor, lo menos posible"?

Mi enfoque siempre va a estar en brindarles a mis jugadores un mundo interesante y una historia interesante. A veces me sale, a veces no. Y si voy a romper las reglas, lo voy a hacer sin culpa, pero nunca para "cagar" o "garronear". Lo haré solamente si la historia lo amerita. Las reglas deben ser una herramienta, no un obstáculo.

27.1.09

Nocturno

Nocturno

Las historias danzan en la niebla;
Cisnes sinousamente silenciosos en la sombra,
con sus graznidos llaman otras historias
con garras y alas y pechos y cabellos y colmillos.

Siempre cerca, siempre tan lejos.
Diez historias por contar danzan en la niebla.

Ven, Juan Carlos, yace en mi lecho,
cuéntame una historia gris,
de soledad y de tristeza y de muerte
que apacigüe las Furias.

Ven, Poeta Ciego, yace en mi lecho,
cuéntame una historia dorada,
de héroes y de dioses y de sangre
que apacigüe las Furias.

Siempre cerca, siempre tan lejos.
Cien historias por contar danzan en la niebla.

Ven, profeta altivo, yace en mi lecho,
cuéntame una historia blanca,
de ángeles y de guerras y de rebeliones
que apacigüe las Furias.

Ven, cautivo del miedo, yace en mi lecho,
cuéntame una historia roja,
de homicidios y de terrores y de cuervos
que apacigüe las Furias.

Ven, hijo de la desgracia, yace en mi lecho,
cuéntame una historia verde,
de amores y de locuras y de muertes
que apacigüe las Furias.

En la brea nocturna
mil historias por contar se bailan burlonas.
Ven uno, vengan todos, yazgan en mi lecho,
apacigüen las Furias

¡Y mi sed de ellas!